pero no se trata de que la extrañes
sino como de ella no te extraña
1976 las sombras que parecían haber sido confinadas por el brillante fulgor del consumismo volvían reclamando venganza.
Cuando los componentes del grupo Joy Division aún sin crear fueron a ver un concierto de Sex Pistols y encontraron a un chico con una chaqueta que ponía “Hate”, Curtis, ya casado, decidieron formar un grupo y lo llamaron Joy Division. Acordaron al crearlo que cuando algún componente se muriera o se fuera del grupo el nombre debería ser cambiado.
El hombre siente pasión por la muerte. Puede ser un miedo pasional, visceral, o bien, interés por sus misterios. Muchos la obvian, otros no pueden dejar de pensar en ella. Los misterios que esconden se mutan en infinidad de preguntas. Pero la verdad es que la mayoría simplemente la consideramos lejana.
En la última escena de la película Stroszek (1977) de Werner Herzog, una gallina hipnotizada gira y gira alrededor de un árbol. Al final de su álbum The Idiot (1977), Iggy Pop canta "Aunque trato de matarme/ vuelvés a ponerme de nuevo en línea" en Mass production, una canción circular cuyo escenario es una autopista. El 18 de mayo de 1980, Deborah Curtis retorna a su casa para toparse con una carta para ella (donde su esposo le pide perdón por haberla engañado), dos fotos fuera de su lugar (la de su boda, la de su hija Natalie), una botella de whisky vacía, The Idiot rebotando en el giradiscos, la película de Herzog subrayada en una TV guía y, ya en la cocina, el cuerpo de él colgando, soga al cuello. Son esos años post—punkies, la depresión de Ian Curtis desembocó en el acto del suicidio como un modo de quebrar su asfixiante fatalismo. Para no dar vueltas alrededor de un árbol como una gallina, para no seguir a otro coche en una autopista sin fin.
Ian Kevin Curtis (Mánchester, Reino Unido, 15 de julio de 1956 - Macclesfield, Reino Unido, 18 de mayo de 1980)
Escuche que terminaron las palabras…
esta poesía terrible que aloja en el alma
esperanza o la alusión más negra a la tristeza,
ya no existe mas,
mueren los poetas,
no se escucha a ningún juglar
cantar con risas
el sonido de las guitarras esta hueco en el olvido
hijo del recuerdo de que alguna vez convertían
silencio en mundos
mueren los músicos,
caminan en líneas los artistas
marchan en filas cuatro por cuatro
ensangrentados
diluidos como oleo con aguarrás sobre el pincel roto,
nadie canta escribe o crea
están asesinando a todos.
Parece que la enfermedad de la violencia
extingue con su terrible droga de muerte
todas las ilusiones,
nos arrancan nuestra propia posibilidad de caer
bajo nuestro yugo de idolatría y asfixiarnos
con nuestros errores
esta muerte estúpida,
nos quita nuestra humanidad
la libertad incluso de elegir nuestra muerte.
Durmiendo entre las vendas
Hace tantas lunas
eones indescriptibles
centurias predispuestas al augurio,
en plena fantasía danzábamos como niños
cubiertos por antifaces de héroes modernos
en este momento somos más viejos que nunca
poseedores de este cuerpo que se auto degrada,
sentimos profundamente
que el mundo dejo de ser un lugar y ha pasado a ser una elección
Ahora podemos ver la vida tal y como es…
sin penas y sin glorias
es la vida que elegimos presenciar
el día que pactamos con el aire respirar
tomamos la elección como si fuese un beso
incrustado en el pecho atravesando como una saeta
de fuego en nuestro corazón.
Muy detrás en el camino perdimos al frio y al calor
como si el destino dejara de ser una distancia irrompible
todo sabe a la facilidad de la infancia
cuando la muerte no existía.
Ahora podemos ver la vida tal y como es…
sin penas y sin glorias
es la vida que elegimos presenciar
el día que pactamos con el aire respirar
tomamos la elección como si fuese un beso
incrustado en el pecho atravesando como una saeta
de fuego en nuestro corazón.
Desertamos en creer en las flores enterradas como una sepultura
formando canciones tristes
espinas en el cuerpo,
que edad aparentas tener si siempre estas derrotado
un poco de valor para evadir a la locura
sin sentir el ansia de morir.
Ahora podemos ver la vida tal y como es…
sin penas y sin glorias
es la vida que elegimos presenciar
el día que pactamos con el aire respirar
tomamos la elección como si fuese un beso
incrustado en el pecho atravesando como una saeta
de fuego en nuestro corazón.
"Cuando el infierno está lleno, los muertos
"Suben aquí a bailar, ¡y a chupar!"
Voltaire día de los muertos
El umbral del tormento
Benditos sean los muertos sobre los que cae la lluvia
a esos que extrañamos al saber jamás volverán,
les vimos dormidos en camas de maderas
vestidos de mortaja
sonrientes, silenciosos algo taciturnos,
menguantes esperando despedirse
en el entierro,
depositados como un rito,
ofrenda al nombre que nos corono humanos
sobre el universo,
en el valle de los huesos secos.
Saben que nosotros también hemos muerto con ellos
pensando que en aquella tumba reposamos
a destiempo a su lado,
se ven sonrientes cuando danzamos;
enfrente, entre y arriba de la hoguera,
quemando la mortalidad,
todos dejamos de de ser hombres
en el interminable circulo de la serpiente,
nos convertimos en fantasmas,
reencarnamos en la inmensidad de la noche,
convertidos en la luz del fuego volveremos
a bailar entre; muertos, sangre y la otredad.
Nos enamora esa noche de Candelaria,
El San Juan místico o el Beltaine que reina,
la sutil promesa de los ancestros en casa de Octubre,
siempre saldrá el sol se anuncia el amanecer y la noche se disipa
pero el fuego jamás concluye,
no somos un recuerdo
nos atamos a la vida entre las ramas de los arboles
y el canto de los gorriones,
somos la tierra fundiéndose en el mar
habitamos el umbral
mientras la lluvia reposa sobre nuestras tumbas.