sábado, junio 24, 2017

Ás veces as cousas non como queremos, ou calquera cousa son, son o que queremos, agora eu non teño nada, eo que quero, e eu non vou ter, que podo estar errado e deprimido, de súpeto, pero tan ben nesta vida, pero sorrir, porque eu e meu sentimento é certo e honesto.
Non quero que me ame, non me axudar ou eu son ou espero facer o mesmo, eu amo puro e sincero, sen valor e non significa nada ... iso é só a miña sensación, pero a miña forma de homenaxear os meus sentimentos, por suposto, tentar ser o mellor e cando se pode dicir eu te amo, pero non importa, porque a miña cousa é real.
"El caballero, en el antiguo sentido caballeresco, se hallaba indisolublemente consagrado a su orden y era incapaz, fueren cuales fueren las circunstancias, de dejar de ser un caballero. Había cosas que había contraído el compromiso tácito de no hacer ni permitir. Ni él, ni nadie en presencia suya, podía permitirse el ser cobarde, cruel, vil, ingrato, obsceno o desleal. Así, el caballero, aunque siempre respetado, era detestado a menudo. Desde luego, no era el más acomodaticio de los compañeros, y los que no eran caballeros preferían no encontrarlo en su camino."
George Santayana, El último puritano, I, 183. Cit. por José Luis Villacañas en Ramiro de Maeztu y el ideal de la burguesía en España, 2000
Incluso las quejas de los demás tienen su interés. Para ilustrar el hecho de que todos los problemas acaban llegando a él, da con una buena imagen: "¿Qué botón es el que está más usado de los ascensores?". El bajo, contesto. "Pues eso me ocurre a mí, que soy el botón que todo el mundo acaba tocando". Entonces recuerdo una imagen bellísima. En la casa de un mi tipo, viven los padres, ya mayores, de una familia muy numerosa, que conozco algo, y que ha seguido creciendo con muchos nietos. En el ascensor de ese edificio está muy erosionado el botón B, como siempre. Pero también el botón del 6º, que es donde vive esa familia. Es verlo y se pulsa el botón de un verso de Miguel Hernández: "quedando / una mujer y un hombre gastados por los besos".

viernes, junio 23, 2017

Puedes sentir el fuego como agua,
como lluvia que inunda,
como sed que se sacia,
como tormenta ardiente
que espera su calma.
Después de ese fuego que abrasa
la paz de tu mirada
no necesita palabras.
Brotan chispas que encienden mis ansias,
ponen alas al deseo
…se reavivan las llamas
Y el fuego nunca se extingue
…si lo bebes como agua
Blanco tu corazón,
como los hilos largos de tu espera
que tejen y destejen las Hades griegas.
Abejas blancas zumban en el borde de tu razón
y anidan en el espejo blanco de tu abuela.
Sueñas, luego existes;
sin estilizadas metáforas mentales no hay reloj.

Equilíbrate sobre aquella lejanía líquida
que ahoga al viajero,
La ausencia es una masa de agua fría e inabarcable;
Vamos, haz tu acrobacia sobre la línea invisible del horizonte,
aquella frontera abstracta que de los sueños te separa.
¿Quién devoró aquel camino que hacia tu inconsciente te llevaba?
En puntillas avanzas;
A ciegas
A sabiendas que el camino se va haciendo corto,
estrecho;
Y que ha de desembocar precisamente
sobre todas tus distancias.

Y la ayuda llegó
No de la forma en que imaginamos la ayuda
Pero irrumpió en la habitación como un soplo cansado, con apenas impulso, con cansancio y pesadez, con lamentos fallidos, con fe perdida, de esa que encuentras en los corazones rotos.
La agradezco porque la necesitaba.

Blanco tu corazón,
como los hilos largos de tu espera
que tejen y destejen las Hades griegas.
Abejas blancas zumban en el borde de tu razón
y anidan en el espejo blanco de tu abuela.
Sueñas, luego existes;
sin estilizadas metáforas mentales no hay reloj.

