viernes, marzo 02, 2018
Proyecto de un beso
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.
Te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra.
Te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde.
Te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra.
Te mataré mañana cuando la luna salga,
y al salir de aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación.
Te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida.
Te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas.
Te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.
"El último hombre" 1984
Leopoldo Maria Panero
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra.
Te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde.
Te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra.
Te mataré mañana cuando la luna salga,
y al salir de aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación.
Te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida.
Te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas.
Te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche.
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.
"El último hombre" 1984
Leopoldo Maria Panero
La imposibilidad de anudar el tiempo para volver
de la muerte sin fin…
que arrastra todo como tempestad de otoño
en la nebulosa cascada
de mis poderes,
hermosa poesía recitan las aves cuando vas a morir
qué bello es el susurro del escarabajo bajo la piel
todas las inmortalidades feericas
las entradas a los jardines Shide
son como un apesadumbrado relato de amor
que no me corresponde
vivir
de la muerte sin fin…
que arrastra todo como tempestad de otoño
en la nebulosa cascada
de mis poderes,
hermosa poesía recitan las aves cuando vas a morir
qué bello es el susurro del escarabajo bajo la piel
todas las inmortalidades feericas
las entradas a los jardines Shide
son como un apesadumbrado relato de amor
que no me corresponde
vivir
jueves, marzo 01, 2018
Eres como un monstruo de dos cabezas, das miedo, eres terriblemente
feroz y poco delicado, te cuesta mucho decir la verdad. Me muerdes
cuando tienes ocasión, hasta cuando te alimento... Eres mi monstruo y no
puedo hacer nada contra eso. Vuelcas mi mundo humano y de repente sales
como si yo te hubiera invitado a esta fiesta... Me arruinas las
fiestas...
Aun así... Si te matara tendría que suicidarme...
Aun así... Si te matara tendría que suicidarme...
Ayer Cuando me preguntaban que haria, el domingo, yo respondi que iria a
escuchar musica tradicional china y escuchar un intrumento de mil años
de antiguedad y que iria al euro jazz, me tacharon de hipster, por fumar
tabaco en pipa, me dijeron hipster, y pues nada, que culpa tengo yo
que la musica me encante, que culpa tengo yo de fumar pipa... como sea,
yo no soy nada porque lo soy todo, soy un punk muy pop soy un electro
muy metal, soy un post puk muy folk, la musica es universal... ni soy
un persoanje elaborado ni soy alguien comun, soy yo sea cual fuere el
significante de ello.
Hoy en la sombría nocturna exploración del interior
todo el frio que sentí sin ti
se convirtió en la mordida helada de la muerte
ficción de mis ayeres ante el inevitable futuro sin tu presencia
duele como si quisiera que el dolor me despertara de la muerte
no siento las ganas de vivir
pero me levanto aquí
sin paz ni deseo escondido saboreando la nostalgia
como si fuesen caramelos servidos en la mesa,
deambular en la noche es un invierno sin salida
como un susurro apagado digo adiós
y me devuelves la sonrisa
cada que te pienso
comprobando que siempre amanece…
todo el frio que sentí sin ti
se convirtió en la mordida helada de la muerte
ficción de mis ayeres ante el inevitable futuro sin tu presencia
duele como si quisiera que el dolor me despertara de la muerte
no siento las ganas de vivir
pero me levanto aquí
sin paz ni deseo escondido saboreando la nostalgia
como si fuesen caramelos servidos en la mesa,
deambular en la noche es un invierno sin salida
como un susurro apagado digo adiós
y me devuelves la sonrisa
cada que te pienso
comprobando que siempre amanece…
miércoles, febrero 28, 2018
Corría el año 1574. La ciudad de México se encontraba a la
expectativa de un grande y nuevo acontecimiento: un auto de fe, el
primero que celebraría en México. Un auto de fe era el castigo público
de los penitenciados por el Santo Tribunal de la Inquisición. Ya antes
había habido autos de fe desde tiempos de Fray Juan de Zumárraga y por
lo menos a un señor de Texcoco lo habían quemado por practicar
sacrificios humanos, pero no habían sido actos públicos ni habían tenido
pompa y solemnidad como la que se anunciaba para este acto.
