martes, junio 14, 2016

Dice Eurípides:
El furor báquico tiene un gran poder profético. Cuando el dios entra abundante en el cuerpo, hace que los posesos predigan el futuro. Y, a veces, desempeña el poder de Ares reservado. Tal ocurre cuando un miedo súbito desbanda… a un ejército con las armas en la mano… Locura es ésta que también procede de Dioniso Nazim Hikmet (1902-1963)
"-Conozco los buenos lais bretones:
El de Merlín, el de Notón,
Del rey Arturo y de Tristán,
De la Madreselva y de San Brandán.
-¿Y conoces el lai de la dama Iseo?
-Sí, sí, por supuesto, los conozco todos ellos."

Roman de Renart, Ib.

lunes, junio 13, 2016

¿Quién me engaña en la noche, y aúllapidiéndome que salga, que salga a la calle y camine,y corra, y
atraviese las calles como perro rabiosolas calles desiertas en que  es siempre de noche,buscando locamente el baccarrá en la noche?
Debo decir que tengo celos es que bueno ya quisiera ser yo el que disfrute de tan selecta compañía pero las elecciones las toman viceralmente supongo esta bien o mal al final el de los celos celos soy yo y solo las parcas pueden calmarme la ira
Hoy que la enfermedad se apodera de mi, cuando mas yace voluntariosa sobre mi corazón y me agota... pienso en el mas grande Heroe que ha existido; Alejandro Magno... Hoy hace siglos Moriría convirtiendose en ese puente que une lo divino y lo humano.
Alejandro Magno, construyó en sólo 13 años uno de los mayores imperios de la humanidad: conquistó el imperio Persa y se hizo con un dominio que se extendía por la Hélade, Egipto, Anatolia, Oriente Próximo y Asia Central, llegando a conquistar parte de la India. Era el hombre más poderoso de la tierra, pero en el año 323 a.C, cuando le faltaba poco más de un mes para cumplir 33 años, murió víctima de una extraña enfermedad y en unas circunstancias muy oscuras, que delicia pensar en que podría morir como Alejandro que delicia...
Este es la última carta que te escribo,
reapareceré cualquiera de estos domingos en la esfera gastada de tus sueños.
No olvides que mis palabras son sombras que cruzan los espejos de tu infancia;
Antiguas mañanas se hacen sólidas en los sueños que surgen de sus letras.
Esta es la última carta que te escribo,
Desde el silencio, que es mi patria la envío,
La remito a tus ojos que sólo anhelan jardines de oriente.
Con el alma fervorosa he intentado escribir la líquida luz de tus faroles.
Recuerda que el amor es lento en regresar
pero siempre retorna, como el viejo y cansado Ulises
a su Itaca inmortal.
Esta es la última carta que te escribo,
¿Cuántas palabras, cuántos relojes, cuántos hombres y mujeres entre tú y yo?
Me despido desde mi áspera orilla
a través de signos que brotan de mi corazón
y caen y se desvanecen entre estas líneas.

Si se habla de las viudas del golf, ¿puedo hablar yo de las viudas místicas? Esto es, de las chicas o de las señoras que van a misa sin sus maridos que, con todo su derecho, tendrán sus creencias u otras cosas que hacer. Yo, como voy mucho a misa y me distraigo bastante, tengo a algunas localizadas y, aunque sé que es imposible, cómo me gustaría decirle a sus maridos que nunca están más guapas que allí, radiantes, bajo la luz del mundo, rezando. Por ellos, precisamente, entre otras cosas, supongo.
Amor a raudales, Lope de Vega


No sabe qué es amor quien no te ama…
No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello,
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio, que derrama
licor al alba, de marfil tu cuello;
tu mano en torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?
Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que aun hora amando
venza los años que pasé fingiendo.

