La muerte de la niñez
Abandonado es el viento
pero la luz es la brisa
nosotros nos hemos muerto,
estamos ahora vivos,
nos hemos perdido en el mundo habitado por los hombres y mujeres,
cuando ellos caminan por la tierra
vivimos en el reino de los espíritus
sentimos la ausencia de vida
está en nuestro útero,
en nuestro corazón,
o nuestros ojos,
que lloran
al enterarse que cada vez que alguien deja de ser niño
se termina la inocencia.
miércoles, diciembre 07, 2016
martes, diciembre 06, 2016
Todos los días rezo esta oración
al levantarme:
Oh Dios,
no me atormentes más.
Dime qué significan
estos espantos que me rodean.
Cercado estoy de monstruos
que mudamente me preguntan,
igual, igual, que yo les interrogo a ellos.
Que tal vez te preguntan,
lo mismo que yo en vano perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación.
Bajo la penumbra de las estrellas
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,
me acechan ojos enemigos,
formas grotescas que me vigilan,
colores hirientes lazos me están tendiendo:
¡son monstruos,
estoy cercado de monstruos!
al levantarme:
Oh Dios,
no me atormentes más.
Dime qué significan
estos espantos que me rodean.
Cercado estoy de monstruos
que mudamente me preguntan,
igual, igual, que yo les interrogo a ellos.
Que tal vez te preguntan,
lo mismo que yo en vano perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora interrogación.
Bajo la penumbra de las estrellas
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar,
me acechan ojos enemigos,
formas grotescas que me vigilan,
colores hirientes lazos me están tendiendo:
¡son monstruos,
estoy cercado de monstruos!
No me devoran.
Devoran mi reposo anhelado,
me hacen ser una angustia que se desarrolla a sí misma,
me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.
No, ninguno tan horrible
como este Dámaso frenético,
como este amarillo ciempiés que hacia ti clama con todos sus tentáculos enloquecidos,
como esta bestia inmediata
transfundida en una angustia fluyente;
no, ninguno tan monstruoso
como esa alimaña que brama hacia ti,
como esa desgarrada incógnita
que ahora te increpa con gemidos articulados,
que ahora te dice:
«Oh Dios,
no me atormentes más,
dime qué significan
estos monstruos que me rodean
y este espanto íntimo que hacia ti gime en la noche.»
Devoran mi reposo anhelado,
me hacen ser una angustia que se desarrolla a sí misma,
me hacen hombre,
monstruo entre monstruos.
No, ninguno tan horrible
como este Dámaso frenético,
como este amarillo ciempiés que hacia ti clama con todos sus tentáculos enloquecidos,
como esta bestia inmediata
transfundida en una angustia fluyente;
no, ninguno tan monstruoso
como esa alimaña que brama hacia ti,
como esa desgarrada incógnita
que ahora te increpa con gemidos articulados,
que ahora te dice:
«Oh Dios,
no me atormentes más,
dime qué significan
estos monstruos que me rodean
y este espanto íntimo que hacia ti gime en la noche.»
La gente me condeno al olvido
sonrió siempre ocultando las lagrimas
siempre
miro películas
leo a Machado
y escucho a The Cure
no necesito mas
no tengo nada
mas que el frió
y muchos sueños que me compro,
nadie me llorara
no me importa yo lo hago por mi
mientras fumo o duermo en mi cama tan cómoda
soy feliz aunque no me comprendan si estoy a gusto,
aunque me muera por dentro,
y me destrocé siempre el alma,
así soy una foto vieja olvidada en la pared
cubierta por un cuadro de Siqueiros.
sonrió siempre ocultando las lagrimas
siempre
miro películas
leo a Machado
y escucho a The Cure
no necesito mas
no tengo nada
mas que el frió
y muchos sueños que me compro,
nadie me llorara
no me importa yo lo hago por mi
mientras fumo o duermo en mi cama tan cómoda
soy feliz aunque no me comprendan si estoy a gusto,
aunque me muera por dentro,
y me destrocé siempre el alma,
así soy una foto vieja olvidada en la pared
cubierta por un cuadro de Siqueiros.
Que
esperas del mudo, de la gente, de la vida o el aire? Si la estrella que
te iluminaba, decidió no darte luz, si de lo único que podías
aferrarte, si quien te entendía y miraba con sinceridad sin que le
importaras fueras un mounstro dejo de verte, que esperas entonces de
todo el mundo y el universo si desde que naciste fuiste engendrado con
la peste de la muerte, ah tontito niño ingenuo, deberías crecer un
poco, madurar y entender que no importas porque ya no está lo único que
te mantenía atado a este mundo.
