Tengo las flores para un funeral,
mil velas negras
para bañar el cuerpo inmóvil con luz,
sellar ese cuerpo que es tantos cuerpos
con paz,
cera negra con la cual no decir más,
frente a la belleza incólume
de una noche solitaria,
en la que veo mi reflejo por el rabillo del ojo...
un cruz de plata bañada en un río
a la luz de la luna,
crió a los cuervos para que canten en coro
he depositado mi sangre en un relicario
para enterrarlo junto a ti,
en aquel cementerio lleno de fantasmas
tu recuerdo en mi memoria
será la eternidad de los pensamientos.
sábado, octubre 22, 2016
viernes, octubre 21, 2016
Alguien podría hablarte de amor,
pero yo vengo a demostrártelo,
me gustas triste,
pero deseo verte sonreír,
no había formas mejores de transmitir
lo que es el desamor,
cuando se rompe y no puede ser reparado por más que lo deseemos
siempre habrá algún lugar para bailar durante toda la noche,
esos murmullos
que critican un rostro
unas piernas
en medio de los bares
los tragos y la música pos-punk
allí inclusive en la ciudad
cada una de las calles marcadas con nuestros nombres
como un himno animal
aullado al silencio fantasmal
de las lejanías universales.
nadie hablara de nosotros
no contaran una tragedia ni harán películas
ningún Dios piadoso hará nuestros cuerpos estrellas en el cielo
para que nos ubiquen en el recuerdo de nuestro amor,
perfectos contaminados el uno del otro
cantando y saltando dejando la vida en cada callejón,
¿quien quiere cambiar?
evitarlo es el suicidio de lo inevitable
me encantas feliz,
deseo verte triste,
es un mes corto tan escaso
para darme cuenta que mis ojos no volverán a ver
debajo de la mortaja,
en la que me oculto para no encontrarte
descubrirás que es tu falda
robada de tus caderas,
tal vez te estremezca la perversión de usar tu ropa como bandera,
no es amor es corrupción
de lo bello ante lo podrido de la muerte,
es mi luto
los 40 días que curaran las heridas
el tiempo infinito que hace los viernes un lunes,
preciosos fines de semana sin poetas que elogiaran tus ojos,
quedaran solo mis pintas en los muros,
las canciones que pincho en el bar
todas cada una profanando tu memoria
porqué febrero se presta para contar tragedias
ya que el odio es una forma del amor.
pero yo vengo a demostrártelo,
me gustas triste,
pero deseo verte sonreír,
no había formas mejores de transmitir
lo que es el desamor,
cuando se rompe y no puede ser reparado por más que lo deseemos
siempre habrá algún lugar para bailar durante toda la noche,
esos murmullos
que critican un rostro
unas piernas
en medio de los bares
los tragos y la música pos-punk
allí inclusive en la ciudad
cada una de las calles marcadas con nuestros nombres
como un himno animal
aullado al silencio fantasmal
de las lejanías universales.
nadie hablara de nosotros
no contaran una tragedia ni harán películas
ningún Dios piadoso hará nuestros cuerpos estrellas en el cielo
para que nos ubiquen en el recuerdo de nuestro amor,
perfectos contaminados el uno del otro
cantando y saltando dejando la vida en cada callejón,
¿quien quiere cambiar?
evitarlo es el suicidio de lo inevitable
me encantas feliz,
deseo verte triste,
es un mes corto tan escaso
para darme cuenta que mis ojos no volverán a ver
debajo de la mortaja,
en la que me oculto para no encontrarte
descubrirás que es tu falda
robada de tus caderas,
tal vez te estremezca la perversión de usar tu ropa como bandera,
no es amor es corrupción
de lo bello ante lo podrido de la muerte,
es mi luto
los 40 días que curaran las heridas
el tiempo infinito que hace los viernes un lunes,
preciosos fines de semana sin poetas que elogiaran tus ojos,
quedaran solo mis pintas en los muros,
las canciones que pincho en el bar
todas cada una profanando tu memoria
porqué febrero se presta para contar tragedias
ya que el odio es una forma del amor.
