sábado, febrero 10, 2018

Sé que la prostitución ya no sólo del concepto sino de la palabra misma puede perturbar, podría incluso ir a la cárcel bajo el cargo de "stalker de sentimientos", pero no... lo mío por ti es un amor diáfano e inocuo. No hace daño, como el amor tendría que ser.
Me asomo con cuidado al fondo del pasillo:
en la oscuridad diviso su perfil corcovado,
su andar pesado, tan extraño al día soleado,
su ventear ruidoso y sus ciegos ojos amarillos.
Me acerco con mucha cautela y miro su pelaje,
las huellas que el tiempo imprimió en sus manos;
su aliento antiguo, exhalado de fondo de pantano
y sus feos pies, marcados por caminos y por viajes.
Se me concedió verlo por un inexplicable arcano;
ahora ya veo sus manchas, y lo miro yo tan viejo
tan glotón, voraz, tan extraño a todo lo humano,
que de lo humano parece sólo un risible reflejo;
muy cerca ya, lo tengo ya al alcance de la mano
y me miro expectante, al fondo opaco del espejo.
Me asomo con cuidado al fondo del pasillo:
en la oscuridad diviso su perfil corcovado,
su andar pesado, tan extraño al día soleado,
su ventear ruidoso y sus ciegos ojos amarillos.
Me acerco con mucha cautela y miro su pelaje,
las huellas que el tiempo imprimió en sus manos;
su aliento antiguo, exhalado de fondo de pantano
y sus feos pies, marcados por caminos y por viajes.
Se me concedió verlo por un inexplicable arcano;
ahora ya veo sus manchas, y lo miro yo tan viejo
tan glotón, voraz, tan extraño a todo lo humano,
que de lo humano parece sólo un risible reflejo;
muy cerca ya, lo tengo ya al alcance de la mano
y me miro expectante, al fondo opaco del espejo.
"" justamente la Edad Media es una buena etapa de la historia dónde se puede apreciar a su justo valor el freno que ejerce la religión sobre el avance de la humanidad, cientos de años de represión de la consciencia humana en nombre de "Dios"... fué una época demasiado obscura como para olvidarla...""
Siempre me hacen feliz este tipo de comentarios, ahhhh... me encanta tener la razon
Desandar lo aprendido
hasta reconocerme silencio,
deshacer la luz
para volverme espuma,
creer que en los perfiles de tu nombre
se suceden las mareas,
que en la cadencia de tus manos
renace mi deseo.
Habitar en las certezas
que recorren tu vientre,
en los caminos
que transparenta la memoria,
en los espejos
que toman forma en mi voz.
Sacruoporno
Una vez vi porno y era sagrado y era cruel... no describo la industria del porno,escribo sobre un par de ritos montados por Hermann Nitsch: "María - Conception - Action" y un fragmento conservado de "6 Tage Spiel -Das Orgien Mysterien Theater, Day 3: Day of Dyonisus". Sagrada la imagen que fisura lo común del sentido, la comunidad de sentido, el espacio del sacrificio violenta la domesticación de la vida, también la domesticación de la muerte, los cadaveres de animales abiertos sangrantes son el símbolo en actividad de la abertura, vivos acicalándose en los muertos, miembros eróticos enrojeciendo ¡El día de Dionisos-Cristo! los que se entregan a ser imágenes (donde la "reducción" a imagen es lograda por la cámara, que de entrada ha diferido las fugitiva pretensión del performance) de sangre pierden el nombre, ya no es Kurt o Günter u Otto como personajes primarios o secundarios, pero tampoco son el "se" indiferente, de ahí la sangre (crúor, cruel)impura, sagrada, quizá...(no) disolución. No dejemos inadvertido que varios entre ellos tienen los ojos vendados, la ceguera es el no saber, quien habla desde el no saber dice poesía, inscribe lo inmundo, su cuerpo, hecho maldición, lo expresa. Tiempo, el día muriendo corona el rito, cómo se dirige el "tiasos" al ocaso, música sin voz. Nitsch era de una generación que cultivó la mala hierba en imágenes, "Accionistas de Viena" en el allá-aquí de los 60, configuró una modalidad del porno que no estaba ceñida a las estructuras industrializantes, metafísicas, monótonas del porno habitual, en fin, las posibilidades experimentales de la técnica filmica, la discontinuidad y agresividad de la presentación, la repetición sorpresiva y un ab-uso de fluidos que ejecutan el borramiento del rostro, de la forma. Recuerdo a una mujer en una cruz y la confrontación sexual,blanco y negro, entrañas encima, es María, la carne vivida simbólicamente, ahh qué interesantes son las herejías o las blasfemias porque no corren ingenuas a buscar un absoluto ateísmo allá afuera, y en cambio contaminan el fuero interno de tal o cual ortodoxia, la transmisión sin señal.