No duermo para no despertar solo
tampoco me gusta estar despierto,
siempre prefiero dormir y olvidar que estoy solo
es solo una fantasía sentimental
causa de la ausencia de voces vivas
de la luna postrada en mi ventana
certeramente observando mis manos
en la cama y mis piernas desnudas
entre sabanas frías
un poco tibias a veces,
soy un suicida asomado en la azotea con una cuerda,
se me termina en cigarro que se apaga frente al televisor,
cuéntame algo antes que mi única salida sea saltar por la ventana
antes de que me vuelva loco
por beber las cenizas de esta copa de cristal francés,
ahora las musas dejan de inspirar
para aventarme navajas y dos balas huecas
no tienen nombre pero me invitan a morir
como hombre gris
bajo la fuente
del centro donde los infantes mirara mi cuerpo
sangrante en el agua
el domingo que la Virgen y Lucifer disputan mi alma
desatando la guerra
pero vendrán las brujas
y me llevaran cual hadas a Avalon con Arturo…
y me marche
tampoco me gusta estar despierto,
siempre prefiero dormir y olvidar que estoy solo
es solo una fantasía sentimental
causa de la ausencia de voces vivas
de la luna postrada en mi ventana
certeramente observando mis manos
en la cama y mis piernas desnudas
entre sabanas frías
un poco tibias a veces,
soy un suicida asomado en la azotea con una cuerda,
se me termina en cigarro que se apaga frente al televisor,
cuéntame algo antes que mi única salida sea saltar por la ventana
antes de que me vuelva loco
por beber las cenizas de esta copa de cristal francés,
ahora las musas dejan de inspirar
para aventarme navajas y dos balas huecas
no tienen nombre pero me invitan a morir
como hombre gris
bajo la fuente
del centro donde los infantes mirara mi cuerpo
sangrante en el agua
el domingo que la Virgen y Lucifer disputan mi alma
desatando la guerra
pero vendrán las brujas
y me llevaran cual hadas a Avalon con Arturo…
y me marche
lunes, diciembre 05, 2016
Fuiste Oniria y yo Insomnia,
e insomne sigo todavía recordándote cada noche
tal vez todo el tiempo que la espere fue un simple sueño...
del cual no me daba cuenta
no sabía si estaba despierto o ella estaba soñando
pensé que ella era mi vida entera mi noche eterna
creo que solamente fue un lindo sueño
a veces pienso en que quiero despertar
para saber si habrá algún reencuentro inesperado
y ver si
me eliges una noche azul
entre toda la gente una vez mas,
y seguiré dando mil vueltas en la cama y no podre olvidar su nombre
no es que padezca de Insomnia
es que no tengo a Oniria.
e insomne sigo todavía recordándote cada noche
tal vez todo el tiempo que la espere fue un simple sueño...
del cual no me daba cuenta
no sabía si estaba despierto o ella estaba soñando
pensé que ella era mi vida entera mi noche eterna
creo que solamente fue un lindo sueño
a veces pienso en que quiero despertar
para saber si habrá algún reencuentro inesperado
y ver si
me eliges una noche azul
entre toda la gente una vez mas,
y seguiré dando mil vueltas en la cama y no podre olvidar su nombre
no es que padezca de Insomnia
es que no tengo a Oniria.
martes, noviembre 29, 2016
A la persona deprimida no se le vé como un ser que realmente sufre, sino
como un wey que, estando en la cima de su productividad laboral, no
hace nada porque prefiere vivir inmerso en un mundo de fantasmas
inventados por él mismo. Y así, no tiene sentido lo que hace, siente o
dice padecer: sufre porque quiere, porque le resulta cómodo, porque le
gusta fastidiar
A la persona deprimida no se le vé como un ser que realmente sufre, sino
como un wey que, estando en la cima de su productividad laboral, no
hace nada porque prefiere vivir inmerso en un mundo de fantasmas
inventados por él mismo. Y así, no tiene sentido lo que hace, siente o
dice padecer: sufre porque quiere, porque le resulta cómodo, porque le
gusta fastidiar
y si no te veo mas, sabre que formas parte de la nudo formado por los
hilos de playa y oro y has viajado a esos verdes campos, con montañas
impactantes donde el túmulo es solo la puerta, recordare con cariño tu
nombre, para que en la fiesta de los ancestros me visites y sigamos
encontrándonos en la noche
El zombi vudú es el primero en ser antologado, y es, como se podría
esperar, el zombi clásico, el hombre muerto que es devuelto a la vida
por un bokor (o hechicero vudú) y que no es más que un autómata de
carne, inofensivo, pero aterrador. Dentro de esta categoría tenemos los
relatos: Muertos que trabajan en los campos de caña, de William
Seabrook; El país de los que regresan, de Lafcadio Hearn; Yo anduve con
un zombi, de Inez Wallace y el más representativo de todos, La plaga de los zombis, de John Burke.