Leopoldo María Panero: El lamento de José de Arimatea
No soporto la voz humana,
mujer, tapa los gritos del
mercado y que no vuelva
a nosotros la memoria del
hijo que nació de tu vientre.
No hay más corona de
espinas que los recuerdos
que se clavan en la carne
y hacen aullar como
aullaban
en el Gólgota los dos ladrones.
Mujer,
no te arrodilles más ante
tu hijo muerto.
Bésame en los labios
como nunca hiciste
y olvida el nombre
maldito
de Jesucristo.
No soporto la voz humana,
mujer, tapa los gritos del
mercado y que no vuelva
a nosotros la memoria del
hijo que nació de tu vientre.
No hay más corona de
espinas que los recuerdos
que se clavan en la carne
y hacen aullar como
aullaban
en el Gólgota los dos ladrones.
Mujer,
no te arrodilles más ante
tu hijo muerto.
Bésame en los labios
como nunca hiciste
y olvida el nombre
maldito
de Jesucristo.
Danza en la nieve
mujer maldita
danza hasta que tus pies
descalzos sangren,
el Sabbath ha empezado
y en las casas tranquilas
de los hombres
hay muchos más
lobos que aquí.
Luego de bailar toca
la nieve: verás que es buena
y que no quema tus manos
como la hoguera
en la que tanta belleza
arderá algún día.
Partiendo de los pies
hasta llegar al sexo
y arrasando los senos
y chamuscando el pelo
con un crujido como de
moscas al estallar en la vela.
Así arderá tu cuerpo
y del Sabbath quedará
tan sólo una lágrima
y tu aullido.
mujer maldita
danza hasta que tus pies
descalzos sangren,
el Sabbath ha empezado
y en las casas tranquilas
de los hombres
hay muchos más
lobos que aquí.
Luego de bailar toca
la nieve: verás que es buena
y que no quema tus manos
como la hoguera
en la que tanta belleza
arderá algún día.
Partiendo de los pies
hasta llegar al sexo
y arrasando los senos
y chamuscando el pelo
con un crujido como de
moscas al estallar en la vela.
Así arderá tu cuerpo
y del Sabbath quedará
tan sólo una lágrima
y tu aullido.
domingo, octubre 16, 2016
Cipreses quemados en el fósforo de la sílaba, esqueletos jugando con la
bola de estambre del gato obsceno, ataúdes que entierran lágrimas en las
pupilas de las aceras; orejas que oyen al ojo, gritar ecos de muerte:
piernas envueltas en ardientes fogones, dedos mutilados ante la navaja
de la sociedad, agujeros negros en la muela que rebalsan la taza de té,
rodillas agazapadas en la pensión del glúteo; noches, noches, noches y
más noches, que se estrellan en la madrugada; aldaba erótica, aldaba que
rompe en llanto y escupe balas de sus poros; senos de escopeta y muslos
envueltos en sábanas; caderas pintadas en escudos y cintura amarrada al
blues de los bardos. ─Estoy perdido, buscando una solución al
resquebrajamiento de mi espíritu: ¿qué es lo que florece en la cuna de
los versos?, ¿qué es lo que surge como daga de mis labios?, ¿qué es lo
que te mata cuando te muestras?, tú me lo dirás muerte. Mientras tanto,
entre golpes y trallazos: letras, sílabas, abecedarios, palabras de
quebranto y elegías que perturban el manso caudal del poema; raudales
que acompañan al poeta maldecido, grilletes que diseccionan los
escombros de aquel que pensó diferente. Allá en la pradera: zarzas
bebiendo el licor tiznado de los árboles, girasoles que mueren en manos
de abejas tatuadas, venados que gritan como espectros: ¡ya no
existimos!; tortugas que llevan en sus lomos el sinsabor del colmillo
afilado de la injusticia, conejos que ya ni saltan, sino que se ahorcan
en el árbol más cercano; todo esto, parece una película de ciencia
ficción; sin embargo, es la caótica realidad en la que los peces saben a
petróleo y el agua a putrefacción estancada. Todo esto, es lo que
pienso del ataúd que arrastro en mis ojos; ¡perdóname poesía, por usarte
en el caos que sufre mi amada alma!
