martes, junio 13, 2017

Este es la última carta que te escribo,
reapareceré cualquiera de estos domingos en la esfera gastada de tus sueños.
No olvides que mis palabras son sombras que cruzan los espejos de tu infancia;
Antiguas mañanas se hacen sólidas en los sueños que surgen de sus letras.
Esta es la última carta que te escribo,
Desde el silencio, que es mi patria la envío,
La remito a tus ojos que sólo anhelan jardines de oriente.
Con el alma fervorosa he intentado escribir la líquida luz de tus faroles.
Recuerda que el amor es lento en regresar
pero siempre retorna, como el viejo y cansado Ulises
a su Itaca inmortal.
Esta es la última carta que te escribo,
¿Cuántas palabras, cuántos relojes, cuántos hombres y mujeres entre tú y yo?
Me despido desde mi áspera orilla
a través de signos que brotan de mi corazón
y caen y se desvanecen entre estas líneas.

lunes, junio 12, 2017

Los libros me observan. Y yo a ellos. De estante en estante siento su reojo, su llamada. Las "Sonatas" de Valle-Inclán, y la prosa de Cernuda. Esas memorias de Cansinos Assens ("La novela de un literato"), tan querido por Borges, y esa edición de los "Cantos pisanos" del gran Pound, que compré en México D.F. hace ya media vida. Y desde una portada no me quita la vista de encima Eliot, y poco después me detengo en todos esos nutridos tomos de Pizarnick, o en aquella biografía de Baroja -la espléndida de Sebastián Juan Arbó que compré por cinco duros a un gitano. Y Dumas, Delibes, Paz, Montaigne, Bloy, Montale... ¡Tantos libros! Mi vida en su compañía. Su compañía: mi vida. Me reconozco un biblioenamorado que se sienta ante sus libros y respira de nuevo con alivio, feliz.
De capa y espada, armas y letras,
gentil y canalla, gallardo y calavera.
No hay cielo lo bastante alto ni tierra pequeña.
No hay océanos de tiempo
que no surque mi propia bandera.
De Lope, el amor, la rabia de Quevedo,
Espronceda, los Machado, Rocinante y Platero,
vivan las Cortes de Cádiz y el Himno de Riego.
Yo, como Unamuno, contra esto y aquello.
Elegí la disidencia, el motor de mi existencia,
elemento discordante, la voz de tu conciencia.
Escribo a quemarropa en legítima defensa,
no comparto opiniones, dicto sentencias.

domingo, junio 11, 2017

La gente dijo que aquellos tipos con la «señal» eran siniestros; y
la verdad, lo eran. Los hombres con valor y carácter siempre les han resultado siniestros a la gente. Que anduviera suelta una raza de hombres audaces e inquietantes resultaba incomodísimo; y les pusieron un sobrenombre y se inventaron una leyenda para vengarse de ellos y justificar un poco todo el miedo que les tenían.
Demian

sábado, junio 10, 2017

Hoy salí a buscar la Muerte, quise enamorarla,
robarle unbeso carajo, quise su amor en su vientre violento, y soñar
con velo blanco, sobrela máscara de luto y las monedas de plata,
tria la miel y el pan, rosas decastilla y la tierra en mi pantalón,
me rechazo como antes…y tanto dolor que elcielo lloro de tristeza
que limpio las lagrimas en la tierra.
Tres
Manos que se deslizan sobre todo mi cuerpo,
el tuyo sin diferencia en la piel
estas caricias queman por dentro
quizá sea la ropa que cubre el encaje que adorna tus senos,
encaje intrigante vestido de sombras
lo que hace temblar mi pulso perverso
cuando despojo en jirones y fragmentos
ropa ceñida en tu cuerpo,
inquietando este tacto la textura de tus medias que cubren tus piernas,
dan gusto al placer de descubrir los secretos,
queriendo beberte como el vino más perfecto,
entre tus muslos, de entre mis besos
no es lujuria ni sexo, no es amor apasionado,
no importa, ni tiene nombre el deseo,
es una danza un asesinato
se pierde uno y otro formando un silueta
de dos los cuerpos enlazados por piernas y brazos,
es este fin art d'amour,
un paraíso escondido en la habitación.

Obsérvame mientras te exploro,
quiero tus ojos, cazando apoderándose de mi
y descubre en mis labios el peaje
camino donde llevarte
por todas las pausas de tu respiración,
forma correcta para agredir tus muslos,
el vientre tus pechos, tu cuello flexible
gobernado con la excitación de un preámbulo del al lado oscuro de tus infernos.
¿Podre encontrarte más hermosa?
que desnuda yaciendo a mi lado,
solo encontrarte en mí conversando un lenguaje intimo
dónde se cambian versos por gemidos,
aquí descubriéndote,
aprendiendo nombrar cada peca de tu cuerpo
con un verso perverso,
me aprenderé de memoria las marcas, las caricias, los besos
recitare la canción de tus sollozos al caer tu ropa junto a la noche,
en ese instante perpetuo
donde no es, si no tiene que ser,
conmuéveme con tu mirada precisa
juguete inocente en el preámbulo de insinuaciones básicas
sedúceme con tu coqueteo universal terriblemente real,
un sigue silencioso, me basta
cuando ya nada cubre tu cuerpo
esta el manto de mi deseo encarnado en mi cuerpo sobre ti
estas manos comprenden un cuerpo,
se liberan como bestias,
me libero para poseerte con ansias y dulzura
y responderás con alientos y suspiros,
en los momentos que usurpe en tu intimidad,
que me incita a perderme una o mil noches
en el debatir de arrancarte un final drástico casi fatal,
un choque donde moriremos en partes,
a mitad del sexo casi enfermo y cuerpos agotados,
cada uno recibe su sentencia, y paga su deudas con delicia,
¿quien se roba el placer con los juegos?
¿quien seduce con el cuerpo al ingenuo?
a si son las tres maneras en la habitación,
el deseo, el gusto y la pasión,
que ganas que me das de morirme
hoy entre tus piernas y a la mitad de tus pechos…
mis estrellas
sembradas en un puñado de arboles,
tallar la madera y escuchar el viento
en la suerte nupcial de la ofrenda y la desilusión,
fuego que renace de dentro de mi corazón
ilumina la noche purpura
siempre estoy solo…
creyente inmoral y sádico
no doy para mas y caeré,
porque el pez me devora
las alas de mariposa
la tierra me ofrece una venganza si guardo
mis huesos feos dentro del olvidado
hueco que han cavado
para dormir por siempre.
¡Es un hecho! No veré más legiones
de ángeles marchar en espesas falanges,
ni a los astros pasear por lo jardines
de la armonía... Y bien, sea...
Sabré soportar mi desgracia con resignación.
Conde de Lautréamont

