lunes, septiembre 01, 2008
jueves, agosto 28, 2008
Mentiras Mauricio eres un pinche raro y la gente se cansa de ti, RECUÉRDALO SIEMPRE, no te engañes, volvamos al silencio monacal.
como no joderse, pues ni siquiera puedo evitar que Sab se sienta sola, soy inservible.
sábado, agosto 23, 2008
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo.
Octavio Paz.
domingo, agosto 17, 2008
martes, agosto 12, 2008
aun tengo mis culpas, y mis plegarias, mis causas y motivos, aun tengo mi FE y mi voluntad, no tengo ya ni armadura, espada o caballo, mis colres se volvierond e negro a palido gris, y mis ojos son solo fragmentos de olvido...
lo siento, si soy incapaz, si soy un cobarde, si soy todo lo que me dices, y lo siento ojala fuera ese hombre que tu quisieras fuera, pero solo soy yo, con mi amor por ti.
domingo, agosto 10, 2008
pero jamás nos enteramos quien no las va a cobrar,
es lo que sucede cuando te metes
en asuntos que no son de tu incumbencia,
Mauricio siempre tan idiota,
nunca nadie te necesito,
porque hoy tendrían que hacerlo
no eres más que una ilusión de tu pensamiento
compartiendo con la nada
con el olvido
tratando de ocultar las lagrimas bajo una mirada vacía
el olvido esta próximo y tan cercano,
es mejor no decir nada, no explicar,
tal vez te puedas hundir menos
y que nadie se entere que eres un idiota
tal vez el destino nos alcanza muy rápido nos viene
a arrancar la poca felicidad que aun crees tener
y le pagas las cuentas a la muerte
a quien le robaste tiempo desde el día de tu nacimiento
idiota Mauricio ¿que vales?
¿que puedes dar?
¿que es lo que tienes?
si no puedes decir anda correcto
Mejor córtate la lengua idiota y los dedos
así nunca jamás volverás a escribir u hablar y de repente tal ves
sea compasión y lastima
lo que tengas por ti y no odio
cuando desaparecemos Mauricio
cuando nos largaremos
para ir a casa con los muertos
cuanto más necesitas pagar las culpas,
a quien tienes que rendirle cuentas
para que te deje sonreír sinceramente
explota-explota el corazón…
y quieres como yo ya no existir,
Mauricio ya vámonos nadie nos necesita aquí
no juegues mas al héroe,
nunca serás uno,
lo sé soy lo mismo que tu,
y no puedo evitarte sacarte de mi vida como lo hacen los demás
miércoles, agosto 06, 2008
Negra Sombra
Has de creerte arrogante siendo un felón,
príncipe rojo,
demonio con sonrisa de niño,
¿sabes lo que es el amor?
siendo egoísta
¿conoces el dolor de la vida, el de la muerte?
solo en tu diversión un placer personal,
serpiente traidora,
mordiste asesinando,
lo sagrado de la luna valioso en ti
que te dio sentido como ser,
has matado lo único que tenia certero antes de mi muerte
quitado de mi corazón su encanto,
te buscare y tus colmillos serán trofeo,
con el poder m de mi alma te maldigo
nunca tendrás el descanso de una buena muerte
siempre vivirás con el dolor
con la certeza de que tus manos terminaron
con lo único bueno en ti,
te buscare,
destrozare tu alma antinatural ilegal para las leyes de los hombres
te daré de lo que yo tengo aquí
el desabor de la vida,
te maldigo demonio de ojos grises,
porqué me has arrancado la vida,
le has matado lentamente destrozando,
la sonrisa hermosa,
la mirada perfecta,
la caída de su misterio en el fuego de mil años
muere la medusa, se convierte en Ofelia
ahora son restos el Fénix
pero no ardera mas
las cenizas no se queman solo se han de calentar,
entregare las lagrimas y mi sangre en ofrendas,
no solo ha muerto la vida,
sino los veranos con los inviernos
perpetuas noches sin sol
se esfuma mi nombre con su aliento,
seguiré por el umbral hasta hallarme en el árbol de los muertos
como no perseguirte,
no encontrarte
dueña de mi nombre, de mi espada y mis colores
tu quien levantaste en un canto
al muerto poeta,
al caballero sin reino,
maldigo hoy demonio
tu escénica pura maligna sin compasión
ni los fuegos más terribles,
ni las torturas mas funesta bastaran
para que contemplen todo tu ser
mis maldiciones,
Los ojos fija, ¡en mi alma!, en mi Dios,
si me amaste acaso,
imítame en la enmienda, y en el llanto,
ofrezco valiente defensa y lealtad hasta la muerte
para ofender quien vicio y quebró
la luz de todas las magias
mi hermosa señora de plata ángel alas de fuego.