Para los griegos las gotas de lluvia eran los besos que Urano
lanzaba a su esposa Gea... Cuando ha terminado de llover el agua se
evapora y sube hacia el cielo, las nubes que forma eran las caricias con
que Gea correspondía a su esposo. Así para los griegos la lluvia era un
acto de amor entre los dioses.
Gracias al amor, al poder de Eros, inició la lluvia en el Cosmos, y Urano y Gea comenzaron a tener descendencia. Aunque todos los seres nacieron de la unión de estos dos dioses, fueron doce sus principales hijos; seis varones llamados Titanes y seis mujeres, que llamaron Titánides. Titanes y Titánides eran dioses enormes y su forma de ser era terrible y salvaje. Con sus cantos hacían temblar la tierra. Sus voces desataban tempestades. Eran capaces de subir hasta el cielo y ahí saltar de un planeta a otro. Si así lo deseaban podían detener el sol e incluso obligarlo a dar marcha atrás atrás. Ellos extendieron el mar por toda la tierra y crearon la multitud de seres fabulosos que lo habitan. Con sus propias manos construyeron montañas y acantilados. En fin, Titanes y Titánides fueron los primeros príncipes del Cosmos, y como se unieron entre sí, engendraron una gran cantidad de descendientes que se distribuyeron por todas partes dela tierra, del mar y del cielo.
Los Titanes poseían un tempreamento salvaje, pero Cronos el menor de los doce, fue el más sanguinario de todos. Cuan Cronos llegó a la edad adulta, sustituyó a su padre en el trono del universo.
Este violento titán tomo una hoz muy filosa, hizo a un lado los cabellos que le cubrían el rostro, y se abalanzó sobre Urano con intención de matarlo, aunque Urano era inmortal. De cualquier manera, finalmente Urano se declaró derrotado al serle mutilados los genitales por su propio hijo, y se alejó chorreando sangre. Pero antes de retirarse, le advirtió a Cronos:
"Ten mucho cuidado, pues así como ahora tú me expulsas de mi señorío llegará el día en que tú mismo serás expulsado por tus propios hijos". Fue así como los Titanes, encabezados por Cronos dejaron de ser príncipes para convertirse en señores del Cosmos.
Gracias al amor, al poder de Eros, inició la lluvia en el Cosmos, y Urano y Gea comenzaron a tener descendencia. Aunque todos los seres nacieron de la unión de estos dos dioses, fueron doce sus principales hijos; seis varones llamados Titanes y seis mujeres, que llamaron Titánides. Titanes y Titánides eran dioses enormes y su forma de ser era terrible y salvaje. Con sus cantos hacían temblar la tierra. Sus voces desataban tempestades. Eran capaces de subir hasta el cielo y ahí saltar de un planeta a otro. Si así lo deseaban podían detener el sol e incluso obligarlo a dar marcha atrás atrás. Ellos extendieron el mar por toda la tierra y crearon la multitud de seres fabulosos que lo habitan. Con sus propias manos construyeron montañas y acantilados. En fin, Titanes y Titánides fueron los primeros príncipes del Cosmos, y como se unieron entre sí, engendraron una gran cantidad de descendientes que se distribuyeron por todas partes dela tierra, del mar y del cielo.
Los Titanes poseían un tempreamento salvaje, pero Cronos el menor de los doce, fue el más sanguinario de todos. Cuan Cronos llegó a la edad adulta, sustituyó a su padre en el trono del universo.
Este violento titán tomo una hoz muy filosa, hizo a un lado los cabellos que le cubrían el rostro, y se abalanzó sobre Urano con intención de matarlo, aunque Urano era inmortal. De cualquier manera, finalmente Urano se declaró derrotado al serle mutilados los genitales por su propio hijo, y se alejó chorreando sangre. Pero antes de retirarse, le advirtió a Cronos:
"Ten mucho cuidado, pues así como ahora tú me expulsas de mi señorío llegará el día en que tú mismo serás expulsado por tus propios hijos". Fue así como los Titanes, encabezados por Cronos dejaron de ser príncipes para convertirse en señores del Cosmos.