El 12 de febrero se juntaron a cabildo los regidores de la ciudad para disponer que se construyera un tablado para las señoras, los señores e invitados que vendrían de ciudades vecinas a presenciar el acto.
El santo oficio tenía lista la cárcel llena de judíos, luteranos, brujas, hechiceros, bígamos y demás herejes enemigos de la religión y las buenas costumbres. Y también, al igual que el cabildo, habían ordenado construir un tablado con 15 días de anticipación.
Los ruidos de la construcción alertaban la ciudad y todo se alistaba para el 28 de febrero en que el auto de fe se celebraría en la plaza del marqués del Valle y frente a la iglesia mayor.
Un día antes, en el patio del Santo Oficio se instruyó a los presos sobre la forma en que deberían de marchar al tribunal y se les dotó de sambenitos amarillos pintados con cruces encarnadas adelante y atrás y no los dejaron ni dormir con tantos preparativos. En la mañana les dieron tazas de vino tinto y rebanadas de pan frito en miel y luego comenzaron a salir de la cárcel rumbo a la plaza. Separados, todos con soga al cuello, con sus respectivos sambenitos y sosteniendo una vela verde apagada. Dos españoles custodiaban por los lados a cada preso. Oficiales del santo oficio, montados a caballo, abrían paso entre la multitud de curiosos para que pasara la procesión de presos, llegaron al tablado, subieron por dos escaleras y ocuparon sus asientos en el orden en que iban a ser sentenciados. Por otras dos escaleras subieron el virrey don Martín Enríquez de Almanza, la Audiencia y los inquisidores don Pedro Moya Contreras y don Alfonso Fernández de Bonilla, luego unos trescientos frailes dominicos, franciscanos y agustinos. La multitud esperaba impaciente las sentencias. El secretario, Pedro de los Ríos, restableció el silencio y empezó el sermón, predicado por Antonio Morales de Medina, Caballero de la orden de Santiago y obispo de Tlaxcala. No están de acuerdo los autores en el número de presos unos dicen que eran 63 y otros dicen que fueron 80. Entre los presos había una hechicera que había hecho venir a su marido desde Guatemala en el espacio de dos días, tiempo que no era suficiente para recorrer dos mil leguas, le preguntaron que por qué lo había hecho y dijo que para gozar la hermosura de su rostro y su boca, siendo que era bien feo el viejo.
Uno de los presos, Mr. Miles Philips, recuerda: “tres quemados, sesenta o sesenta y uno azotados y condenados a las galeras y siete a servir en los conventos. Acercándose la noche llamaron a Jorge Rively, Pedro Momfrie y Cornelio el irlandés y los condenaron a ser reducidos a cenizas y los mandaron al lugar de la ejecución en la misma plaza del mercado, cerca del tablado y rápido fueron quemados y consumidos. A los demás sentenciados que éramos sesenta y ocho nos llevaron de nuevo a la cárcel”.
Duró el acto desde las seis de la mañana a las cinco de la tarde.
Al día siguiente el pueblo presenció una escena que era el digno remate de la ceremonia del día anterior. Muy de mañana sesenta reos condenados a azotes y galeras, esperaban en uno de los patios del Santo Tribunal la ejecución de las sentencias. Los caballos que los habían de conducir estaban ya en el mismo patio.
El mismo Mr. Miles Philips recuerda que… Habiéndolos obligado a montar desnudos de medio cuerpo arriba, los sacaron para servir de espectáculo al pueblo por todas las principales calles de la ciudad; y unos hombres destinados al efecto les aplicaron con unos largos látigos, sobre los cuerpos desnudos y con la mayor crueldad, el número de azotes señalado. Delante de los sentenciados iban dos pregoneros gritando: “Mirad estos perros ingleses, luteranos, enemigos de Dios”; y por todo el camino alguno de los mismos inquisidores y de los familiares de aquella malvada cofradía gritaban a los verdugos: “Duro, duro, a esos ingleses herejes, luteranos, enemigos de Dios”. Dado este horrible espectáculo en torno de la ciudad, los volvieron a la casa de la inquisición, con las espaldas chorreando sangre y llenas de verdugones, los apearon de los caballos y los metieron de nuevo en la cárcel, donde permanecieron hasta que fueron enviados a España a las galeras para cumplir el resto de su condena”.