Equilíbrate sobre aquella lejanía líquida
que ahoga al viajero,
La ausencia es una masa de agua fría e inabarcable;
Vamos, haz tu acrobacia sobre la línea invisible del horizonte,
aquella frontera abstracta que de los sueños te separa.
¿Quién devoró aquel camino que hacia tu inconsciente te llevaba?
En puntillas avanzas;
A ciegas
A sabiendas que el camino se va haciendo corto,
estrecho;
Y que ha de desembocar precisamente
sobre todas tus distancias.

Y la ayuda llegó
No de la forma en que imaginamos la ayuda
Pero irrumpió en la habitación como un soplo cansado, con apenas impulso, con cansancio y pesadez, con lamentos fallidos, con fe perdida, de esa que encuentras en los corazones rotos.
La agradezco porque la necesitaba.

Hay que predicar sobre el fin
de los cuerpos que nos lideran
que dejaron a su alma
apoderarse de vanas glorias
solo para poseer estados.
Todos esos mortales
esperarán al pie de la hoguera
gimiendo con impotencia
la pérdida de los placeres terrenales.

Llorarán, sobre sus tumbas
con la danza de la muerte
el fuego los consumirá
y sus ropas se harán cenizas.
Fuego.

Siento que cada medio día, buceo en el fuego. Me sumerjo en una tempestad de llamas que me abrasa, que me despelleja por dentro.
Las corrientes de convección me arrastran al fondo del averno. Siento como unas pesadas cadenas de plomo hirviente, me retienen privándome de libertad.

Es el recuerdo que me acecha y me inmoviliza en esa hoguera expiatoria del sufrimiento.

Y el bálsamo de la noche.
Qué diferente del invierno.

La noche, con su refrescante aliento, devuelve la vida a mis calcinados miembros.
Regresan los sentidos a mi cuerpo:
Olfato, para oler la suave fragancia del jazmín; vista, para contemplar en el recuerdo las sutiles curvas de tu lejana topografía; oído, para gozar con tu presencia, con tu razonamiento; y tacto, para no perderme nunca en la oscuridad agarrándome a cada pliegue de tu deseado cuerpo.
Bajo ti, majestad azul y tenebrosa,
sultana coronada
de sombrías estrellas, ataviada

en mar y en recuerdos,
allí se cruzan las olas heladas.
Tu diamante es la luna –
la llave de tu arco –
allí donde tu belleza se retrata, y a su lado,
tu mirada.

Y allí donde se pierde todo norte,
más allá de donde estoy,
todavía reinarás, poderosa,
tu dominio de siglos.

Viste caer, bajo la tela de tu traje,
de las almas más valientes
que han nacido.
Viste pasar por las calles de tu ciudad
insignificante e irresistible,
en ti entrañada y de ti engendrada,
una panoplia de almas marchitas,
un apoteosis de vidas y mirares.

Y allí estarás, donde te veo,
siempre sobre este puente, inalcanzable,
inaudita, inverosímil, insólita, inmuta, impertinente, imperturbable,
y yo, indigno de ser inspirado,
te miro,
respiro,
y te dedico estos versos.
Puedes sentir el fuego como agua,
como lluvia que inunda,
como sed que se sacia,
como tormenta ardiente
que espera su calma.
Después de ese fuego que abrasa
la paz de tu mirada
no necesita palabras.
Brotan chispas que encienden mis ansias,
ponen alas al deseo
…se reavivan las llamas
Y el fuego nunca se extingue
…si lo bebes como agua
Os invoco Brujas, venid a mi venid al coven...
Fuego.
Siento que cada medio día, buceo en el fuego. Me sumerjo en una tempestad de llamas que me abrasa, que me despelleja por dentro.
Las corrientes de convección me arrastran al fondo del averno. Siento como unas pesadas cadenas de plomo hirviente, me retienen privándome de libertad.
Es el recuerdo que me acecha y me inmoviliza en esa hoguera expiatoria del sufrimiento.
Y el bálsamo de la noche.
Qué diferente del invierno.
La noche, con su refrescante aliento, devuelve la vida a mis calcinados miembros.
Regresan los sentidos a mi cuerpo:
Olfato, para oler la suave fragancia del jazmín; vista, para contemplar en el recuerdo las sutiles curvas de tu lejana topografía; oído, para gozar con tu presencia, con tu razonamiento; y tacto, para no perderme nunca en la oscuridad agarrándome a cada pliegue de tu deseado cuerpo.