últimamente hay un culto romántico al underground, a lo que pasó
hace años, una fascinación por la crisis y el desastre, pero esa
fascinación puede llegar a ser una nueva manera de no querer mirar lo
que nos está pasando, no querer ver que ir a peor no tiene por qué
generar un movimiento de superación, sino de mediocridad, creo que es
una mistificación el hecho de que estando aplastados y débiles las cosas
tienden a explosionar, creo que es un mito basado una falta de
análisis, es un mito romántico que se desentiende de condiciones
materiales de nuestro aquí y ahora que son únicas e irrepetibles, la
historia siempre tiene algo de imprevisible y creo que estamos cegados
queriendo vivir en un presente mítico, como si todo siempre fuese lo
mismo, lo que evita que intentemos entender nuestro presente.
sábado, octubre 15, 2016
Todavía los cementerios
se aroman solitarios,
ya lavada la cara
para el Día de los Difuntos.
se aroman solitarios,
ya lavada la cara
para el Día de los Difuntos.
En las tumbas los líquenes
roban sus nombres a los muertos
y se desposan con la piedra
escribiendo a su antojo el epitafio,
otros linajes, fechas diferentes.
En la ciudad de los vivos,
en un caballete invisible
se alza el lienzo del día;
los puestos de castañas otorgan
su niebla a la tarde de otoño.
roban sus nombres a los muertos
y se desposan con la piedra
escribiendo a su antojo el epitafio,
otros linajes, fechas diferentes.
En la ciudad de los vivos,
en un caballete invisible
se alza el lienzo del día;
los puestos de castañas otorgan
su niebla a la tarde de otoño.
cito una frase "Los intelectuales y el poder". El doble papel del
"intelectual" debería ser el de ideólogo y crítico y la naturaleza de
sus relaciones con el Estado de disidencia y contrapoder pero los
actuales "intelectuales" en nuestro país son cómplices arribistas de los
poderosos. Es decir los que se creen intelectuales de hoy son de una
pésima condición humanista, ignoran a los griegos, ignoran a los
intelectuales del siglo XIX y principios del XX, trabajan para las
grandes corporaciones de medios de comunicación enajenantes. ¿Pero quien
les dio el papel de intelectuales? ¿Porque se creen intelectuales? ¿Por
que la gente les dice intelectuales?
jueves, octubre 13, 2016
Es curioso porque pienso en octubre y me vienen a la mente el color
rojo y las orquídeas violetas que te gustaban, sigo mirando tu ventana
y, ahora, tus dibujos en mi pared; tus momentos en cada rincón de esta
ciudad que llora porque te echa de menos.
No puedo describir una
rutina contigo más que la vuelta a casa, las veces que esperábamos en la
puerta de aquel edificio pintado con ese tema de Bowie, pero tengo
recuerdos que hacen que me broten flores del estómago y aunque trague, consiguen salirme por la boca, convertidas en arboles perennes que pueden vivir en el mar de los sargazos.
Querida, no hay nada que decirte, te lo dije todo, y desde ahora no me
queda más que repetirte versiones de lo mismo con palabras alguna veces
más nuevas, pero en esencia es lo mismo, pero durante un tiempo pensaba
en lo enojado que estaba, porque tenia...tengo tanto por vivir
contigo...
Querida, hidra sacramental, cuánto te quiero. Y no hay más que eso y echarte de menos, pero te deseo felicidad, belleza cada vez que abras los ojos, allí donde estés, durmiendo el sueño de los héroes.
Estas lejos y te noto aquí y creo que eso es lo que verdaderamente me hace llorar.
Quiero que entiendas que contigo ya no hay párrafos adornados y preciosos, solo hay frases colmadas de pureza. y estas aquí aun cuando la muerte presente duele, más duele no existas mas, más duele saber que ya son mas años que no estás en mi vida de los que si estuviste.
