sábado, septiembre 09, 2017

Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, y dejar a un lado todo lo que no fuese vida, para no descubrir en el momento de mi muerte, que no había vivido
Creo en dos cosas en el Amor y en la Amistad, en cuanto al amor no existe esperanza alguno cuando amo es porque se me da y es eterno, y mi amistad es preciosa, la amsitad es algo sagrado si te considero mi amigo, jamas destruyas mi amistad, me estarías asesinando ami
Para cuando te entre lo emodramático porque nadie se acuerda de ti (no olvides citarme):
Entiendo que yo en las proridades de tu vida, ahora soy la menor. Como la vieja muñeca fea, esa con la que otrora jugabas todo el día y compartía tus alegrías y pesares, pero que al crecer dejaste en un rincón con la araña y el sacudidor como compañeros... Llenándose de polvo y devorando olvido... Esperando el momento en que ya nadie la recuerde...
Entonces se desvanecerá como el humo y dejará de existir, derramando una lágrima de añoranza, la nostalgia por aquella que la quizo, a quien amó... y su último pensamiento cuando ya el viento se la lleve será: "se feliz".

viernes, septiembre 08, 2017

Qué culpa tiene el amor
de la mentira que es la muerte
de lo sufrido en la vida.
canta, canta, canta, ruiseñor
negra es la cosecha de octubre
canta, canta ruiseñor trae de vuelta al sol.
Ya no se quien soy , tan sólo sé que hay más luz de la habitual..
Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin
objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra
guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra
vida...

jueves, septiembre 07, 2017

y si el perro se les muere van a conseguir otro? o a lo mejor ya lo tienen y solo esperan a deshacerse del viejo, para presumir su nueva adquisición, al fin que no importa como este el perro, lo que importa es que siempre tengan alguien que les ladre a la chingada todo
Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin
objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra
guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra
vida...
“¿Qué será después, cuando se hayan quemado el cielo y la tierra y todo el mundo, y hayan muerto todos los dioses y todos los Einherjar y toda la humanidad? ¿Dijísteis antes que los hombres vivirán en un mundo para siempre?”
Madre se convirtió en una ortiga
Padre se convirtió en un álamo
en lugar de esto me dijo uno
durante la cena
todo amor se nos convierte en lampazo
yo sé en lo que él se convirtió
y cómo yo me empaqueto
pero me gustaría ser la espuma
en la boquilla del clarinete
el penumbroso dinero de los ladrones
o el flaco ladrido de los perros
contra la marca de las costillas de una chaqueta.
tengo tantas preguntas que hacer
tanta gente con la que hablar
y eso que estoy contando solo a la gente que conozco

imaginate toda la gente que no conozco que está ahí esperando a decirme lo que tiene para decir!
Si se tomaran el tiempo para explicarnos cómo estamos hechos, y nos hablaran de nuestra herencia cósmica y evolutiva, no necesitaríamos especular con dios o con el alma para entender que somos únicos, conmovedores e infinitos.
-No queremos morir todavía porque abundan los campos y los niños, las mujeres y los hombres que sueñan casi siempre en los amaneceres...- Siempre me repetía cuando miraba el fantasma de mi madre añorando a mi padre. Laura buscaba la muerte quería ir con la familia y estar feliz, nunca entendí porque su felicidad dependía de estar muerta, yo no quiero morirme sigo siendo un sueño. Cuando estábamos un día en el cementerio arreglando la tumba familiar, de pronto, justo detrás, de nosotras celebraban un entierro. Laura se levanto para ver como colocaban el ataúd dos metros bajo tierra mientras decía; "ya-ya, vámonos" yo sin responder tome las cosas y las guarde en el bolso, Laura tomo mi mano ayudándome a levantar del piso, sin detenerse ni soltarme salimos del cementerio, ya en la puerta le pregunte del porque había salido así, tan bruscamente, ella solo sonrió y no dijo nada, siguió su camino, el camino que tomábamos todos los días para ir a casa, después de pasar por el cementerio y ver a madre, recostada en ese árbol vigilando la tumba de papa.
Esta noche me ha despertado Leonor, advirtiendo desde su sueño en voz alta: "¡Cuidado!", y enseguida me he vuelto a dormir y a soñar con lo mío, pero con mucha más prudencia. Su cuidado ha trasvasado de sueño a sueño.
Tengo una habitación con un techo muy alto, tengo mis fotos en la habitación decorando este castillo de memorias, y una tabla como cama pero no importa soñé contigo soñé comiamos pizza y al parecer antes lidereba una revolución que locura, locura estar aquí en esta habitación colgado como una foto mas, te anyoro

miércoles, septiembre 06, 2017

Humo de copal, veneno de cascabel y sangre del amante a fuego lento de oyamel.
Mente vacía
o agenda llena, el haiku
nos rasga el velo.
Hoy tengo el día tan lleno (desde ahora) que pienso —los extremos se tocan— que presenta la misma tersura que un vacío zen. Aunque sea de una opacidad distinta, si el haiku es la grieta de luz que se abre, ¿qué importa que lo haga sobre blanco o sobre negro?
en todos los marchitos amuletos,
o los corazones muertos
y las lagrimas de los huérfanos moribundos,

en la ciudad no cambia, nunca cambia nada
Animas llorando en la pared olvidadas
clavadas como postales para huérfanos,
entonando cantos en los sacrificios
que no valieron nada,
voy cargando las causas perdidas en mis ropas
manchando el aire con el hediondo perfume de la muerte,
idiota placer esplendido revolcar la paz y la esperanza
de un violento inexistente futuro frágil
en todos los marchitos amuletos,
o los corazones muertos
y las lagrimas de los huérfanos moribundos,
en la ciudad no cambia, nunca cambia nada
no era ni el ayer ni el mañana
pero vigilaba el universo enfrente de mis ojos,
sin aliento y sangrando de pies y manos
tengo que cerrar los ojos
ocultarme detrás de la puerta
que se abre dejando paso a los inocentes
aquellos que sufren en par por la falta del resto de su alma
mientras los de afuera, como yo,
observamos la esperanza, el amor y la felicidad
que se va y jamás se quedara,
eternamente en un todo que me es negado
por mi triste linaje monstruoso.

Algo está ocurriendo. Tanto es así
que me asomo a tu rostro
para saber lo que de verdad me ocurre.
Porque algo sucede, y tú eres
la única persona de la que sospecho.
Una cosa es vivir y otra muy distinta
desvivirse así. Es un hecho:
mi vida ha cambiado, se ha trastocado,
pasea resucitada de tu mano
y cada poco se abraza a ti.
La mirada se me ha vuelto hacia dentro
y hacia ti, y mucho más curiosa.
(Mi curiosidad contigo no tiene límites).
Y no pierdo de vista el rosáceo tono de tus labios,
el bordado blanco en esa falda negra,
o el discernimiento sobrenatural de tus pestañas.
¿Qué me ocurre? Porque el hecho
es que ocurre, que no puedo más de pasión,
que no soy el mismo, que se me olvida todo
en cuanto te miro o pienso.
¿Qué otro objeto puede tener la vida -mi vida-
que no sea estar contigo, y amarte?
Hasta hace un momento creía que te amaba,
pero nunca es suficiente.
¡Más, más! (Y yo menos).
Y a veces se cruza ese pensamiento horrible:
el abismo de perderte.
(Entonces dejaría de saber quién soy,
y se desvanecería el aliento, y el latido).
No sé vivir sin ti. Ven.
Te necesito.
Ayúdame a saber lo que me ocurre.