En la segunda sección se retrata al zombi pulp, surgido directamente de las publicaciones de ese tipo, muy populares en los años 20s y 30s. En el zombi pulp la magia aun es motivo de la reanimación, aunque también lo puede llegar a ser (y de hecho lo es con mayor frecuencia) la ciencia. En este subgénero zombi, sin duda el científico loco (mad doctor) es tan importante como el zombi mismo, el cual ya ha dejado de ser inofensivo, para volverse un monstruo en toda regla. Los relatos que vienen en esta parte son: Cuando caminan los zombis, de Thorp McClusky; Herbert West, reanimador, de H. P. Lovecraft; El imperio de los nigromantes, de Clark Ashton Smith y La plaga de los muertos vivientes, de A. Hyatt Verril. Para quienes gustan de la literatura pulp, Lovecraft y Ashton Smith, saltan a la vista como dos de sus grandes exponentes. De esta sección los más representativos serian Herbert West y La plaga de los muertos vivientes, sin duda.
La última recopilación está dedicada al zombi posromero, más cercano al pulp y la ciencia ficción que a su antepasado de Haití. Este tipo de zombi es el heredero de la película de George A. Romero La noche de los muertos vivientes (1968), la cual marcaría para siempre al género. Los relatos que componen esta sección son: Dios salve a la reina, de John Skip & Marc Levinthal; Zaambi, de Ian McDowell; Conexiones, de Simón McCaffery y ¡Levantaos!, de Jay Alamares. Relatos de los más variopinto, sin embargo, me parece que Dios salve a la reina es el más representativo de este género, no sólo por ser una gran historia de reanimados, sino por ser al mismo tiempo una fuerte crítica social (tal como la obra de Romero) y un testimonio de la naturaleza humana al desnudo.
Tal como sucede con toda antología, no todos los relatos serán del agrado del lector, ya que la calidad narrativa y estética es bastante diversa, lo que a la postre resulta positivo, pues amplia el alcance del libro. Tal como sucede con toda edición de Valdemar, esta es fenomenal, muy atractiva para la vista, sobria y a la vez elegante, aunque sumamente cara, lo que no debería impactar negativamente en el interés del lector, puesto que es sin lugar a dudas uno de los libros imperdibles del género zombi.
En la segunda sección se retrata al zombi pulp, surgido directamente de las publicaciones de ese tipo, muy populares en los años 20s y 30s. En el zombi pulp la magia aun es motivo de la reanimación, aunque también lo puede llegar a ser (y de hecho lo es con mayor frecuencia) la ciencia. En este subgénero zombi, sin duda el científico loco (mad doctor) es tan importante como el zombi mismo, el cual ya ha dejado de ser inofensivo, para volverse un monstruo en toda regla. Los relatos que vienen en esta parte son: Cuando caminan los zombis, de Thorp McClusky; Herbert West, reanimador, de H. P. Lovecraft; El imperio de los nigromantes, de Clark Ashton Smith y La plaga de los muertos vivientes, de A. Hyatt Verril. Para quienes gustan de la literatura pulp, Lovecraft y Ashton Smith, saltan a la vista como dos de sus grandes exponentes. De esta sección los más representativos serian Herbert West y La plaga de los muertos vivientes, sin duda.
La última recopilación está dedicada al zombi posromero, más cercano al pulp y la ciencia ficción que a su antepasado de Haití. Este tipo de zombi es el heredero de la película de George A. Romero La noche de los muertos vivientes (1968), la cual marcaría para siempre al género. Los relatos que componen esta sección son: Dios salve a la reina, de John Skip & Marc Levinthal; Zaambi, de Ian McDowell; Conexiones, de Simón McCaffery y ¡Levantaos!, de Jay Alamares. Relatos de los más variopinto, sin embargo, me parece que Dios salve a la reina es el más representativo de este género, no sólo por ser una gran historia de reanimados, sino por ser al mismo tiempo una fuerte crítica social (tal como la obra de Romero) y un testimonio de la naturaleza humana al desnudo.