Todo ha mejorado, lo sabes, lo sabías, porque al final de tanta enfermedad, de tanto dolor, del miedo y le tristeza, dejaste al fondo de esa caja de pandora la esperanza, Agatha Carolina Díaz Patz, deberías decirme, ¿quién chingados te dio permiso de morirte?. Siempre Te querré.
Querida, hidra sacramental, cuánto te quiero. Y no hay más que eso y echarte de menos, pero te deseo felicidad, belleza cada vez que abras los ojos, allí donde estés, durmiendo el sueño de los héroes.
Estas lejos y te noto aquí y creo que eso es lo que verdaderamente me hace llorar.
Quiero que entiendas que contigo ya no hay párrafos adornados y preciosos, solo hay frases colmadas de pureza. y estas aquí aun cuando la muerte presente duele, más duele no existas mas, más duele saber que ya son mas años que no estás en mi vida de los que si estuviste.
Todo ha mejorado, lo sabes, lo sabías, porque al final de tanta enfermedad, de tanto dolor, del miedo y le tristeza, dejaste al fondo de esa caja de pandora la esperanza, Agatha Carolina Díaz Patz, deberías decirme, ¿quién chingados te dio permiso de morirte?. Siempre Te querré.
miércoles, octubre 12, 2016
martes, octubre 11, 2016
Bailan los murciélagos con las ratas,
comen palomas de iglesia
al ritmo de la lluvia.
La luna angustiada ilumina
a todos los miedos
clavados en el corazón
comen palomas de iglesia
al ritmo de la lluvia.
La luna angustiada ilumina
a todos los miedos
clavados en el corazón
La diosa de las estrellas
gime se azota con el cinturón de un hereje.
Y aúllan los perros y mueren los sapos
las brujas desnudas queman sus ropas.
Bailan los diablos con murciélagos y ratas
en la noche de la creación
gime se azota con el cinturón de un hereje.
Y aúllan los perros y mueren los sapos
las brujas desnudas queman sus ropas.
Bailan los diablos con murciélagos y ratas
en la noche de la creación
domingo, octubre 09, 2016
“El cilenio Hermes llamaba las almas (psychàs) de los pretendientes,
teniendo en su mano la hermosa áurea vara con la cual adormece los ojos
de cuantos quiere o despierta a los que duermen. Empleábala entonces
para mover o guiar las almas y éstas le seguían profiriendo estridentes
gritos. Como los murciélagos revolotean chillando en lo más hondo de una
vasta gruta si alguno de ellos se separa del racimo colgado de la peña,
pues se traban los unos con los otros, de la misma suerte las almas
andaban chillando y el benéfico Hermes, que las precedía, llevábalas por
lóbregos senderos. Traspusieron en primer lugar las corrientes del
Océano y la roca de Léucade, después las puertas del Sol y el país de
los Sueños y pronto llegaron a la pradera de asfódelos donde residen las
almas (psychaí), que son imágenes de los difuntos (eídõla kamóntõn)”.
"Si la muerte es no ser, ya le hemos vencido una vez: el día en que
nacimos", dice Savater la mar de bien. Dos precisiones: ya la hemos
vencido una vez y de una vez para siempre, porque siempre habremos sido,
como poco. Y la vencimos antes: el día en que fuimos concebidos, ya
seres humanos únicos, irrepetibles
La niña y el Cid
Cuando en la épica o en los cantares de gesta
se filtra un rayo lírico, qué luz, y cómo esta alumba las adustas
sombras de lo macizo y férreo. Por ejemplo, en ese pasaje del Poema del
Cid que tan hermosamente recreó Manuel Machado en su "Castilla". Con
selección de Abelardo Linares y prólogo (un texto recuperado de 1985) de
Felipe Benítez Reyes, Renacimiento acaba de publicar una antología del
sevillano. En sus páginas 32-33, esa emoción que formaba parte de Alma, libro compuesto por textos escritos entre 1898 y 1900.