domingo, junio 12, 2016

Los libros me observan. Y yo a ellos. De estante en estante siento su reojo, su llamada. Las "Sonatas" de Valle-Inclán, y la prosa de Cernuda. Esas memorias de Cansinos Assens ("La novela de un literato"), tan querido por Borges, y esa edición de los "Cantos pisanos" del gran Pound, que compré en México D.F. hace ya media vida. Y desde una portada no me quita la vista de encima Eliot, y poco después me detengo en todos esos nutridos tomos de Pizarnick, o en aquella biografía de Baroja -la espléndida de Sebastián Juan Arbó que compré por cinco duros a un gitano. Y Dumas, Delibes, Paz, Montaigne, Bloy, Montale... ¡Tantos libros! Mi vida en su compañía. Su compañía: mi vida. Me reconozco un biblioenamorado que se sienta ante sus libros y respira de nuevo con alivio, feliz.
Lo muros de los castillos o las ciudadelas están abatidos ya no tenemos escudos ni estandartes tampoco vendrán dragones o gárgolas para defendernos el mundo esta mal y nos derroto pero aun quedan caballeros el futuro no esta perdido
no soy indispensable en la vida de nadie, pero que me escriban simplemente para contarme un evento así de importante, hace que crea en mi mismo, algo he de estar haciendo bien
Se murió el “perro” quien ladrara por las mañanas nadie acudirá a tus pies a resguardar con serenidad y fidelidad tu sueño nunca más saltaran a tu llegada en el goce de alegría murió el sonido en esta casa, y las pisadas nocturnas llenado el va

sábado, junio 11, 2016

Es Acaso, que los días nublados te llevan a la añoranza? o como es ese fenómeno de nostalgia... es sábado y no parece sábado, pero los chilaquiles que tal saben? oh por dios las sanguijuelas pase años sin poder meterme a un rio por que ya sabes las sanguijuelas muerden, ese Corey es un autentico cazador de monstruos, comenzó persiguiendo gremlins, sobrevivió a Freddy Krugger, cazo vampiros, descubrió un autentico barco pirata y fue uno de los amigos mas fieles embarcándose en la aventura, sin importar que el cadáver o la sombra de la muerte estuviera presente, el siguió, que bueno es regresar a esa edad, la edad donde las aventuras nos demostraban que no se puede emprender solo el camino y si se hace pronto encontraras a la pandilla que te acompañe, quiero regresar a esa edad, no ser niño, si no mas bien para volver a maravillarme con las películas de Corey como si fuera la primera vez, claro que te entiendo, es ahora momento de poner a los Goonies.
siempre tarde..... demasiado tarde, entonces para que quedarme, para que me sirve, es lo mismo que no llegar, que no tener a donde ir, soy el idiota universal.

viernes, junio 10, 2016

Y la oscuridad no me deja ver
estoy medio inconsciente y derrotado,
cuando ya no aguanto más...
¡Es un hecho! No veré más legiones
de ángeles marchar en espesas falanges,
ni a los astros pasear por lo jardines
de la armonía... Y bien, sea...
Sabré soportar mi desgracia con resignación.
Conde de Lautréamont
mis estrellas
sembradas en un puñado de arboles,
tallar la madera y escuchar el viento
en la suerte nupcial de la ofrenda y la desilusión,
fuego que renace de dentro de mi corazón
ilumina la noche purpura
siempre estoy solo…
creyente inmoral y sádico
no doy para mas y caeré,
porque el pez me devora
las alas de mariposa
la tierra me ofrece una venganza si guardo
mis huesos feos dentro del olvidado
hueco que han cavado
para dormir por siempre.

miércoles, junio 08, 2016



Hay una pintura que no conozco en absoluto solo en foto, hasta que ponga un pie en el Museo de Orsay, siempre me impactó fue precisamente La jeune fille et la mort, de Marianne Stokes, una alegoría de La muerte y la doncella de Franz Schubert, que, a su vez, había trabajado aquí una variación del tema de la danza macabra medieval. Schubert trabajó el asunto primero en un Lied, en 1817, y después en el famoso cuarteto de cuerdas, en 1824. 

Ante la imagen ofrecida por Stokes, lo inevitable es una sensación desesperada, hasta cierto punto trágica, igualmente dulce: la muerte está ahí, no importa la belleza, la juventud, ni siquiera la probable alma buena de la doncella: ha llegado su tiempo, un tiempo impostergable, la mano del espectro lo reitera. Al parecer, Schubert había inspirado su Lied en un poema de Matthias Claudius, la adaptación de Schubert se titula La canción de la muerte:

Das Mädchen:
Vorüber! Ach, vorüber!
Geh, wilder Knochenmann!
Ich bin noch jung! Geh, lieber,
Und rühre mich nicht an.
Und rühre mich nicht an.
Der Tod:
Gib deine Hand, du schön und zart Gebild!
Bin Freund, und komme nicht, zu strafen.
Sei gutes Muts! ich bin nicht wild,
Sollst sanft in meinen Armen schlafen!
La doncella:
¡Pasa de mí!, !Oh, pasa de mí!
¡Vete, fiero esqueleto!
¡Aún soy joven! Vete, querido,
Y no me toques.
Y no me toques.
La muerte:
Dame tu mano, preciosa y tierna figura
Soy un amigo, y no he venido a castigar
Ten buen ánimo, no soy fiero
¡Delicada has de dormir en mis brazos!

