Fuiste Oniria y yo Insomnia,
e insomne sigo todavía recordándote cada noche
tal vez todo el tiempo que la espere fue un simple sueño...
del cual no me daba cuenta
no sabía si estaba despierto o ella estaba soñando
pensé que ella era mi vida entera mi noche eterna
creo que solamente fue un lindo sueño
a veces pienso en que quiero despertar
para saber si habrá algún reencuentro inesperado
y ver si
me eliges una noche azul
entre toda la gente una vez mas,
y seguiré dando mil vueltas en la cama y no podre olvidar su nombre
no es que padezca de Insomnia
es que no tengo a Oniria.
lunes, diciembre 05, 2016
martes, noviembre 29, 2016
A la persona deprimida no se le vé como un ser que realmente sufre, sino
como un wey que, estando en la cima de su productividad laboral, no
hace nada porque prefiere vivir inmerso en un mundo de fantasmas
inventados por él mismo. Y así, no tiene sentido lo que hace, siente o
dice padecer: sufre porque quiere, porque le resulta cómodo, porque le
gusta fastidiar
A la persona deprimida no se le vé como un ser que realmente sufre, sino
como un wey que, estando en la cima de su productividad laboral, no
hace nada porque prefiere vivir inmerso en un mundo de fantasmas
inventados por él mismo. Y así, no tiene sentido lo que hace, siente o
dice padecer: sufre porque quiere, porque le resulta cómodo, porque le
gusta fastidiar
y si no te veo mas, sabre que formas parte de la nudo formado por los
hilos de playa y oro y has viajado a esos verdes campos, con montañas
impactantes donde el túmulo es solo la puerta, recordare con cariño tu
nombre, para que en la fiesta de los ancestros me visites y sigamos
encontrándonos en la noche
El zombi vudú es el primero en ser antologado, y es, como se podría
esperar, el zombi clásico, el hombre muerto que es devuelto a la vida
por un bokor (o hechicero vudú) y que no es más que un autómata de
carne, inofensivo, pero aterrador. Dentro de esta categoría tenemos los
relatos: Muertos que trabajan en los campos de caña, de William
Seabrook; El país de los que regresan, de Lafcadio Hearn; Yo anduve con
un zombi, de Inez Wallace y el más representativo de todos, La plaga de los zombis, de John Burke.
En la segunda sección se retrata al zombi pulp, surgido directamente de las publicaciones de ese tipo, muy populares en los años 20s y 30s. En el zombi pulp la magia aun es motivo de la reanimación, aunque también lo puede llegar a ser (y de hecho lo es con mayor frecuencia) la ciencia. En este subgénero zombi, sin duda el científico loco (mad doctor) es tan importante como el zombi mismo, el cual ya ha dejado de ser inofensivo, para volverse un monstruo en toda regla. Los relatos que vienen en esta parte son: Cuando caminan los zombis, de Thorp McClusky; Herbert West, reanimador, de H. P. Lovecraft; El imperio de los nigromantes, de Clark Ashton Smith y La plaga de los muertos vivientes, de A. Hyatt Verril. Para quienes gustan de la literatura pulp, Lovecraft y Ashton Smith, saltan a la vista como dos de sus grandes exponentes. De esta sección los más representativos serian Herbert West y La plaga de los muertos vivientes, sin duda.
La última recopilación está dedicada al zombi posromero, más cercano al pulp y la ciencia ficción que a su antepasado de Haití. Este tipo de zombi es el heredero de la película de George A. Romero La noche de los muertos vivientes (1968), la cual marcaría para siempre al género. Los relatos que componen esta sección son: Dios salve a la reina, de John Skip & Marc Levinthal; Zaambi, de Ian McDowell; Conexiones, de Simón McCaffery y ¡Levantaos!, de Jay Alamares. Relatos de los más variopinto, sin embargo, me parece que Dios salve a la reina es el más representativo de este género, no sólo por ser una gran historia de reanimados, sino por ser al mismo tiempo una fuerte crítica social (tal como la obra de Romero) y un testimonio de la naturaleza humana al desnudo.
Tal como sucede con toda antología, no todos los relatos serán del agrado del lector, ya que la calidad narrativa y estética es bastante diversa, lo que a la postre resulta positivo, pues amplia el alcance del libro. Tal como sucede con toda edición de Valdemar, esta es fenomenal, muy atractiva para la vista, sobria y a la vez elegante, aunque sumamente cara, lo que no debería impactar negativamente en el interés del lector, puesto que es sin lugar a dudas uno de los libros imperdibles del género zombi.
