martes, marzo 06, 2018

Se diría que está aún en la balaustra del balcón
mirando a nadie, llorando,
Se diría que eres aún visto como siempre
que eres aún en la tierra un niño difunto.
Se diría, se arriesga
el poema por alguien
como un disparo de pistola,
en la noche, en la noche sembrada
de ojos desiertos, los ojos solos
de monstruos. Todos nosotros somos
niños muertos, clavados en la balaustra como por encanto,
como sólo saben esperar los muertos.
Se diría que has muerto y eres alguien por fin,
un retrato en la pared de los muertos,
un retrato de cumpleaños con velas para los muertos.
Pero a nadie le importan los niños, los muertos,
a nadie los niños que viajan solos por el país de los muertos,
y para qué, te dices, abrir los ojos al país de los ciegos,
abrir los ojos hoy,
mañana, para siempre. Era mejor Oeste, tierras vírgenes,
héroes en los ojos
de un cine desesperado, y los dioses que matan a los
hombres feroces,
los dioses más feroces que los hombres
los dioses crueles de la infancia, los dioses
de la inocente crueldad, pensabas que se alimentan de ciegos
y de quienes mendigan su ser en una picaresca sórdida,
si hombres hay, homicida. Pero aventura no hay, lo sabes,
más que por alguien, para alguien, como un poema,
como el riesgo de un vuelo en el aire sin tránsito. Y es por ello
por lo que no hay infancia en el país desierto. Por ello también
por lo que nadie podría jamás sospechar que conservas esa
belleza demente de la infancia, ese furor contra lo útil de tu cuerpo,
y esa mudez en los ojos, esa belleza
sólo vendible al cielo del suicidio, sólo a esos ojos: esa existencia.
Pero la vida sigue como el puente de Eliot,
como un puente de muertos o un flujo
de sombras que se cogen
de la mano ciega en el lodo para saber que están muertos y viven.
Esa vida de la que hablan
en el infierno, entre sí los muertos, los alucinados, los absurdos,
los orgullosos sonámbulos disputando con sangre
una certeza alucinante; es un fuerte dios pardo.
Una basta tragedia que hacen
por navidades, los viejecitos, los difuntos,
con personas de olvido, con máscaras y ritos de otros tiempos,
rótulos de neón y fuegos fatuos: así obra desde entonces,
desde entonces, esa raza
misteriosa que pasa a tu lado sin mirarte o mirarse,
desde entonces, desde el día primero
en que te asomaste con pánico a su delirio. Desde que viven, quizá,
desde que no hay tiempo sino destino y trazo
de vida invulnerable a la decisión de una mirada fuerte.
Quien es visto o quien cae en ese río sordo
es lo mismo, es un muerto
que se levanta día tras día para
mendigar la mirada.
Porque todos llevamos dentro un niño muerto, llorando,
que espera también esta mañana, esta tarde como siempre
festejar con los Otros, los invisibles, los lejanos
algún día por fin su cumpleaños.
LECTURA
Yo no hablo del sol, sino de la luna
que ilumina eternamente este poema
en donde una manada de niños corre perseguida por los lobos
y el verso entona un himno al pus
Oh amor impuro! Amor de las sílabas y de las letras
que destruyen el mundo, que lo alivian
de ser cierto, de estar ahí para nada,
como un arroyo
que no refleja mi imagen,
espejo del vampiro.
de aquel que, desde la página
va a chupar tu sangre, lector
y convertirla en lágrima y en nada:
y a hacerte comulgar con el acero.

Piedra negra o del temblar, 1992.
Leopoldo Maria Panero

lunes, marzo 05, 2018

lo que fue el año pasado o ayer o hace 10 minutos ya murió, ya no es.
¿qué va a ser de mí diez minutos después de muerto?
Hace años no escuchaba el radio, hoy por la mañana cuando salí de casa a disponerme a realizar un mogollón de tramites y papeleo, cogí, los cascos para el móvil dispuesto a escuchar alguna emisora de radio, mientras buscaba algo que escuchar encontré en una emisora que sonaba Hombre Lobo en París de la Unión, así que allí le deje, en seguida me entere existía un programa de una conductora que no recuerdo el nombre pero el programa tenia que ver con el lado b, y pues me ha tocado escuchar que hablaban sobre escritoras y que hablaran para comentar cuales eran o era su escritora favorita, enseguida en mi mente hacia mi lista y me decidía por reflexionar algunas porque no tengo una favorita, cuando se rompió la utopía y regrese a mi realidad, la señora esta con orgullo, isabel allende es mi favorita, en ese momento me reí a mis adentros y recordé porque no escucho radio.