El 12 de febrero se juntaron a cabildo los regidores de la ciudad para disponer que se construyera un tablado para las señoras, los señores e invitados que vendrían de ciudades vecinas a presenciar el acto.
El santo oficio tenía lista la cárcel llena de judíos, luteranos, brujas, hechiceros, bígamos y demás herejes enemigos de la religión y las buenas costumbres. Y también, al igual que el cabildo, habían ordenado construir un tablado con 15 días de anticipación.
Los ruidos de la construcción alertaban la ciudad y todo se alistaba para el 28 de febrero en que el auto de fe se celebraría en la plaza del marqués del Valle y frente a la iglesia mayor.
Un día antes, en el patio del Santo Oficio se instruyó a los presos sobre la forma en que deberían de marchar al tribunal y se les dotó de sambenitos amarillos pintados con cruces encarnadas adelante y atrás y no los dejaron ni dormir con tantos preparativos. En la mañana les dieron tazas de vino tinto y rebanadas de pan frito en miel y luego comenzaron a salir de la cárcel rumbo a la plaza. Separados, todos con soga al cuello, con sus respectivos sambenitos y sosteniendo una vela verde apagada. Dos españoles custodiaban por los lados a cada preso. Oficiales del santo oficio, montados a caballo, abrían paso entre la multitud de curiosos para que pasara la procesión de presos, llegaron al tablado, subieron por dos escaleras y ocuparon sus asientos en el orden en que iban a ser sentenciados. Por otras dos escaleras subieron el virrey don Martín Enríquez de Almanza, la Audiencia y los inquisidores don Pedro Moya Contreras y don Alfonso Fernández de Bonilla, luego unos trescientos frailes dominicos, franciscanos y agustinos. La multitud esperaba impaciente las sentencias. El secretario, Pedro de los Ríos, restableció el silencio y empezó el sermón, predicado por Antonio Morales de Medina, Caballero de la orden de Santiago y obispo de Tlaxcala. No están de acuerdo los autores en el número de presos unos dicen que eran 63 y otros dicen que fueron 80. Entre los presos había una hechicera que había hecho venir a su marido desde Guatemala en el espacio de dos días, tiempo que no era suficiente para recorrer dos mil leguas, le preguntaron que por qué lo había hecho y dijo que para gozar la hermosura de su rostro y su boca, siendo que era bien feo el viejo.
Uno de los presos, Mr. Miles Philips, recuerda: “tres quemados, sesenta o sesenta y uno azotados y condenados a las galeras y siete a servir en los conventos. Acercándose la noche llamaron a Jorge Rively, Pedro Momfrie y Cornelio el irlandés y los condenaron a ser reducidos a cenizas y los mandaron al lugar de la ejecución en la misma plaza del mercado, cerca del tablado y rápido fueron quemados y consumidos. A los demás sentenciados que éramos sesenta y ocho nos llevaron de nuevo a la cárcel”.
Duró el acto desde las seis de la mañana a las cinco de la tarde.
Al día siguiente el pueblo presenció una escena que era el digno remate de la ceremonia del día anterior. Muy de mañana sesenta reos condenados a azotes y galeras, esperaban en uno de los patios del Santo Tribunal la ejecución de las sentencias. Los caballos que los habían de conducir estaban ya en el mismo patio.