Dulce mi muerte y mi dolor
viene dormida la soledad….
para que no despierte ni me escape
traigan mis banderas blancas
las que use en los días de vino y rosa
serán el estandarte
de este tiempo para dos…
me negare a jugar al amante,
con limite de horas
quiero pactar con deseo el brillo de nuestros ojos
un poco de amistad o cariño que es mejor,
para el amor a completado con deseo de tener tu cuerpo
ante el mío,
pero me niego no a sucumbir en el encanto de tus muslos
mientras no pueda sentir el tacto desnudo de tu piel con la mía,
en un ligero beso sintiéndome un delirio de noche
disfrazado de muerte
que busca el dolor
de tu sexo.
Hay en un trocito de la noche
Los universos van a estallar en tus lágrimas,
recorriendo los pechos desnudos,
que tan fríos han de estar desde que nadie los besa,
y todas las horas marcan sangre en las paredes,
con las figuras de cabellos alborotados,
imágenes de tanto peligro,
es un terrible síntoma de una seducción que podría matar,
llega ese momento de fastidio
con los fantasmas que juegan a sentir calor de cuerpo.
Esta noche ideal para cortarse…
andemos por las rutas de tu sangre y de mis venas.
Vámonos fingiendo
que es la primera vez que estoy viviéndote,
hallando la iluminación,
ya lo comprendimos
por la carne también se llega al cielo,
seremos como aves que sueñan que son pájaros
y se despiertan ángeles
de esos sueños en los que dos fantasmas
pueden despertar
en la virginidad de nuestros cuerpos
en medio de la oscuridad.
Me parece ver
nada más que una estrella fugaz que se pierde
en la oscuridad llena de espectros,
porque hay palabras que siempre van a quedar,
recuerdos que nunca fenecen,
se graban en el alma y se escurren con la sangre
pintando la alegoría nocturna de contemplar
el cuerpo como éxtasis
tan parecida la cama a un lecho de muerte
hay en un trocito de la noche
en que me parece ver el sol.
Con mudas lenguas os hablamos
¿oh, vivos que miráis nuestra caída!
hecha ceniza la deshecha vida
por fatal estatuto, al mundo caro.
Contra el morir jamás se hallo reparo,
del mismo dios la muerte fue homicida,
dura de padecer, cruel, temida;
temed, mirad, su sentid, su efecto raro.
Temed el día riguroso e incierto,
mirad que hay contra humanos residencia,
sentid que al mal, vivir, sucede infierno,
coged marchitas flores de este huerto
que del de Adan padece la sentencia,
haréis de un fin mortal, principio eterno.
Prosa de los difuntos
Día será de ira y venganza
aquel que volverá el mundo en ceniza
y el fuego nuestra vana confianza
Y de ese ardor que tanto atemoriza,
testigos son David y la Eritea,
cuyo oráculo gracia solemniza.
Cuanto temor habrá cuando se vea
venir a escudriñar el juez tremendo
las causas en el mundo el tiempo emplea.
Esparcirá la trompa el son horrendo
por los sepulcros y con gran presteza
los muertos ante el trono irán trayendo.
Allí la muerte y la naturaleza
se pasmaran y, cuando al juez airado
habrá de responder nuestra flaqueza,
un libro escrito allí será sacado,
en el cual se contiene todo aquello
por donde el mundo habrá de ser juzgado.
Y cuando se asentare a tratar de ello
el justo juez, descubrirá lo oscuro
y no perdonara solo un cabello.
¿Qué diré entonces yo?, ¿qué amparo o muro?,
¿qué patrón hallare me defienda,
de él justo apenas estará seguro?
Inmenso de rey de majestad tremenda
que a que has de salvar salvas de gracia,
sálvame, haciendo que jamás te ofenda.
Acuérdate señor, hazme esta gracia,
que soy la causa por quien caminaste,
no me tome aquel día en tu desgracia.
Buscándome, cansado te asentare
y padeciendo en cruz me redimiste,
no se pierda el trabajo que tomaste.
Justo juez, ya que lo mas hiciste,
el perdón me concede que te pido
ante el día de la muerte triste.
