Fuego.
Siento que cada medio día, buceo en el fuego. Me sumerjo en una tempestad de llamas que me abrasa, que me despelleja por dentro.
Las
corrientes de convección me arrastran al fondo del averno. Siento como
unas pesadas cadenas de plomo hirviente, me retienen privándome de
libertad.
Es el recuerdo que me acecha y me inmoviliza en esa hoguera expiatoria del sufrimiento.
Y el bálsamo de la noche.
Qué diferente del invierno.
La noche, con su refrescante aliento, devuelve la vida a mis calcinados miembros.
Regresan los sentidos a mi cuerpo:
Olfato,
para oler la suave fragancia del jazmín; vista, para contemplar en el
recuerdo las sutiles curvas de tu lejana topografía; oído, para gozar
con tu presencia, con tu razonamiento; y tacto, para no perderme nunca
en la oscuridad agarrándome a cada pliegue de tu deseado cuerpo.
viernes, junio 23, 2017
Bajo ti, majestad azul y tenebrosa,
sultana coronada
de sombrías estrellas, ataviada
en mar y en recuerdos,
allí se cruzan las olas heladas.
Tu diamante es la luna –
la llave de tu arco –
allí donde tu belleza se retrata, y a su lado,
tu mirada.
Y allí donde se pierde todo norte,
más allá de donde estoy,
todavía reinarás, poderosa,
tu dominio de siglos.
Viste caer, bajo la tela de tu traje,
de las almas más valientes
que han nacido.
Viste pasar por las calles de tu ciudad
insignificante e irresistible,
en ti entrañada y de ti engendrada,
una panoplia de almas marchitas,
un apoteosis de vidas y mirares.
Y allí estarás, donde te veo,
siempre sobre este puente, inalcanzable,
inaudita, inverosímil, insólita, inmuta, impertinente, imperturbable,
y yo, indigno de ser inspirado,
te miro,
respiro,
y te dedico estos versos.
sultana coronada
de sombrías estrellas, ataviada
en mar y en recuerdos,
allí se cruzan las olas heladas.
Tu diamante es la luna –
la llave de tu arco –
allí donde tu belleza se retrata, y a su lado,
tu mirada.
Y allí donde se pierde todo norte,
más allá de donde estoy,
todavía reinarás, poderosa,
tu dominio de siglos.
Viste caer, bajo la tela de tu traje,
de las almas más valientes
que han nacido.
Viste pasar por las calles de tu ciudad
insignificante e irresistible,
en ti entrañada y de ti engendrada,
una panoplia de almas marchitas,
un apoteosis de vidas y mirares.
Y allí estarás, donde te veo,
siempre sobre este puente, inalcanzable,
inaudita, inverosímil, insólita, inmuta, impertinente, imperturbable,
y yo, indigno de ser inspirado,
te miro,
respiro,
y te dedico estos versos.
Puedes sentir el fuego como agua,
como lluvia que inunda,
como sed que se sacia,
como tormenta ardiente
que espera su calma.
Después de ese fuego que abrasa
la paz de tu mirada
no necesita palabras.
Brotan chispas que encienden mis ansias,
ponen alas al deseo
…se reavivan las llamas
Y el fuego nunca se extingue
…si lo bebes como agua
como lluvia que inunda,
como sed que se sacia,
como tormenta ardiente
que espera su calma.
Después de ese fuego que abrasa
la paz de tu mirada
no necesita palabras.
Brotan chispas que encienden mis ansias,
ponen alas al deseo
…se reavivan las llamas
Y el fuego nunca se extingue
…si lo bebes como agua
Os invoco Brujas, venid a mi venid al coven...
Fuego.
Siento que cada medio día, buceo en el fuego. Me sumerjo en una tempestad de llamas que me abrasa, que me despelleja por dentro.
Fuego.
Siento que cada medio día, buceo en el fuego. Me sumerjo en una tempestad de llamas que me abrasa, que me despelleja por dentro.
Las corrientes de convección me arrastran al fondo del averno. Siento
como unas pesadas cadenas de plomo hirviente, me retienen privándome de
libertad.
Es el recuerdo que me acecha y me inmoviliza en esa hoguera expiatoria del sufrimiento.
Y el bálsamo de la noche.
Qué diferente del invierno.
La noche, con su refrescante aliento, devuelve la vida a mis calcinados miembros.