El mismo Mr. Miles Philips recuerda que… Habiéndolos obligado a montar desnudos de medio cuerpo arriba, los sacaron para servir de espectáculo al pueblo por todas las principales calles de la ciudad; y unos hombres destinados al efecto les aplicaron con unos largos látigos, sobre los cuerpos desnudos y con la mayor crueldad, el número de azotes señalado. Delante de los sentenciados iban dos pregoneros gritando: “Mirad estos perros ingleses, luteranos, enemigos de Dios”; y por todo el camino alguno de los mismos inquisidores y de los familiares de aquella malvada cofradía gritaban a los verdugos: “Duro, duro, a esos ingleses herejes, luteranos, enemigos de Dios”. Dado este horrible espectáculo en torno de la ciudad, los volvieron a la casa de la inquisición, con las espaldas chorreando sangre y llenas de verdugones, los apearon de los caballos y los metieron de nuevo en la cárcel, donde permanecieron hasta que fueron enviados a España a las galeras para cumplir el resto de su condena”.
martes, febrero 27, 2018
Se olvidan los nombres de las calles,
pero no las esquinas y los charcos con los besos y los abrazos ansiosos de un mejor lugar, con menos gente.
Se olvidan las promesas rotas,
pero no los juramentos incumplidos que nos dejaron
a más de dos pasos de la esquina más cercana a la felicidad.
pero no las esquinas y los charcos con los besos y los abrazos ansiosos de un mejor lugar, con menos gente.
Se olvidan las promesas rotas,
pero no los juramentos incumplidos que nos dejaron
a más de dos pasos de la esquina más cercana a la felicidad.
Se olvidan cuantos,
pero no el tipo de besos, ni la textura de los labios, ni la temperatura de la saliva que, aquella tarde, se conformaba con tu boca.
Se olvida el color de tus zapatos,
pero no a firmeza de esos pasos cuando le dieron la espalda a nuestra historia.
Se olvida en que banca,
pero jamás en que parque.
Se olvida el tono de tu voz,
pero jamás la intención, el color, la duración
y la ansiedad de tus palabras.
Se olvida la lluvia,
pero jamás la tarde nublada en que nos besamos por primera vez.
Se olvida el color de la ropa tirada,
pero jamás el tono de la desnudez.
Se olvida el futuro inconcluso,
pero nunca el pasado irresoluto.
Se olvidan las veces que lloramos,
pero nunca el saudade de las lágrimas.
Se olvidan los nombres,
pero ningún detalle de las manos, los párpados, los pies, las piernas y las nalgas.
Se olvidan los motivos,
pero jamás las despedidas.
Se olvida el tono exacto de la piel,
pero no la temperatura del sudor.
Se olvida en que hotel,
pero no puede olvidarse la sábana, el techo, el agua tibia y la risa con eco mudo.
Se olvidan las palabras,
pero no los silencios.
Se olvida,
pero jamás se desolvida...
pero no el tipo de besos, ni la textura de los labios, ni la temperatura de la saliva que, aquella tarde, se conformaba con tu boca.
Se olvida el color de tus zapatos,
pero no a firmeza de esos pasos cuando le dieron la espalda a nuestra historia.
Se olvida en que banca,
pero jamás en que parque.
Se olvida el tono de tu voz,
pero jamás la intención, el color, la duración
y la ansiedad de tus palabras.
Se olvida la lluvia,
pero jamás la tarde nublada en que nos besamos por primera vez.
Se olvida el color de la ropa tirada,
pero jamás el tono de la desnudez.
Se olvida el futuro inconcluso,
pero nunca el pasado irresoluto.
Se olvidan las veces que lloramos,
pero nunca el saudade de las lágrimas.
Se olvidan los nombres,
pero ningún detalle de las manos, los párpados, los pies, las piernas y las nalgas.
Se olvidan los motivos,
pero jamás las despedidas.
Se olvida el tono exacto de la piel,
pero no la temperatura del sudor.
Se olvida en que hotel,
pero no puede olvidarse la sábana, el techo, el agua tibia y la risa con eco mudo.
Se olvidan las palabras,
pero no los silencios.
Se olvida,
pero jamás se desolvida...
S'obliden els noms dels carrers ,
però no les cantonades i els bassals amb els petons i les abraçades ansiosos d'un millor lloc , amb menys gent .
S'obliden les promeses trencades ,
però no els juraments incomplerts que ens van deixar
a més de dos passos de la cantonada més propera a la felicitat .
S'obliden quants,
però no el tipus de petons , ni la textura dels llavis , ni la temperatura de la saliva que , aquella tarda , es conformava amb la boca .