sábado, junio 17, 2017

Soy quien
Soy un ser marginado,
diferente solitario,
una criatura de dos mundos,
y en ninguno aceptado
Impregnado de esta soledad y melancolía
propia de los outsiders.
el cronófago, que avanza proyectando las garras de sus hórridas patas de modo que marca los segundos y devora el tiempo al abrir y cerrar la boca que luce temibles colmillos que más que devora el tiempo pareciera dispuesto a devorar la humanidad. Esta terrible criatura abre y cierra los ojos de una manera que hipnotiza a los espectadores. Los movimientos de esta langosta generan destellos de luces azules que viajan por la esfera hasta detenerse en la hora exacta.
Vengo cantando a la muerte
serenata pidiendo un beso de verdad
para que la noche no me sea lenta y sea un tornado mágico y fugaz
te espero sentado en mi tumba
frente a las flores de mi funeral
mi niña triste ahijada de dios
para encontrarnos siempre a perpetuidad…


TE AMO

viernes, junio 16, 2017

Si no fueran nuestros sueños pesadillas.
Y todos los deseos utopías,
Volvería en un acto total de rebeldía.
Y ahora que rodamos por el suelo,
Voy sintiendo que volvemos al comienzo.
y si tú supieras lo que yo daría por tu amor,
con esa cara que me miras medio rara que no dice nada.
Veo en tu mirada algún indicio de arrepentimiento, lo siento.
Leo en tu sonrisa la novela del aburrimiento, lo siento.
Noto en tus palabras que tú ya no bebes los vientos, lo siento.
Aún me acuerdo de la mañana en que pusimos fin a nuestra guerra y me dio un don tan grande: su amor y su anillo. ¡Que Dios me conceda tan larga vida que pueda tener mis manos bajo su manto!
Evidentemente, seguiré siendo considerado una abominación de la naturaleza hasta el día que decida comulgar con la idea de tener hijos y que mi esencia se vea doblegada al hecho de ser un entusiasta de algún equipo de fútbol. Sin embargo, visto y considerando mi poca esencia altruista y mi pulsión hacia la misantropía, y mi capacidad de aburrimiento, la cual se vería subyugada frente al monótono espectáculo de perseguir un balón, hasta ese entonces seguiré siendo un desterrado del título de Homo sapiens. Celebro ese destino!
Vengo cantando a la muerte
serenata pidiendo un beso de verdad
para que la noche no me sea lenta y sea un tornado mágico y fugaz
te espero sentado en mi tumba
frente a las flores de mi funeral
mi niña triste ahijada de dios
para encontrarnos siempre a perpetuidad…
En la mesa estaban servidas las viandas; pan con miel, leche y vino, quesos y jamnones, carne de jabalí, y de venado, frutas y semillas, aves servidas en salsas, también tantos tarros con cerveza estaban listos, que no se podían contar, la fiesta de el fuego nuevo estaba iniciando, las brujas y los brujos bailaban, cantaban e invocaban a la vieja Diosa, y el banquete estaba servido a los muertos y a los vivos por igual, se podía oler en toda la comarca. Era esta la noche en que la oscuridad amenaza con ser eterna, el regreso de Sol invicto era esperado con la fogata de fuego que habría de iluminar nuestro año.