Debe de ser de lo más antiguo que recuerdo del libro de lectura del colegio, y la que ahora sigue siendo niña -qué don, el de la poesía, que no le ha salido una sola cana- en aquel tiempo era, pálida y de ojos azules, mi coetánea. Pide al Campeador que por piedad siga su camino, que el rey castigará a su familia si se queda. Y lo hace con palabras que no quiero glosar por no empobrecerlas, resumidas en ese "¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!". Releyendo ahora el poema, las dos últimas estrofas me dejan otra vez y por un instante con nueve años en la Aneja, barrio de Nervión de Sevilla, descubriendo los placeres de leer:
Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: "¡En marcha!".
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.
Casi tres lustros después -y la niña igual de joven y desamparada- me llegó un eco del mismo episodio en el Canto III de Ezra Pound, quien en 1906 estuvo en España y pasó por Medinaceli. Conocedor del viejo poema castellano (no sé si del de Machado), Pound nos pinta lo sucedido, y hace que "una niña de nueve años" (así en español entre los versos en lengua inglesa) le muestre al Cid el edicto del rey prohibiendo que se le socorra.
Eugenio Montes recordaba cómo en Italia, ya muy viejo Pound, este le preguntó: "¿Cantan aún los gallos del Cid al amanecer en Medinaceli?" Lo que yo oigo ahora, viniendo del hontanar profundo de la memoria más que de la página, son los versos de Machado bajo el sol ya de mediodía, ahora que me interno por mi tarde.
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: "¡En marcha!".
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.
Casi tres lustros después -y la niña igual de joven y desamparada- me llegó un eco del mismo episodio en el Canto III de Ezra Pound, quien en 1906 estuvo en España y pasó por Medinaceli. Conocedor del viejo poema castellano (no sé si del de Machado), Pound nos pinta lo sucedido, y hace que "una niña de nueve años" (así en español entre los versos en lengua inglesa) le muestre al Cid el edicto del rey prohibiendo que se le socorra.
Eugenio Montes recordaba cómo en Italia, ya muy viejo Pound, este le preguntó: "¿Cantan aún los gallos del Cid al amanecer en Medinaceli?" Lo que yo oigo ahora, viniendo del hontanar profundo de la memoria más que de la página, son los versos de Machado bajo el sol ya de mediodía, ahora que me interno por mi tarde.
A veces la noche huele a un extraño sentimiento de miedo
estoy encerrado en una nada
y pienso demasiado en las dos salidas
que también se son entradas
pero enloquezco con el silencio
y busco a los demonios que tienen atada tu voz
a ese mal que te aprisiona y no deja hables conmigo,
tal vez si voy mas allá de los ríos de la muerte
y conquiste esos países
si derramo la sangre de mil dioses antiguos,
o es que tengo que pagar el sol,
matar dragones o sembrar estrellas en el cielo,
¿que es lo que necesitó?
¿cual magia, que don?
¿que milagro acompañara a mi voluntad?
irrompible queste,
mi promesa fue nunca dejar que nos alejáramos,
nunca dejar que nos perdiéramos,
y siempre acompañarte,
y que la vida me cobre eso
si es que pierdo que sea por la mejor
de de todas las causas.
estoy encerrado en una nada
y pienso demasiado en las dos salidas
que también se son entradas
pero enloquezco con el silencio
y busco a los demonios que tienen atada tu voz
a ese mal que te aprisiona y no deja hables conmigo,
tal vez si voy mas allá de los ríos de la muerte
y conquiste esos países
si derramo la sangre de mil dioses antiguos,
o es que tengo que pagar el sol,
matar dragones o sembrar estrellas en el cielo,
¿que es lo que necesitó?
¿cual magia, que don?
¿que milagro acompañara a mi voluntad?
irrompible queste,
mi promesa fue nunca dejar que nos alejáramos,
nunca dejar que nos perdiéramos,
y siempre acompañarte,
y que la vida me cobre eso
si es que pierdo que sea por la mejor
de de todas las causas.
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