viernes, marzo 02, 2018

si supieras como te siento, seguramente huirás hasta donde no pueda encontrarte, porque claro mis sentimientos por ti, son tan puros como los rayos del sol en el universo.
Cuando bajaba por las escaleras de la noche
el puma de ojos aviesos
(nunca un gato es sólo un gato),
y mi niñez era la aventura
de aquellas fantasías repletas de sueños.
Y el caso es que sigo viendo
cosas increíbles cuando cierro el libro
y se apaga la luz
y por fin estoy en mi terreno.
Si has leído esto, si a través de un momento eres una pequeña parte del TODO que supone mi existencia, solo hay una cosa que me queda por decirte:
Gracias por haber impactado en mi vida.
Proyecto de un beso

Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.

Te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra.
Te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde.
Te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra.
Te mataré mañana cuando la luna salga,
y al salir de aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación.
Te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida.
Te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas.
Te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.
"El último hombre" 1984
Leopoldo Maria Panero
La imposibilidad de anudar el tiempo para volver
de la muerte sin fin…
que arrastra todo como tempestad de otoño
en la nebulosa cascada
de mis poderes,
hermosa poesía recitan las aves cuando vas a morir
qué bello es el susurro del escarabajo bajo la piel
todas las inmortalidades feericas
las entradas a los jardines Shide
son como un apesadumbrado relato de amor
que no me corresponde
vivir

jueves, marzo 01, 2018

Eres como un monstruo de dos cabezas, das miedo, eres terriblemente feroz y poco delicado, te cuesta mucho decir la verdad. Me muerdes cuando tienes ocasión, hasta cuando te alimento... Eres mi monstruo y no puedo hacer nada contra eso. Vuelcas mi mundo humano y de repente sales como si yo te hubiera invitado a esta fiesta... Me arruinas las fiestas...
Aun así... Si te matara tendría que suicidarme...
Ayer Cuando me preguntaban que haria, el domingo, yo respondi que iria a escuchar musica tradicional china y escuchar un intrumento de mil años de antiguedad y que iria al euro jazz, me tacharon de hipster, por fumar tabaco en pipa, me dijeron hipster, y pues nada, que culpa tengo yo que la musica me encante, que culpa tengo yo de fumar pipa... como sea, yo no soy nada porque lo soy todo, soy un punk muy pop soy un electro muy metal, soy un post puk muy folk, la musica es universal... ni soy un persoanje elaborado ni soy alguien comun, soy yo sea cual fuere el significante de ello.
Hoy en la sombría nocturna exploración del interior
todo el frio que sentí sin ti
se convirtió en la mordida helada de la muerte
ficción de mis ayeres ante el inevitable futuro sin tu presencia
duele como si quisiera que el dolor me despertara de la muerte
no siento las ganas de vivir
pero me levanto aquí
sin paz ni deseo escondido saboreando la nostalgia
como si fuesen caramelos servidos en la mesa,
deambular en la noche es un invierno sin salida
como un susurro apagado digo adiós
y me devuelves la sonrisa
cada que te pienso
comprobando que siempre amanece…