Tal como sucede con toda antología, no todos los relatos serán del agrado del lector, ya que la calidad narrativa y estética es bastante diversa, lo que a la postre resulta positivo, pues amplia el alcance del libro. Tal como sucede con toda edición de Valdemar, esta es fenomenal, muy atractiva para la vista, sobria y a la vez elegante, aunque sumamente cara, lo que no debería impactar negativamente en el interés del lector, puesto que es sin lugar a dudas uno de los libros imperdibles del género zombi.
domingo, noviembre 27, 2016
sábado, noviembre 26, 2016
Creo en que un lugar donde existe tolerancia, lo primero que se entiende
es que se tiene que saber respetar, un punto de vista como el otro,
lamentablemente yo me he callado mis opiniones sobretodo para no perder
amistades, no es que les critique sus acciones, dogmas, estandartes o
ideales, el asunto es que yo pienso diferente y siempre me ha costado
gente expresar mi punto de vista, yo no soy nadie para criticar, ni
perseguir, pero elijo mantenerme fiel a lo mio... Quien quiera estar
sabrá aceptarme tonto, idiota, loco, fanático, friky y demás apelativos y
adjetivos que la gente suele decirme, ami sinceramente no me interesa
los defectos de mi gente, es mi gente y jamas la abandono
viernes, noviembre 25, 2016
Miedo al fuego ardiente, miedo a la ceniza
a ser polvo de raíz vieja
seré un trozo más de un árbol
quemándose en la angustia de los cantos
de las aves muriendo
escucha los lamentos sus trágicas quejas
la ciudad está podrida…
a ser polvo de raíz vieja
seré un trozo más de un árbol
quemándose en la angustia de los cantos
de las aves muriendo
escucha los lamentos sus trágicas quejas
la ciudad está podrida…
Desesperadamente alegres
gritos de gentes que se quiebran constantemente
aire vació, casa vacías, bosques vacíos, cabezas vacías
desesperadamente alegres
Un poco mas de mi como
un fino polvillo de raíces
trituradas de algún árbol muy joven madera
desperdiciada en el fuego de la cólera
no sabrás nunca de qué forma
grité tu nombre en todos los días
que estuve yo y yo
Desesperadamente alegres
gritos de gentes que se quiebran constantemente
aire vació, casa vacías, bosques vacíos, cabezas vacías
desesperadamente alegres
gritos de gentes que se quiebran constantemente
aire vació, casa vacías, bosques vacíos, cabezas vacías
desesperadamente alegres
Un poco mas de mi como
un fino polvillo de raíces
trituradas de algún árbol muy joven madera
desperdiciada en el fuego de la cólera
no sabrás nunca de qué forma
grité tu nombre en todos los días
que estuve yo y yo
Desesperadamente alegres
gritos de gentes que se quiebran constantemente
aire vació, casa vacías, bosques vacíos, cabezas vacías
desesperadamente alegres
Soy un ciervo que en una noche
fue atravesado por una saeta de fuego,
caída de ningún lado y de todas partes
como si algún dios le castigar por algo
que no sabe ha hecho.
fue atravesado por una saeta de fuego,
caída de ningún lado y de todas partes
como si algún dios le castigar por algo
que no sabe ha hecho.
En marcha corre huyendo de las huellas
de su pecho machado con sangre,
asustado hacia la montaña, aprisa,
esperando en lo alto del despeñadero,
le pueda salvar un salto de fe.
Iré a la nada, la esperanza del que nada tiene
para entregarme a un vacío
corro, siento, vuelo,
vivo el viento en mi rostro,
respirando fuerte este hedor a muerte
que mi cuerpo despide.
Todo se rompe, los huesos, los sueños por igual,
Las astas se enredan en las ramas,
las espinas cortan la piel,
me llena la sangre y cae, cae,
en el bosque… Mi Cabeza
que sera colgada en mi pared.
de su pecho machado con sangre,
asustado hacia la montaña, aprisa,
esperando en lo alto del despeñadero,
le pueda salvar un salto de fe.
Iré a la nada, la esperanza del que nada tiene
para entregarme a un vacío
corro, siento, vuelo,
vivo el viento en mi rostro,
respirando fuerte este hedor a muerte
que mi cuerpo despide.
Todo se rompe, los huesos, los sueños por igual,
Las astas se enredan en las ramas,
las espinas cortan la piel,
me llena la sangre y cae, cae,
en el bosque… Mi Cabeza
que sera colgada en mi pared.
Este cuerpo putrefacto
añora un abrazo,
es una necesidad que quema
duele mas que el fuego o las yagas en la piel
rompe mas el alma que cualquier martillo
en la fragua golpeando metal,
que idiota suplicio,
triste maldición,
idílico deseo de ser amado…
añora un abrazo,
es una necesidad que quema
duele mas que el fuego o las yagas en la piel
rompe mas el alma que cualquier martillo
en la fragua golpeando metal,
que idiota suplicio,
triste maldición,
idílico deseo de ser amado…
Ahora por compasión, un golpe en la cien,
algo que quiebre toda la esperanza
que se termine el humano,
que reine el mounstro
el que sabe no es digno del cariño
de este mundo.
algo que quiebre toda la esperanza
que se termine el humano,
que reine el mounstro
el que sabe no es digno del cariño
de este mundo.
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