miércoles, febrero 07, 2018

Ya saben lo de mi botella de borgoña. Y saben lo de mi reposo vocal absoluto. Lo interesante es que hasta que no pueda hablar no hay ninguna posibilidad de que nos bebamos la botella. Sin conversación no hay borgoña que valga. Para beber solo están los destilados. El vino pide compañía, amor, inteligencia... No es el menor de sus encantos.
Soy un monstruo hermoso,
tengo la belleza de los comunes
y me confundo entre los mortales,
imito sus bondades, sus ternuras,
y aparento ser bueno y caballero;
un monstruo enmascarado
de dulces envenenamientos,
embaucador con mi catálogo a colores
del presente mágico,
perseguidor de inocencias
con que alimento los ogros
de mi pecho pantanoso…
Soy un monstruo irreconocible,
mi cuerno, mi cola,
mis dientes afilados que hieren
y mis garras que matan
los he escondido en este prado
de versos como un señuelo a la ternura;
nadie me ve pasar, nadie se asusta, nadie me huye,
porque tengo pétalos pegados con engrudo
sobre la cara, porque perfumo y lavo
mis pies deformes que cuando cazan huyen,
porque encanto con una sonrisa
cortada de la cara de una mujer,
porque aprendí a hablar y después a gruñir,
porque no saboreo mis heridas
enfrente de todos,
y porque no dejo rastros de sangre
cuando he matado para alimentarme.

Ronco por las noches
como todos los de mi clase,
cruzo con roja y evado la vida
como el resto,
dormimos apilados en pequeños cubos
de cemento y aluminio,
y por cañerías corroídas
vomitamos cada mañana
todo lo bueno que nos haya quedado;
bebemos con vehemencia, fumamos, nos desvestimos
y tenemos cáncer en las pupilas.
Ya no reconozco la belleza,
invado parques sin que se note
mi hedor de monstruo mal herido,
ladro sin soberanía, despeño quijadas,
huelo la ternura y ataco,
sobrevivo de una presa por semanas,
nunca tengo sed, y jamás me trago la ausencia;
Pero soy un monstruo empeñado
en tomar la dulzura por asalto,
en matar la hermosura,
en morder la mano que me alimenta,
porque todo monstruo tiene dueña,
y toda lealtad es traicionada;
Me convierto en el odio de todos,
pero nadie me reconoce.
Soy un monstruo muy bien camuflado,
me mimetizo con los comunes
y en esta trampa de verso maldito
caen espíritus desprotegidos,
almas en pena, inocencias malheridas,
y retratos de vida que conservo con negligencia;
Soy un monstruo que no supo
qué hacer con tanta belleza humana
entre los brazos...
y como todos me iré desterrado
a la tierra de los anémicos
hasta que me devore con canibalidad
este corazón que no supo qué hacer
con tanta belleza entre los brazos
Me asomo con cuidado al fondo del pasillo:
en la oscuridad diviso su perfil corcovado,
su andar pesado, tan extraño al día soleado,
su ventear ruidoso y sus ciegos ojos amarillos.
Me acerco con mucha cautela y miro su pelaje,
las huellas que el tiempo imprimió en sus manos;
su aliento antiguo, exhalado de fondo de pantano
y sus feos pies, marcados por caminos y por viajes.
Se me concedió verlo por un inexplicable arcano;
ahora ya veo sus manchas, y lo miro yo tan viejo
tan glotón, voraz, tan extraño a todo lo humano,
que de lo humano parece sólo un risible reflejo;
muy cerca ya, lo tengo ya al alcance de la mano
y me miro expectante, al fondo opaco del espejo.