S'oblida el color de les sabates ,
però no a fermesa d'aquests passos quan li van donar l'esquena a la nostra història .
S'oblida que banca ,
però mai en què parc .
S'oblida el to de la teva veu ,
però mai la intenció , el color , la durada
i l'ansietat de les teves paraules .
S'oblida la pluja ,
però mai la tarda ennuvolada que ens vam besar per primera vegada .
S'oblida el color de la roba tirada ,
però mai el to de la nuesa .
S'oblida el futur inconclús ,
però mai el passat irresolut .
S'obliden les vegades que plorem ,
però mai el saudade de les llàgrimes .
S'obliden els noms ,
però cap detall de les mans , les parpelles , els peus , les cames i les natges .
S'obliden els motius ,
però mai els comiats .
S'oblida el to exacte de la pell ,
però no la temperatura de la suor .
S'oblida que nit
però no pot oblidar el llençol , el sostre i el riure amb ressò mut .
S'obliden les paraules,
però no els silencis .
S'oblida ,
però mai desolvida ..
però no les cantonades i els bassals amb els petons i les abraçades ansiosos d'un millor lloc , amb menys gent .
S'obliden les promeses trencades ,
però no els juraments incomplerts que ens van deixar
a més de dos passos de la cantonada més propera a la felicitat .
S'obliden quants,
però no el tipus de petons , ni la textura dels llavis , ni la temperatura de la saliva que , aquella tarda , es conformava amb la boca .
S'oblida el color de les sabates ,
però no a fermesa d'aquests passos quan li van donar l'esquena a la nostra història .
S'oblida que banca ,
però mai en què parc .
S'oblida el to de la teva veu ,
però mai la intenció , el color , la durada
i l'ansietat de les teves paraules .
S'oblida la pluja ,
però mai la tarda ennuvolada que ens vam besar per primera vegada .
S'oblida el color de la roba tirada ,
però mai el to de la nuesa .
S'oblida el futur inconclús ,
però mai el passat irresolut .
S'obliden les vegades que plorem ,
però mai el saudade de les llàgrimes .
S'obliden els noms ,
però cap detall de les mans , les parpelles , els peus , les cames i les natges .
S'obliden els motius ,
però mai els comiats .
S'oblida el to exacte de la pell ,
però no la temperatura de la suor .
S'oblida que nit
però no pot oblidar el llençol , el sostre i el riure amb ressò mut .
S'obliden les paraules,
però no els silencis .
S'oblida ,
però mai desolvida ..
lunes, febrero 26, 2018
Es lunes
Pero pudiera ser cualquier otro día
difuminado.
Pudiera ser martes
Pero el miércoles camina con prisas
y le gana en el último minuto.
Pudiera ser yo cualquier alma desazonada
Que pudiera volar o volver hacia no sabe dónde,
O pararse en seco en el halo celeste de la inoportunidad.
Pudiera esconderme en los mundos que deseo ver
Detestados por quienes decidieron sus invasiones.
Pudiera…
Pudiera…
Pudiera…
Ser Nada
O correr mucho
Para impedir que la Nada me agarre por detrás.
domingo, febrero 25, 2018
El
tiempo como abstracción como la duración de un fenómeno, tan distante a
nosotros tan ajeno es el tiempo, muchos físicos o filósofos han
tratado de arrebatar al tiempo de Cronos, pero no pueden porque el
tiempo se puede entender con estados el pasado
y el futuro el presenté no es un estado de tiempo, porque no existe,
porque anda esta estático, solo la eternidad es estática y atemporal, eh
allí donde el presenté se consideraría un fenómeno temporal, los
filósofos también en su intento de explicar la realidad ya como Platon
lo plantearía en su metafísica han querido debatir en el tiempo y lo que
para ellos significa. El pensamiento de Schopenhauer del tiempo gira
sobre dos ideas fundamentales en base a un concepto metafísico, que es
la voluntad. Existe una cosa en sí, que se define como voluntad, y que
se objetiva por medio de la representación. Ahora bien, es mi
representación y no la de otros, con lo cual, es el sujeto de propio de
conocimiento y que contiene la expresión objetiva del mundo en cuanto
este es voluntad objetivada. Si la voluntad es un concepto abstracto
pero real y metafísico, la representación de ella como fenómenos es la
representación que se le presenta a cada sujeto de conocimiento, para
que estos fenómenos, cosas o representaciones de la voluntad sean dadas,
se necesitan tres factores, el espacio, el tiempo y el principio de
causalidad, lo que dará lugar a un individuo o un principio
individuationis.