Regresan los sentidos a mi cuerpo:
Olfato, para oler la suave fragancia del jazmín; vista, para contemplar en el recuerdo las sutiles curvas de tu lejana topografía; oído, para gozar con tu presencia, con tu razonamiento; y tacto, para no perderme nunca en la oscuridad agarrándome a cada pliegue de tu deseado cuerpo.
Es el recuerdo que me acecha y me inmoviliza en esa hoguera expiatoria del sufrimiento.
Y el bálsamo de la noche.
Qué diferente del invierno.
La noche, con su refrescante aliento, devuelve la vida a mis calcinados miembros.
Regresan los sentidos a mi cuerpo:
Olfato, para oler la suave fragancia del jazmín; vista, para contemplar en el recuerdo las sutiles curvas de tu lejana topografía; oído, para gozar con tu presencia, con tu razonamiento; y tacto, para no perderme nunca en la oscuridad agarrándome a cada pliegue de tu deseado cuerpo.
sábado, junio 17, 2017
el cronófago, que avanza proyectando las garras de sus hórridas patas de
modo que marca los segundos y devora el tiempo al abrir y cerrar la
boca que luce temibles colmillos que más que devora el tiempo pareciera
dispuesto a devorar la humanidad. Esta terrible criatura abre y cierra
los ojos de una manera que hipnotiza a los espectadores. Los movimientos
de esta langosta generan destellos de luces azules que viajan por la
esfera hasta detenerse en la hora exacta.
viernes, junio 16, 2017
Evidentemente, seguiré siendo considerado una abominación de la
naturaleza hasta el día que decida comulgar con la idea de tener hijos y
que mi esencia se vea doblegada al hecho de ser un entusiasta de algún
equipo de fútbol. Sin embargo, visto y considerando mi poca esencia
altruista y mi pulsión hacia la misantropía, y mi capacidad de
aburrimiento, la cual se vería subyugada frente al monótono espectáculo
de perseguir un balón, hasta ese entonces seguiré siendo un desterrado
del título de Homo sapiens. Celebro ese destino!
En la mesa estaban servidas las viandas; pan con miel, leche y vino,
quesos y jamnones, carne de jabalí, y de venado, frutas y semillas, aves
servidas en salsas, también tantos tarros con cerveza estaban
listos, que no se podían contar, la fiesta de el fuego nuevo estaba
iniciando, las brujas y los brujos bailaban, cantaban e invocaban a la
vieja Diosa, y el banquete estaba servido a los muertos y a los vivos
por igual, se podía oler en toda la comarca. Era esta la noche en que
la oscuridad amenaza con ser eterna, el regreso de Sol invicto era
esperado con la fogata de fuego que habría de iluminar nuestro año.
Miro a través de la ventana el cielo gris
y en mi mente tan sólo recuerdos en blanco y negro.
Siempre la misma gente indiferente,
salgo a la calle cegado con los ojos llorosos.
Entro en el bar pido una cerveza intento olvidar,
te veo en un rincón llorando no vas a marchar.
No por eso no quiero que tu te vayas de aquí.
No por eso no quiero que tu te vayas de aquí.
y en mi mente tan sólo recuerdos en blanco y negro.
Siempre la misma gente indiferente,
salgo a la calle cegado con los ojos llorosos.
Entro en el bar pido una cerveza intento olvidar,
te veo en un rincón llorando no vas a marchar.
No por eso no quiero que tu te vayas de aquí.
No por eso no quiero que tu te vayas de aquí.
Cuando el hombre comenzó a ser hombre, cuando despertó en la vida y
dejo de ser la nada, estaba allí a su lado La Muerte, como un enigma
indescifrable. Ningún otro ser siente esa incertidumbre, nadie mas
despertó en su conciencia la mortalidad, ni sufre ni agoniza la vida,
como el hombre, nadie Tiene la experiencia de muerte con tanta
intensidad.
Cuando la muerte dejo de ser un misterio y se convirtió en un problema, dejamos de pensarla y reflexionar sobre la esencia de la muerte, poco a poco, la muerte se convirtió en un espectáculo y un común, espectáculo visual para el entretenimiento del mas ocioso y morboso espectador.
Cuando la muerte dejo de ser un misterio y se convirtió en un problema, dejamos de pensarla y reflexionar sobre la esencia de la muerte, poco a poco, la muerte se convirtió en un espectáculo y un común, espectáculo visual para el entretenimiento del mas ocioso y morboso espectador.