Gimo y lloro, señor, que te he ofendido,
la grave culpa el rostro me colora,
perdona a quien te ruega arrepentido.
Tu, que absolviste a aquella pecadora
y con oír al buen ladrón, me has dado
la esperanza también que tengo ahora.
Mis ruegos no son dignos –bien mirado-,
pero por tu bondad haz que no sea
en el eterno fuego atormentado.
Haz que entre las obejas yo me vea
y apártame, señor, de los cabritos,
y que a tu diestra mano te posea.
Y échalos, convencidos los malditos
en el eterno fuego y flama ardiente,
llámame para ti con los benditos.
Suplico le devota y humildemente,
el corazón casi cenizas hecho,
que cuides de mi fin como clemente.
Y aquel día de llanto sin provecho
que cenizas, resucite el hombre,
cual reo a ser juzgado su derecho,
a este, para gloria de tu nombre,
perdona, ¿oh buen señor!, por tu clemencia,
y más del perdonar, que es tu nombre,
da le holganza eterna en tu presencia.
viernes, julio 04, 2008
La Sra. Finigan
A cada minuto, a cada hora que pasa, me sigo atormentando con un torbellino d eideas y expectativas, que se quedaron sin responder aquélla espantosa tarde en la que salí corriendo de la casa d ela Señora Finigan. Fue tan espantosolo que vi, que aún sigo pensando fue solo una pesadilla. Sin embargo, las pruebas que tengo, y ahora me atrevo a mencionar, comprueban que fueron sucesos totalmente reales.
Todo comenzó cuando decidí pasar un tiempo en la casa de un tía, que siempre me recibía con los brazos abiertos, sin esperar nada a cambio.
Ese verano había tomado tal decisión debido a unos problemas, en los que cualquier persona me veía cuidando siempre a mi hermana pequeña de 3 años.
En ese entonces yo constaba de 14 años, me encantaba leer y salir a veces por las tardes a sentarme en el parque detrás de mi casa a escribir pequeños cuentos de ficción, terror y hasta de aventuras debido a los libros que había leído (Edgar Allan Poe, Arthur Machen, H.P. Lovecraft, Arturo Perez Reverte, Dumas, Conan Doyle, entre otros)
Así que cuando me fui ala casa d emi tía, mis actividades cotidianas o espontáneas no se detuvieron; Y mientras mis primos jugaban futbol con sus amigos en la calle, yo me dedicaba a sentarme en la orilla de la banqueta a leer o escribir los temas ya comentados.
Una tarde mientras leía tranquilamente “El Club Dumas” de Arturo Pérez-Reverte, a lo lejos vi una pobre anciana, que batallaba con sus bolsas del supermercado ubicado a unas cuantas cuadras de ahí. Así que guardando el libro en una mochila que llevaba a todas partes (en la que guardaba una libreta donde escribía bosquejos de cuentos) Y viendo que mis primos estaban a apunto de golpearla con el balón, me levanté y caminé lentamente hacia ella.
-¿Le puedo ayudar señora?- Le pregunté al llegar junto a ella.
-Si señorita muchas gracias- contestó mirándome con una extraña sonrisa que me hizo recordar un fragmento del cuento “El terrible anciano”
-Me Permite?- Proseguí tomando sus bolsas
La Sra. Finigan, ya que poco tiempo después me enteré que así se llamaba, era una vieja de mediana estatura, un poco encorvada y con una nariz aguileña que me hacia sentir que la anciana era un ser respetable, pero a la vez algo perverso, pero a pesar de todo la acompañé hasta su casa que se encontraba en la siguiente calle de la que vivía mi tía y coloqué sus bolsas en uno de los sofás de su sala-comedor.
-Sientate jovencita- argumentó la vieja con la misma sonrisa repulsiva carente de chiste.
-Si señora muchas gracias- dije viendo mi alrededor descubriendo varios objetos extraños que nunca antes había visto, o recordaba de una vida pasada.
-Lamento haber interrumpido tu lectura- continuó ofreciéndome un vaso con agua de un sabor poco común- ¿Gustarías quedarte a comer?- preguntó comenzando a sacar sus cosas recién compradas.