Cuando volvo a verla, un par de veces más, meses después, la sensación inicial fue la misma: una tensión del tiempo, contraste entre lo efímero de la doncella y la eternidad de la muerte, pero algo había cambiado. Me di cuenta que, contrario a lo que parece, contrario al "contenido" mortífero del tema, la joven estaba a salvo, nunca sería tocada por la sombría figura. Es irónico el modo en que los cuadros más severos y serios, al escucharlos con cuidado, cambian de semblante: el cuadro en realidad se burla de nosotros, ambos: la muerte y la doncella son cómplices aquí, pues son eternos, o si no eternos, al menos mucho más longevos que nosotros, las obras de arte –al igual que los dioses– tienen una esperanza de vida cifrada en siglos y milenios, frente a ellos, nuestra vida es la que se pudre en un abrir y cerrar de ojos. Ante la imagen, probablemente, del otro lado del marco, la situación sea la misma y a la vez la opuesta. Son los espectadores los que están al borde de la muerte, no la doncella. Lo que me recuerda esto que dice Georges Didi-Huberman:

«Ante una imagen –tan antigua como sea–, el presente no deja jamás de reconfigurarse por poco que el desasimiento de la mirada no haya cedido del todo el lugar a la costumbre infatuada del "especialista". Ante una imagen –tan reciente, tan contemporánea como sea–, el pasado no cesa nunca de reconfigurarse, dado que esa imagen sólo deviene pensable en una construcción de la memoria, cuando no de la obsesión. En fin, ante una imagen, tenemos humildemente que reconocer lo siguiente: que probablemente ella nos sobrevivirá, que ante ellas somos el elemento frágil, el elemento de paso, y que ante nosotros ella es el elemento del futuro, el elemento de la duración. La imagen a menudo tiene más de memoria y más de porvenir que el ser que la mira.»
Es increíble el tono utópico de este texto ante los días que corren. Uno pensaría que pocas veces tuvimos tantas opciones como ahora, pero resulta que sólo estamos al tanto del abanico de vidas que no queremos vivir (padecer) por saberlas al riesgo de la supresión por parte de este régimen práctico y simbólico en el que estamos. Veo la respuesta de otras generaciones, sobre todo gente que pasa de los 35-40, y envidio la determinación y la rabia que los movía y empuja todavía a no ser totalmente subordinados a este mundo empobrecido de experiencia. Escucho a la gente quejarse, pero siguen prestando sus potencias a una red de instituciones ante las cuales se saben víctimas, pero nos conformamos con el corral en el cual se nos permite gozar ya castrados nuestros deseos. Guattari dice: «Ya no podemos soportar que se nos robe nuestra boca, nuestro ano, nuestro sexo, nuestros nervios, nuestros intestinos, nuestras arterias… para hacer las piezas y las labores de la innoble mecánica de la producción del capital, de la explotación y de la familia.», pero lo hacemos, lo permitimos más que nunca: hoy día todo el mundo quiere una familia: con sus espos@s, los hijos que entregarán a esta tradición de atropellos, sus mascotas convertidas en personas decentes y hasta piadosas. La familia se ha colado hasta ahí donde el deseo era, en otro tiempo, un acto creador de potencias subversivas y joviales. Somos la tía, hermana o madre de nuestras amigas jotas, ¡cómo sí los cuerpos sólo pudieran pasar por ese régimen de inscripción! Ante la posibilidad de una relación afectiva cifrada en términos menos objetivantes, siempre volteamos a ver primero en qué medida la apertura mina nuestra propiedad privada. Generalmente trato de mantenerme al margen del discurso de la denuncia crítica porque me parece un tanto trágico y otro tanto neutralizado, pero hay días, como este, en el que me causa algo intermedio entre la nostalgia y el asco, ver lo fresas y mutuo-persecutorios, lo subordinados y cómodos que estamos con este mundo. No siempre creo en otro mundo de posibles, hay tardes en las que sólo veo la proliferación de cuerpos y deseos tan bien castrados que ya no les importa saber con certeza a qué Amo sirven.
Los años corren. La historia es idéntica, de manera precisa: la misma. Mas no es justo la misma. No hay historia ni paso del tiempo. Nunca hemos existido. Únicamente existe el vacío, que, en su vértigo, nos hace creer que hay alguien en donde no hay senderos, sólo bosques, niebla, nadie.