El zombi vudú es el primero en ser antologado, y es, como se podría
esperar, el zombi clásico, el hombre muerto que es devuelto a la vida
por un bokor (o hechicero vudú) y que no es más que un autómata de
carne, inofensivo, pero aterrador. Dentro de esta categoría tenemos los
relatos: Muertos que trabajan en los campos de caña, de William
Seabrook; El país de los que regresan, de Lafcadio Hearn; Yo anduve con
un zombi, de Inez Wallace y el más representativo de todos, La plaga de los zombis, de John Burke.
En la segunda sección se retrata al zombi pulp, surgido
directamente de las publicaciones de ese tipo, muy populares en los años
20s y 30s. En el zombi pulp la magia aun es motivo de la reanimación,
aunque también lo puede llegar a ser (y de hecho lo es con mayor
frecuencia) la ciencia. En este subgénero zombi, sin duda el científico
loco (mad doctor) es tan importante como el zombi mismo, el cual ya ha
dejado de ser inofensivo, para volverse un monstruo en toda regla. Los
relatos que vienen en esta parte son: Cuando caminan los zombis, de
Thorp McClusky; Herbert West, reanimador, de H. P. Lovecraft; El imperio
de los nigromantes, de Clark Ashton Smith y La plaga de los muertos
vivientes, de A. Hyatt Verril. Para quienes gustan de la literatura
pulp, Lovecraft y Ashton Smith, saltan a la vista como dos de sus
grandes exponentes. De esta sección los más representativos serian
Herbert West y La plaga de los muertos vivientes, sin duda.
La
última recopilación está dedicada al zombi posromero, más cercano al
pulp y la ciencia ficción que a su antepasado de Haití. Este tipo de
zombi es el heredero de la película de George A. Romero La noche de los
muertos vivientes (1968), la cual marcaría para siempre al género. Los
relatos que componen esta sección son: Dios salve a la reina, de John
Skip & Marc Levinthal; Zaambi, de Ian McDowell; Conexiones, de Simón
McCaffery y ¡Levantaos!, de Jay Alamares. Relatos de los más
variopinto, sin embargo, me parece que Dios salve a la reina es el más
representativo de este género, no sólo por ser una gran historia de
reanimados, sino por ser al mismo tiempo una fuerte crítica social (tal
como la obra de Romero) y un testimonio de la naturaleza humana al
desnudo.
Tal como sucede con toda antología, no todos los
relatos serán del agrado del lector, ya que la calidad narrativa y
estética es bastante diversa, lo que a la postre resulta positivo, pues
amplia el alcance del libro. Tal como sucede con toda edición de
Valdemar, esta es fenomenal, muy atractiva para la vista, sobria y a la
vez elegante, aunque sumamente cara, lo que no debería impactar
negativamente en el interés del lector, puesto que es sin lugar a dudas
uno de los libros imperdibles del género zombi.