miércoles, febrero 28, 2018

Corría el año 1574. La ciudad de México se encontraba a la expectativa de un grande y nuevo acontecimiento: un auto de fe, el primero que celebraría en México. Un auto de fe era el castigo público de los penitenciados por el Santo Tribunal de la Inquisición.   Ya antes había habido autos de fe desde  tiempos de Fray Juan de Zumárraga y por lo menos a un señor de Texcoco lo habían quemado por practicar sacrificios humanos, pero no habían sido actos públicos ni habían tenido pompa y solemnidad como la que se anunciaba para este acto.
   El 12 de febrero se juntaron a cabildo los regidores de la ciudad para disponer que se construyera un tablado para las señoras, los señores e invitados que vendrían de ciudades vecinas a presenciar el acto.
  El santo oficio tenía lista la cárcel llena de judíos, luteranos, brujas, hechiceros, bígamos y demás herejes enemigos de la religión y las buenas costumbres. Y también, al igual que el cabildo, habían ordenado construir un tablado con 15 días de anticipación.
 Los ruidos de la construcción alertaban la ciudad y  todo se alistaba para el 28 de febrero en que el auto de fe se celebraría en la plaza del marqués del Valle y frente a la iglesia mayor.
  Un día antes, en el patio del Santo Oficio se instruyó a los presos sobre la forma en que deberían de marchar al tribunal y se les dotó de sambenitos amarillos pintados con cruces encarnadas adelante y atrás y no los dejaron ni dormir con tantos preparativos. En la mañana les dieron tazas de vino tinto y rebanadas de pan frito en miel y luego comenzaron a salir de la cárcel rumbo a la plaza. Separados, todos con soga al cuello, con sus respectivos sambenitos y sosteniendo una vela verde apagada. Dos españoles custodiaban por los lados a cada preso. Oficiales del santo oficio, montados a caballo, abrían paso entre la multitud de curiosos para que pasara la procesión de presos, llegaron al tablado, subieron por dos escaleras y ocuparon sus asientos en el orden en que iban a ser sentenciados. Por otras dos escaleras subieron el virrey don Martín Enríquez de Almanza, la Audiencia y los inquisidores  don Pedro Moya Contreras y don Alfonso Fernández de Bonilla, luego unos trescientos frailes dominicos, franciscanos y agustinos.  La multitud esperaba impaciente las sentencias. El secretario, Pedro de los Ríos, restableció el silencio y empezó el sermón, predicado por Antonio Morales de Medina, Caballero de la orden de Santiago y obispo de Tlaxcala. No están de acuerdo los autores en el número de presos unos dicen que eran 63 y otros dicen que fueron 80. Entre los presos había una hechicera que había hecho venir a su marido desde Guatemala en el espacio de dos días, tiempo que no era suficiente para recorrer dos mil leguas, le preguntaron que por qué lo había hecho y dijo que para gozar la hermosura de su rostro y su boca, siendo que era bien feo el viejo.
  Uno de los presos, Mr. Miles Philips, recuerda: “tres quemados, sesenta o sesenta y uno azotados y condenados a las galeras y siete a servir en los conventos. Acercándose la noche llamaron a Jorge Rively, Pedro Momfrie y Cornelio el irlandés y los condenaron a ser reducidos a cenizas y los mandaron al lugar de la ejecución en la misma plaza del mercado, cerca del tablado y rápido fueron quemados y consumidos. A los demás sentenciados que éramos sesenta y ocho nos llevaron de nuevo a la cárcel”.
  Duró el acto desde las seis de la mañana a las cinco de la tarde.
  Al día siguiente el pueblo presenció una escena que era el digno remate de la ceremonia del día anterior.  Muy de mañana sesenta reos condenados a azotes y galeras, esperaban en uno de los patios del Santo Tribunal la ejecución de las sentencias. Los caballos que los habían de conducir estaban ya en el mismo patio.
 El mismo Mr. Miles Philips recuerda que… Habiéndolos obligado a montar desnudos de medio cuerpo arriba, los sacaron para servir de espectáculo al pueblo por todas las principales calles de la ciudad; y unos hombres destinados al efecto les aplicaron con unos largos látigos, sobre los cuerpos desnudos y con la mayor crueldad, el número de azotes señalado. Delante de los sentenciados iban dos pregoneros gritando: “Mirad estos perros ingleses, luteranos, enemigos de Dios”; y por todo el camino alguno de los mismos inquisidores  y de los familiares de aquella malvada cofradía gritaban a los verdugos: “Duro, duro, a esos ingleses herejes, luteranos, enemigos de Dios”. Dado este horrible espectáculo en torno de la ciudad, los volvieron a la casa de la inquisición, con las espaldas chorreando sangre y llenas de verdugones, los apearon de los caballos y los metieron de nuevo en la cárcel, donde permanecieron hasta que fueron enviados a España a las galeras para cumplir el resto de su condena”. 

martes, febrero 27, 2018

me tiro a tus infiernos donde habita el diablo que te re-creó...
Se olvidan los nombres de las calles,
pero no las esquinas y los charcos con los besos y los abrazos ansiosos de un mejor lugar, con menos gente.
Se olvidan las promesas rotas,
pero no los juramentos incumplidos que nos dejaron
a más de dos pasos de la esquina más cercana a la felicidad.