-Oh no muchas gracias- contesté un poco incomoda mientras miraba una peculiar figura de piedra pómez que se encontraba en la mesita de centro- Lamento rechazar su oferta pero en estos momentos mi tía me ha de estar buscando para que coma-
-Entonces permíteme te dé las gracias obsequiándote un tazón de fruta- dijo mientras se iba hacia la cocina, haciendo a un lado a un pequeño gato color café de ojos grandes y bonitos mostrando un color verde grisáceo, que hasta ese momento no hbía notado.
-Gracias- volví a responder mientras miraba al gato que me tímidamente se había acercado a mí.
Tomando al gato lo coloqué a la altura de mis ojos para mirar los suyos, y me di cuenta era un animal muy peculiar, sus ojos me hacían sentir como si este me quisiera decir algo y experimentando una rara sensación de advertencia, lo dejé sobnre el sofá , mientras miraba un estante de libros con títulos extraños: “ Preámbulo de la magia” por Amber K, “el Kybalión” por Tres iniciados, leí en otro en el momento que entraba la Señora Finigan con un tazón lleno de fruta picada en ángulos extraños.
-Toma querida- dijo con voz melosa
-Gracias- contesté tomando el tazón analizando que la señora Finigan era sumamente extraña, tenía libros que alguna vez escuche mencionar a un amigo de Universidad, como libros prohibidos y condenados, aparte de las extrañas sensaciones que su cara y sus movimientos me producían, eran vacíos carentes de sentido, me causaba repugnancia, pero a la vez una especie de fascinación incomprensible, aunque tal ves solo eran aspectos sin importancia .que mi mente imaginativa asociaba con tantas cosas leídas.
-La fruta sabía extraña, pero no queriendo ser grosera , me la comí poco a poco mientras la Señora me contaba sobre su soledad, sus gatos (ya que el café no era el único) y en general acerca de su pasado y presente, ambos monótonos.
Al fin me terminé la fruta y prometiendo regresar a verla, regresé a la casa de mi tía.
Todos los días acudía a verla, y todos los días me daba algún aperitivo de extraño sabor, mientrasseguía escuchando sobre su vida. Poco a poco perdí la costumbre de escribir , salvo mi pasatiempo de lectura, que ahora era por las noches mientras mis familiares dormían. Más este también fue disminuyendo, ya que cada vez pasaba más tiempo en la casa de la Señora Finigan, escuchando sus leyendas y cuentos sobre seres asombrosos relativos a su vida fascinándome cada vez más por su manera inexpresiva de moverse, hablar e inscluso sonreír.
A pesar de todo con el paso del tiempo me fui acostumbrando al sabor de sus obseuios( que extrañamente me causaban un genio y sueño atroz)y sin comprender porque, la vieja ya no me parecía tan repulsiva ni extraña, esas opiniones me eran ahora totalmente indiferentes; Cada día me encariñaba más con ella y con Mildred la gatita café (que ahora sabía era una gata), mas había en los ojos de esta una expresión que siempre me había parecido conocida, una expresión que no era totalmente animalesca.
Una tarde mientras el sueño me vencía y la anciana había ido por un poco de helado a la cocina, tomé a Mildred y levantándola una vez más a la altura de mis ojos, para mirar los suyos, entonces fue cuando recordando la extraña manera de actuar dela vieja, los extraños libros en los estantes, las figuras raras sobre los muebles y el asqueroso sabor de los aperitivos, me di cuenta de todo. Los ojos que miraba en ese instante no eran comunes, expresaban dolor y miedo, los ojos que miraba en ese instante no eran de un animal doméstico, eran d euna mujer, una mujer ya vieja, una mujer que ahora estaba encerrada en ese frágil cuerpo de gato, mientras un ser desconocido y de suma inteligencia usurpaba el suyo.
Totalmente asustada dejé la gata sobre el sofá y me acerqué cautelosamente la entrada de la cocina, esta despedía un olor fétido inaguantable, y caminando lentamente a la estufa descubrí alado de esta, un libro abierto con una leyenda que nunca olvidaré y con l dibujo de ls verdadera identidad de la repulsiva vieja usurpadora de cuerpos inocentes ayudándose de pociones y ritos para guardar las almas de sus víctimas en animales que siempre les acompañarán.