El tiempo de la voluntad se puede expresar desde estos dos campos y una limitación. La primera sin contenido como es el presente continuo eterno como no tiempo. La segunda como expresión en el individuo objetivado de la representación como formas objetivadas de la voluntad en el momento mismo del fenómeno representado. Y por último la expresión limitada de la voluntad de vivir en cuanto que aparece simultáneamente en el individuo y este lo apercibe a través de las sensaciones cambiantes del cuerpo, que dará lugar a la duración en cuanto el tiempo está contenido en el individuo.
El tiempo de la voluntad se puede expresar desde estos dos campos y una limitación. La primera sin contenido como es el presente continuo eterno como no tiempo. La segunda como expresión en el individuo objetivado de la representación como formas objetivadas de la voluntad en el momento mismo del fenómeno representado. Y por último la expresión limitada de la voluntad de vivir en cuanto que aparece simultáneamente en el individuo y este lo apercibe a través de las sensaciones cambiantes del cuerpo, que dará lugar a la duración en cuanto el tiempo está contenido en el individuo.
Nadie
ha vivido en el pasado y nadie vivirá en el futuro, sino que toda vida
es únicamente en el presente. El presente constituye el único patrimonio
de la vida, que nunca puede serle arrebatado. Es el único consuelo de
la fugacidad del individuo, mientras esté ahí la voluntad de vivir.
- Arthur Schopenhauer
- Arthur Schopenhauer
EL QUE ACECHA EN EL UMBRAL
a Inés Alcoba.
Si la beauté n’etait la mort
Toda belleza por el cadáver pasa
y se limpia en el río de la muerte, el Ganges
que a los inmortales conduce
toda mujer
se transfigura en la tumba y adorna
en el eterno peligro de la nada
así, querida
sabrás muriendo lo que es el Adorno
y te adorarán los pulgones y aplaudirán las ranas
de ellas compuesto el canto eterno de la nada
a Inés Alcoba.
Si la beauté n’etait la mort
Toda belleza por el cadáver pasa
y se limpia en el río de la muerte, el Ganges
que a los inmortales conduce
toda mujer
se transfigura en la tumba y adorna
en el eterno peligro de la nada
así, querida
sabrás muriendo lo que es el Adorno
y te adorarán los pulgones y aplaudirán las ranas
de ellas compuesto el canto eterno de la nada
oh, tú, hermana
llena con tu cántico mi noche
de tu susurro delgada hermana
de tu sollozo
que la nada devora
Sabiendo así lo que es el Adorno
las chotacabras avisan su Llegada
Leopoldo Maria Panero
llena con tu cántico mi noche
de tu susurro delgada hermana
de tu sollozo
que la nada devora
Sabiendo así lo que es el Adorno
las chotacabras avisan su Llegada
Leopoldo Maria Panero
No
tengo un gran número de amigos, de hecho. No acepto algunos. Además he
borrado algunos con el tiempo, debido a la forma de hacer las cosas, y
algunos comentarios inapropiados. No tengo las cifras, pero sí los
hechos! Así que, he elegido la mejor solución. Estoy feliz de tenerte
porque estás entre mis mejores amigos. Ahora voy a ver quién se tomará
el tiempo para leer este post hasta el final. Siento curiosidad por ver
quién cuida del vínculo que estoy tratando de crear. Gracias por ser
parte de mi vida. Copia y pega esto en tu página, por favor no "
Compartir '. Esto es un poco de prueba, sólo para ver quién lee y
aquellos que comparten sólo sin leer! Si has leído todo, selecciona "me
gusta" y luego copia y pega en tu perfil, para que yo pueda poner un
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