Pero la muerte está aquí pesa como una Cruz de Hierro, que nos recuerda
lo que somos, tal vez, sea necesario volver a pensar la esencia de la
muerte, pues en cierta medida quien piensa en la muerte piensa en la
vida y el que ignora la muerte ignora la vida, así como diría Octavio
Paz; “como no amar a la muerte si amo la vida”.
jueves, junio 15, 2017
Cuando la noche llega, algunos dicen que nunca
ocurre nada especial.
Pero afuera, en la calle, la ciudad duerme
bajo un silencioso manto de estrellas,
el rostro pálido de la luna nos muestra
una extraña mueca dolorosa,
mientras se escuchan los aullidos de los lobos;
la niebla fría y fantasmagórica
nos dibuja una extraña silueta
que surge entre las sombras;
desde la acera un gato negro nos mira fijamente
bajo la luz amarillenta de una farola.
ocurre nada especial.
Pero afuera, en la calle, la ciudad duerme
bajo un silencioso manto de estrellas,
el rostro pálido de la luna nos muestra
una extraña mueca dolorosa,
mientras se escuchan los aullidos de los lobos;
la niebla fría y fantasmagórica
nos dibuja una extraña silueta
que surge entre las sombras;
desde la acera un gato negro nos mira fijamente
bajo la luz amarillenta de una farola.
Y dicen que nunca pasa nada.
Todo esto a mí me parece extraordinario.
Todo esto a mí me parece extraordinario.
martes, junio 13, 2017
Hoy
que la enfermedad se apodera de mi, cuando mas yace voluntariosa sobre
mi corazón y me agota... pienso en el mas grande Heroe que ha existido;
Alejandro Magno... Hoy hace siglos Moriría convirtiendose en ese puente
que une lo divino y lo humano.
Alejandro Magno, construyó en sólo 13 años uno de los mayores imperios de la humanidad: conquistó el imperio Persa y se hizo con un dominio que se extendía por la Hélade, Egipto, Anatolia, Oriente Próximo y Asia Central, llegando a conquistar parte de la India. Era el hombre más poderoso de la tierra, pero en el año 323 a.C, cuando le faltaba poco más de un mes para cumplir 33 años, murió víctima de una extraña enfermedad y en unas circunstancias muy oscuras, que delicia pensar en que podría morir como Alejandro que delicia...
Alejandro Magno, construyó en sólo 13 años uno de los mayores imperios de la humanidad: conquistó el imperio Persa y se hizo con un dominio que se extendía por la Hélade, Egipto, Anatolia, Oriente Próximo y Asia Central, llegando a conquistar parte de la India. Era el hombre más poderoso de la tierra, pero en el año 323 a.C, cuando le faltaba poco más de un mes para cumplir 33 años, murió víctima de una extraña enfermedad y en unas circunstancias muy oscuras, que delicia pensar en que podría morir como Alejandro que delicia...
No posc sofrir c'a la dolor
De la den la lenga no vir
E.l cor ab la novela flor,
Lancan vei los ramels florir
E.lh chan son pel boschatge
Dels auzeletz enamoratz,
E si tot m'estauc apensatz
Ni pres per malauratge,
Can vei chans e vergers e pratz,
Eu renovel e m'assolatz.
De la den la lenga no vir
E.l cor ab la novela flor,
Lancan vei los ramels florir
E.lh chan son pel boschatge
Dels auzeletz enamoratz,
E si tot m'estauc apensatz
Ni pres per malauratge,
Can vei chans e vergers e pratz,
Eu renovel e m'assolatz.
Qu'eu no m'esfortz d'altre labor
Mas de chantar e d'esjauzir!
C'una noch somnav'en pascor
Tal somnhe que.m fetz esbaudir
D'un esparver ramatge
Que m'era sus el ponh pauzatz
E si.m semblav'adomesgatz,
Anc no vi tan salvatge,
Mas pois fo maners e privatz
E de bos getz apreizonatz.
Lo somnhe comtei mo senhor,
C'a son amic lo deu om dir,
E narret lo.m tot en amor
E dis me que no.m pot falhir
Que d'oltra mo paratge
No m'aia tal ami'en patz,
Can m'en serai pro trebalhatz,
C'anc om de mo linhatge
Ni d'oltra ma valor assatz
Non amet tal ni.n fon amatz.
Era n'ai vergonh'e paor
E.m n'esvelh e.n planh e.n sospir
E.l somnhe tenh a gran folor
E no cut posch'endevenir!
Pero d'un fat coratge
No pot partir us rics pensatz
Orgolhos e desmezuratz
C'apres nostre passatge
Sai que.l somnhes sera vertatz
Aissi drech com me fo narratz.