Se olvidan cuantos,
pero no el tipo de besos, ni la textura de los labios, ni la temperatura de la saliva que, aquella tarde, se conformaba con tu boca.
Se olvida el color de tus zapatos,
pero no a firmeza de esos pasos cuando le dieron la espalda a nuestra historia.
Se olvida en que banca,
pero jamás en que parque.
Se olvida el tono de tu voz,
pero jamás la intención, el color, la duración
y la ansiedad de tus palabras.
Se olvida la lluvia,
pero jamás la tarde nublada en que nos besamos por primera vez.
Se olvida el color de la ropa tirada,
pero jamás el tono de la desnudez.
Se olvida el futuro inconcluso,
pero nunca el pasado irresoluto.
Se olvidan las veces que lloramos,
pero nunca el saudade de las lágrimas.
Se olvidan los nombres,
pero ningún detalle de las manos, los párpados, los pies, las piernas y las nalgas.
Se olvidan los motivos,
pero jamás las despedidas.
Se olvida el tono exacto de la piel,
pero no la temperatura del sudor.
Se olvida en que hotel,
pero no puede olvidarse la sábana, el techo, el agua tibia y la risa con eco mudo.
Se olvidan las palabras,
pero no los silencios.
Se olvida,
pero jamás se desolvida...
S'obliden els noms dels carrers ,
però no les cantonades i els bassals amb els petons i les abraçades ansiosos d'un millor lloc , amb menys gent .
S'obliden les promeses trencades ,
però no els juraments incomplerts que ens van deixar
a més de dos passos de la cantonada més propera a la felicitat .

S'obliden quants,
però no el tipus de petons , ni la textura dels llavis , ni la temperatura de la saliva que , aquella tarda , es conformava amb la boca .
S'oblida el color de les sabates ,
però no a fermesa d'aquests passos quan li van donar l'esquena a la nostra història .
S'oblida que banca ,
però mai en què parc .
S'oblida el to de la teva veu ,
però mai la intenció , el color , la durada
i l'ansietat de les teves paraules .
S'oblida la pluja ,
però mai la tarda ennuvolada que ens vam besar per primera vegada .
S'oblida el color de la roba tirada ,
però mai el to de la nuesa .
S'oblida el futur inconclús ,
però mai el passat irresolut .
S'obliden les vegades que plorem ,
però mai el saudade de les llàgrimes .
S'obliden els noms ,
però cap detall de les mans , les parpelles , els peus , les cames i les natges .
S'obliden els motius ,
però mai els comiats .
S'oblida el to exacte de la pell ,
però no la temperatura de la suor .
S'oblida que nit
però no pot oblidar el llençol , el sostre i el riure amb ressò mut .
S'obliden les paraules,
però no els silencis .
S'oblida ,
però mai desolvida ..

lunes, febrero 26, 2018

asi como tristan moriria sin ti...
Qué se siente al estar seco? Caminando desnudo bajo el sol Cada espejismo que veo es un espejismo de ti Mientras me refresco en el atardecer Pruebo la sal de mi piel Puedo recordar todas las lágrimas Todas las palabras rotas
La poesía es
otra manera de amarla.
Las palabras la visten,
para enseguida desnudarla.
Se trata de un portento cotidiano,
de una simple mirada quizá,
o de esos labios omnipotentes.
La poesía es su presencia,
en ese leve cruzar de piernas;
es palpar su belleza
en plena noche, de madrugada.

Es lunes
Pero pudiera ser cualquier otro día
difuminado.
Pudiera ser martes
Pero el miércoles camina con prisas
y le gana en el último minuto.
Pudiera ser yo cualquier alma desazonada
Que pudiera volar o volver hacia no sabe dónde,
O pararse en seco en el halo celeste de la inoportunidad.
Pudiera esconderme en los mundos que deseo ver
Detestados por quienes decidieron sus invasiones.
Pudiera…
Pudiera…
Pudiera…
Ser Nada
O correr mucho
Para impedir que la Nada me agarre por detrás.