En la segunda sección se retrata al zombi pulp, surgido directamente de las publicaciones de ese tipo, muy populares en los años 20s y 30s. En el zombi pulp la magia aun es motivo de la reanimación, aunque también lo puede llegar a ser (y de hecho lo es con mayor frecuencia) la ciencia. En este subgénero zombi, sin duda el científico loco (mad doctor) es tan importante como el zombi mismo, el cual ya ha dejado de ser inofensivo, para volverse un monstruo en toda regla. Los relatos que vienen en esta parte son: Cuando caminan los zombis, de Thorp McClusky; Herbert West, reanimador, de H. P. Lovecraft; El imperio de los nigromantes, de Clark Ashton Smith y La plaga de los muertos vivientes, de A. Hyatt Verril. Para quienes gustan de la literatura pulp, Lovecraft y Ashton Smith, saltan a la vista como dos de sus grandes exponentes. De esta sección los más representativos serian Herbert West y La plaga de los muertos vivientes, sin duda.
La última recopilación está dedicada al zombi posromero, más cercano al pulp y la ciencia ficción que a su antepasado de Haití. Este tipo de zombi es el heredero de la película de George A. Romero La noche de los muertos vivientes (1968), la cual marcaría para siempre al género. Los relatos que componen esta sección son: Dios salve a la reina, de John Skip & Marc Levinthal; Zaambi, de Ian McDowell; Conexiones, de Simón McCaffery y ¡Levantaos!, de Jay Alamares. Relatos de los más variopinto, sin embargo, me parece que Dios salve a la reina es el más representativo de este género, no sólo por ser una gran historia de reanimados, sino por ser al mismo tiempo una fuerte crítica social (tal como la obra de Romero) y un testimonio de la naturaleza humana al desnudo.
Tal como sucede con toda antología, no todos los relatos serán del agrado del lector, ya que la calidad narrativa y estética es bastante diversa, lo que a la postre resulta positivo, pues amplia el alcance del libro. Tal como sucede con toda edición de Valdemar, esta es fenomenal, muy atractiva para la vista, sobria y a la vez elegante, aunque sumamente cara, lo que no debería impactar negativamente en el interés del lector, puesto que es sin lugar a dudas uno de los libros imperdibles del género zombi.
domingo, noviembre 27, 2016
sábado, noviembre 26, 2016
Creo en que un lugar donde existe tolerancia, lo primero que se entiende
es que se tiene que saber respetar, un punto de vista como el otro,
lamentablemente yo me he callado mis opiniones sobretodo para no perder
amistades, no es que les critique sus acciones, dogmas, estandartes o
ideales, el asunto es que yo pienso diferente y siempre me ha costado
gente expresar mi punto de vista, yo no soy nadie para criticar, ni
perseguir, pero elijo mantenerme fiel a lo mio... Quien quiera estar
sabrá aceptarme tonto, idiota, loco, fanático, friky y demás apelativos y
adjetivos que la gente suele decirme, ami sinceramente no me interesa
los defectos de mi gente, es mi gente y jamas la abandono
viernes, noviembre 25, 2016
Miedo al fuego ardiente, miedo a la ceniza
a ser polvo de raíz vieja
seré un trozo más de un árbol
quemándose en la angustia de los cantos
de las aves muriendo
escucha los lamentos sus trágicas quejas
la ciudad está podrida…
a ser polvo de raíz vieja
seré un trozo más de un árbol
quemándose en la angustia de los cantos
de las aves muriendo
escucha los lamentos sus trágicas quejas
la ciudad está podrida…
Desesperadamente alegres
gritos de gentes que se quiebran constantemente
aire vació, casa vacías, bosques vacíos, cabezas vacías
desesperadamente alegres
Un poco mas de mi como
un fino polvillo de raíces
trituradas de algún árbol muy joven madera
desperdiciada en el fuego de la cólera
no sabrás nunca de qué forma
grité tu nombre en todos los días
que estuve yo y yo
Desesperadamente alegres
gritos de gentes que se quiebran constantemente
aire vació, casa vacías, bosques vacíos, cabezas vacías
desesperadamente alegres
gritos de gentes que se quiebran constantemente
aire vació, casa vacías, bosques vacíos, cabezas vacías
desesperadamente alegres
Un poco mas de mi como
un fino polvillo de raíces
trituradas de algún árbol muy joven madera
desperdiciada en el fuego de la cólera
no sabrás nunca de qué forma
grité tu nombre en todos los días
que estuve yo y yo
Desesperadamente alegres
gritos de gentes que se quiebran constantemente
aire vació, casa vacías, bosques vacíos, cabezas vacías
desesperadamente alegres
Soy un ciervo que en una noche
fue atravesado por una saeta de fuego,
caída de ningún lado y de todas partes
como si algún dios le castigar por algo
que no sabe ha hecho.