Eso fue lo que vi mientras la usurpadora de cuerpos se encontraba de espaldas vaciando una sustancia gelatinosa al helado que me serviría, al parecer la próxima sería yo. No sé como salí de esa cocina tan silenciosamente sin ser descubierta, tampoco se como abrí la puerta de la casa que momentos antes la anciana había atrancado, solo recuerdo la espantosa escena de la cocina y cuando corrí por toda la calle rumbo a la casa de mi tía, con la pequeña gata en brazos que aún conservo como fiel compañera. Nunca volví a caminar por ahí, nunca volví a saber de aquélla vieja sinistra junto con su terrible sonrisa, usurpadora de almas y cuerpos.
martes, junio 24, 2008
VIII
Coleccionista de corazones,
valiosos tesoros,
el mío basura para el olvido?
¡y el mío negro tan seco!
arrumbado en mi cuerpo
no soy lo suficientemente valioso
para que dediques unas palabras
o es que piensas que estaré eternamente
aquí detrás de ti custodiándote
y yo el guardia mudo y ciego
habrá que alimentarlo con amor y con cariño
si no moriré
me haré estatua de mármol
mi corazón se petrificara
haciéndose pesado
me largare y quedaran los vacíos
pero ya no necesitas
lo que te ofrezco
porque entonces yo sigo estando aquí
mientras observo como todos
se vuelven participes del mundo al que no pertenezco
es un buen día
amanece y no he dormido bien
converse con un muerto
veo morir a un niño,
amenace a unos diablos con la fe enorme que le tengo
a las vicisitudes de mis creencias,
abrace a la luna antes de de guardarla en el bolsillo derecho de mi jeans negro
junto con las estrellas que anoche cayeron para alumbrarme una oscuridad violenta
aquí es como un universo pequeñito
en mi mente me puedo perder
en mi corazón morir un poco y vivir mas
todo es perfecto y tan hermoso puedo sentir el calor del sol
y el viento en mi rostro,
seccionar en buenos y en malos los pensamientos,
tengo mis secretos abiertos y mentirosos
y mis verdades ocultas perversas
siempre exclamando
que es suficiente para que sea inmoral
pero no imposible…
colecciono corazones
los míos rotos
y los que alguien me quiso prestar
busco uno idéntico al mío
aquí en el parque o en mi habitación tal vez
no le haré caso a las visiones
ni tomare mas las pastillas y guardare mi sangre en frasquitos,
tirar las lagrimas que junte
bañando las flores con ese néctar,
se en realidad son sueños rotos e ilusiones perdidas
que el cuerpo no necesita más,
vacían un poco el alma
yo una sombra de olvido en pensamiento
vendrán lluvias y tormentas
noches de eco y ausencia
mañanas de soles rojos
tardes de paz incontrolable,
los perros aun ladran y el papel jamás se termina
ojala que la tinta perdure y no regrese a la excentricidad de la sangre,
soy tan sencillo,
que me gustan los niños
tengo uno encerrado en formol
sobre mi escritorio,
es tarde y me tiño de blanco
peso demasiado y no puedo moverme
seré estatua de ángel,
vacía con heridas en el pecho y manos
estatua de mármol,
coleccionista de corazones,
siempre oculto algo,
mi vocación de romántico suicida,
revela mis secretos a quien se adentre
a escuchar la vos de los muertos
en el cementerio de mi corazón.
labro tu sombra entre las sombras
como si se tratara de mares inconclusos
da lo mismo si las olas emergen fantasma
o acarician únicamente la epidermis
El Misterio contrae a su nube
opaca cada partícula de luz,
pero su vida depende de insuflarla de nuevo
en mi cuarto oscuro
¿Por qué me rendí?
El pesimista debe de inventarse cada día nuevas razones para existir: es una víctima del sentido de la vida.
me rindo y me arrepiento, estamos encadenado aunque seamos libres. la vida, una imposible teoria, la muerte un trabajo de pocos. me rindo por debil, continuo por debil, en verdad solo queremos a quien nos da esa ilusion, el vencer de rodillas cuando los lamentos sangran de nuestros ojos fictos, vemos y sentimos lo que la tierra nos dice, llegamos a ella de varias formas y por sobretodo, nos convertiremos en espectros, gasolina pura para los gusanos, cuando nos rendimos, tambien nos rendimos de la muerte, de la infame codicia voraz y de ti, voz que pasa por caminos no aptos para ti ni para mi, nos rendimos y rendiremos sin saber o con una clave porque los cambios, las faces, la reinstauracion de nuevas melodias en nuestro organismo nos elabora una maquina en la cual sus tuercas, tornillos y grasa haran de nuestra derrota como victoria al rendirnos ante su majestuosidad, el espiritu que hara de su imperio la manta que os cubre sin soñar despierto, nos rendimos para pecar.