E pois auziretz chantador
E chansos anar e venir
Qu'era, can re no sai m'assor,
Me volh un pauc plus enardir
D'enviar mo messatge
Que.ns porte nostras amistatz.
Que sai n'es facha la meitatz,
Mas de leis no n'ai gatge
E ja no cut si'achabatz
Nuls afars, tro qu'es comensatz.
Qu'eu ai vist acomensar tor
D'una sola peir'al bastir
E cada pauc levar alsor
Tan josca c'om la poc garnir.
Per qu'eu tenh vassalatge
D'aitan, si m'o aconselhatz,
E.l vers, pos er ben assonatz,
Trametrai el viatge,
Si trop qui lai lo.m guit viatz
Ab que.s deport e.s do solatz.
E s'eu ja vas emperador
Ni vas rei vauc, si.m vol grazir
Tot aissi com al seu trachor
Que no.l sap ni no.l pot gandir
Ni mantener, ostatge
Me lonh en us estranhs renhatz
Cais si serai justiziatz
E fis de gran damnatge,
Si.l seus gens cors blancs e prezatz
M'es estranhs ni m'estai iratz.
E vos entendetz e veiatz
Que sabetz mo lengatge,
S'anc fis motz cobertz ni serratz,
S'era no.ls fatz ben esclairatz.
E sui m'en per so esforsatz
Qu'entendatz cals chansos eu fatz.
Mas de chantar e d'esjauzir!
C'una noch somnav'en pascor
Tal somnhe que.m fetz esbaudir
D'un esparver ramatge
Que m'era sus el ponh pauzatz
E si.m semblav'adomesgatz,
Anc no vi tan salvatge,
Mas pois fo maners e privatz
E de bos getz apreizonatz.
Lo somnhe comtei mo senhor,
C'a son amic lo deu om dir,
E narret lo.m tot en amor
E dis me que no.m pot falhir
Que d'oltra mo paratge
No m'aia tal ami'en patz,
Can m'en serai pro trebalhatz,
C'anc om de mo linhatge
Ni d'oltra ma valor assatz
Non amet tal ni.n fon amatz.
Era n'ai vergonh'e paor
E.m n'esvelh e.n planh e.n sospir
E.l somnhe tenh a gran folor
E no cut posch'endevenir!
Pero d'un fat coratge
No pot partir us rics pensatz
Orgolhos e desmezuratz
C'apres nostre passatge
Sai que.l somnhes sera vertatz
Aissi drech com me fo narratz.
E pois auziretz chantador
E chansos anar e venir
Qu'era, can re no sai m'assor,
Me volh un pauc plus enardir
D'enviar mo messatge
Que.ns porte nostras amistatz.
Que sai n'es facha la meitatz,
Mas de leis no n'ai gatge
E ja no cut si'achabatz
Nuls afars, tro qu'es comensatz.
Qu'eu ai vist acomensar tor
D'una sola peir'al bastir
E cada pauc levar alsor
Tan josca c'om la poc garnir.
Per qu'eu tenh vassalatge
D'aitan, si m'o aconselhatz,
E.l vers, pos er ben assonatz,
Trametrai el viatge,
Si trop qui lai lo.m guit viatz
Ab que.s deport e.s do solatz.
E s'eu ja vas emperador
Ni vas rei vauc, si.m vol grazir
Tot aissi com al seu trachor
Que no.l sap ni no.l pot gandir
Ni mantener, ostatge
Me lonh en us estranhs renhatz
Cais si serai justiziatz
E fis de gran damnatge,
Si.l seus gens cors blancs e prezatz
M'es estranhs ni m'estai iratz.
E vos entendetz e veiatz
Que sabetz mo lengatge,
S'anc fis motz cobertz ni serratz,
S'era no.ls fatz ben esclairatz.
E sui m'en per so esforsatz
Qu'entendatz cals chansos eu fatz.
Si se habla de las viudas del golf, ¿puedo hablar yo de las viudas
místicas? Esto es, de las chicas o de las señoras que van a misa sin sus
maridos que, con todo su derecho, tendrán sus creencias u otras cosas
que hacer. Yo, como voy mucho a misa y me distraigo bastante, tengo a
algunas localizadas y, aunque sé que es imposible, cómo me gustaría
decirle a sus maridos que nunca están más guapas que allí, radiantes,
bajo la luz del mundo, rezando. Por ellos, precisamente, entre otras
cosas, supongo.
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