viernes, junio 09, 2017

Bendita sea la luz que atraviesa la oscuridad.
Bendita sea la oscuridad que permite la luz.
Bendita la Diosa que crea y nutre toda la Vida.
Bendito el Dios que planta la semilla y la energía, para que se cree la Vida.

Bendito el amor que nos une.
Bendito el amor que nos unió.
Bendito el amor que nos unirá.
Bendita la sexualidad sagrada.
Bendita el encuentro sagrado.
Bendito el encuentro divino.
Bendito lo masculino y lo femenino en mi,
sean unidos en mi madre y padre
hombre y mujer,
Dios y Diosa
sea el amor y la paz

jueves, junio 08, 2017

Voy a matar todos los restos de cordura
que quedan en mi,
alimentare al cadáver,
para que el monstruo siga existiendo...
Bendita enfermedad que me consumes,
no me dejaras llegar
a un final sin honor.
Dicen los viejos que el cazador de las astas
nunca aprendió a llora
por eso embiste a los árboles para descargar
Toda la furia y la rabia que no le deja vivir
Toda la furia y la pena que no me deja olvidar
Me pregunto a menudo si yo mismo me saboteo o simplemente la vida me derrota, cada día estos logros son mínimos saben a nada saben a desesperación y frustración, cada día me desvanezco un poco más me siento acabado y es eso estoy derrotado, no importa que tan bien haga las cosas que tan diestro y habilidoso siempre termino siento el otro el que llega al último el que es cambiado o sustituido, pero siempre llevo la consiga como si estuviera marcado en la piel que soy bueno, que soy especial que soy maravilloso, si fuera así, ya habría ganado alguna vez, ya habría sido yo el coronado con laurel, y no el que ahora fuma mientras el vino le conforta en su derrota...
eramos un alma con dos cabezas complementandonos en el universo, alguien celoso de nosotros nos separo convirtio el alma en dos almas desgraciadas condenadas a una soledad sin significado, incompletas y asustadas... :(
ya soy demasiado viejo para creer en pendejadas de libros, canciones, películas, o simplemente mis sueños bobos, a madurar y comportarme como un señor de mi edad
Hoy salí a buscar la Muerte, quise enamorarla, robarle un
beso carajo, quise su amor en su vientre violento, y soñar con velo blanco, sobre
la máscara de luto y las monedas de plata, tria la miel y el pan, rosas de
castilla y la tierra en mi pantalón, me rechazo como antes…y tanto dolor que el
cielo lloro de tristeza que limpio las lagrimas en la tierra.

miércoles, junio 07, 2017

Si bien es cierto que Un dios salvaje comparte con la película de Buñuel la incapacidad casi sobrenatural de los personajes de escapar de esa situación, el peso del texto de Yasmina Reza, acá no tan adaptado como trasladado a la pantalla a cuatro manos entre Polanski y la propia Reza, termina imponiéndose al violentísimo nonsense de El ángel exterminador. Lo cual no sería un problema si hubiera en la película de Polanski la idea de reinterpretar o apropiarse del material o, al menos, la intención de exponer su origen teatral
Conservar lo que no fue en formol
Eso sí que es droga dura
Y con esta nostalgia con insomnio
Tomo una decisión:
Elijo un No como animal de compañía
Ni en una noche de luna llena
Ni bajo un manto de estrellas
Ni ante un transparente mar azul.
Los recuerdos no suceden así.
El pasado se revela
Con la vista clavada en un cojín
Al fregar un tenedor
O echándose el desodorante.
El pasado aparece de improviso
Lo normal
Así
Sin efectos especiales
Nadie antes de Wagner se había atrevido a concebir duraciones musicales tan largas, que exigieran una atención tan sin descanso: sin duda ese ejemplo confortaba a Proust cuando veía cómo su novela se iba ensanchando y prolongando mucho más allá de lo que él habría podido imaginar al principio, más que ninguna otra novela. Pero en esa extensión no habría ni una sola zona de vaguedad ni de autoindulgencia, ningún elemento que no ocupara un lugar necesario y orgánico en el gran proyecto general, en el fondo tan austero comoTristán e Isolda, Parsifal o El anillo. El Wagner de la madurez o el Beethoven viejo habían exigido una nueva forma de escuchar la música: él, Proust, exigiría un nuevo tipo de lector. Nadie ha pedido tanto, nadie ha dado tanto a cambio.
Huir, una escapada sin final, un azul que se convirtió en negro, ausencias, luces apagadas y mi alma queriendo gritar ¿dónde está el sol cuando no entiendo nada? minutos que se hacen horas, horas que se hacen días, capítulos de una serie que me perdí a mitad. A mitad de un cielo sin estrellas, de una luz apagada, de un millón de noches sin dormir.