fue atravesado por una saeta de fuego,
caída de ningún lado y de todas partes
como si algún dios le castigar por algo
que no sabe ha hecho.
En marcha corre huyendo de las huellas
de su pecho machado con sangre,
asustado hacia la montaña, aprisa,
esperando en lo alto del despeñadero,
le pueda salvar un salto de fe.
Iré a la nada, la esperanza del que nada tiene
para entregarme a un vacío
corro, siento, vuelo,
vivo el viento en mi rostro,
respirando fuerte este hedor a muerte
que mi cuerpo despide.
Todo se rompe, los huesos, los sueños por igual,
Las astas se enredan en las ramas,
las espinas cortan la piel,
me llena la sangre y cae, cae,
en el bosque… Mi Cabeza
que sera colgada en mi pared.
de su pecho machado con sangre,
asustado hacia la montaña, aprisa,
esperando en lo alto del despeñadero,
le pueda salvar un salto de fe.
Iré a la nada, la esperanza del que nada tiene
para entregarme a un vacío
corro, siento, vuelo,
vivo el viento en mi rostro,
respirando fuerte este hedor a muerte
que mi cuerpo despide.
Todo se rompe, los huesos, los sueños por igual,
Las astas se enredan en las ramas,
las espinas cortan la piel,
me llena la sangre y cae, cae,
en el bosque… Mi Cabeza
que sera colgada en mi pared.
Este cuerpo putrefacto
añora un abrazo,
es una necesidad que quema
duele mas que el fuego o las yagas en la piel
rompe mas el alma que cualquier martillo
en la fragua golpeando metal,
que idiota suplicio,
triste maldición,
idílico deseo de ser amado…
añora un abrazo,
es una necesidad que quema
duele mas que el fuego o las yagas en la piel
rompe mas el alma que cualquier martillo
en la fragua golpeando metal,
que idiota suplicio,
triste maldición,
idílico deseo de ser amado…
Ahora por compasión, un golpe en la cien,
algo que quiebre toda la esperanza
que se termine el humano,
que reine el mounstro
el que sabe no es digno del cariño
de este mundo.
algo que quiebre toda la esperanza
que se termine el humano,
que reine el mounstro
el que sabe no es digno del cariño
de este mundo.
miércoles, noviembre 23, 2016
Si quiero ser algo en la vida
necesito verla de nuevo.
Si quiero ser algo en la vida
necesito darle otro beso.
necesito verla de nuevo.
Si quiero ser algo en la vida
necesito darle otro beso.
Si quiero ser algo en la vida
necesito mi alma en su cuerpo.
Si quiero ser algo en la vida
necesito su amor, no el tiempo.
Si quiero ser algo en la vida
necesito soñar sus sueños.
Si quiero ser algo en la vida
necesito su piel, no versos.
necesito mi alma en su cuerpo.
Si quiero ser algo en la vida
necesito su amor, no el tiempo.
Si quiero ser algo en la vida
necesito soñar sus sueños.
Si quiero ser algo en la vida
necesito su piel, no versos.
Pepi
II fue un faraón de la VI dinastía en Egipto del Imperio Antiguo. Tras
la temprana muerte de su padre Merenre I, subió al trono a la edad de
seis años y se le atribuye haber reinado durante más de 90 años.
Se cuenta que Pepi II encontró la solución perfecta para ahuyentar las moscas: siempre iba acompañado de varios esclavos cubiertos de miel. Teniendo junto a él objetivos tan golosos, las moscas se centraban en ellos y dejaban tranquilo al faraón
Se cuenta que Pepi II encontró la solución perfecta para ahuyentar las moscas: siempre iba acompañado de varios esclavos cubiertos de miel. Teniendo junto a él objetivos tan golosos, las moscas se centraban en ellos y dejaban tranquilo al faraón
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