viernes, febrero 02, 2018

Por fortuna el invierno termina con él los fríos y las mañanas heladas que nos congelan por dentro, pero seguimos siendo la otra cara de la ciudad, Los Mounstros de los que nadie Habla, todas las “Bellas Creaturas”
No se porque estoy esperando a que aparezcas, a que me digas cualquier cosa y así poder sonreír, no sé porque espero a que tu luz disipe este invierno y me entregue otoños eternos, no sé porque hoy que se no vendrás... yo no quiero estar, que terrible es vivir tan lejos de lo verdaderamente hermoso.

miércoles, enero 31, 2018

No encajo nunca en la vida
pareciera grito desde el subsuelo
mientras me apresuro
a mi cita con la historia,
se que la noche era para charlar,
el día para dormir,
la tarde para escribir
siempre curando mi alma enferma de tristeza,
ahogada por la melancolía.
Soy un ciervo que en una noche
fue atravesado por una saeta de fuego,
caída de ningún lado y de todas partes
como si algún dios le castigar por algo
que no sabe ha hecho.
Todo se rompe, los huesos, los sueños por igual,
Las astas se enredan en las ramas,
las espinas cortan la piel,
me llena la sangre y cae, cae,
en el bosque… Mi Cabeza
que será colgada en mi pared.
Todo se rompe, los huesos, los sueños por igual,
Las astas se enredan en las ramas,
las espinas cortan la piel,
me llena la sangre y cae, cae,
en el bosque… Mi Cabeza
que será colgada en mi pared.
Este cuerpo putrefacto
añora un abrazo,
es una necesidad que quema
duele mas que el fuego o las yagas en la piel
rompe mas el alma que cualquier martillo
en la fragua golpeando metal,
que idiota suplicio,
triste maldición,
idílico deseo de ser amado…
Me acorde, de los tiempos en los que existía un rey una princesa
donde existieron amores clandestinos
fuertes como para derrotar un imperio,
como para traicionar a la familia,
idílicos como el amor profesado a la Reina Ginebra por Lancelot,
o el insuperable amor de Tristan a la Reina Iseo,
tan prohibidos como faltarle a Dios.
Tenemos un demonio igual que un Ángel
pero no uno a cada lado
un resabio gnóstico o maniqueo
el cuadro entre el demonio y uno,
el majestuoso guardián
yo enciendo este fuego en tu honor
creaste la vida de la muerte;
calor del frio
te aclamo
el Sol vive una vez mas
el tiempo de luz está aumentando
me consumo entre alegrías
medidas por parpadeos
mientras elijo morirme en la espada del Ángel
o en fuego del Demonio.
Llámame misterio
el que sigue encerrado en un cueva de mounstros
danzando entre luces y sombras
acompañado de esqueletos
y me arranco la piel para mostrar la calavera
soy el susurro que habla con ruiseñor
tiempo despedazado en razones lógicas
la nada, ausencia
un sustituto de vida
olvidado.

¿Me convertiré en recuerdo, o terrible olvido?
ya no soy ni sombra o realidad,
nada quedo de los rastros del polvo,
de mis pasos al final de la habitación
quiero que venga ya el suspiro que revive muertos
a que ya sobre mí la criatura
que los predicadores cuentan
con una mirada salvan
y que el amor es eterno?
“Porque yo estuve solo
quiero pensar que tú estuviste sola.
Que no te fuiste, que dormías.
Que me dejaste sin dejarme,
y me necesitabas
para poder estar contenta.

De cualquier modo, he recobrado
mi lugar en el mundo: regresaste,
te volviste accesible.
Me devuelves el tiempo,
el dolor, los caminos, la alegría,
la voz, el cuerpo, el alma,
y la vida y la muerte, y lo que vive
más allá de la muerte.
Me lo devuelves todo
encarcelado en la apariencia
de una mujer, tú misma, a la que amo.”
(De 'El manto y la corona', fragmento)
Rubén Bonifaz Nuño.