martes, noviembre 28, 2017

Desperté cerca de las tres de la madrugada, sabes es la hora de las brujas, la media noche, la gente cree que la media noche son las 12 de la noche cuando en realidad es la hora en la que empica la noche, la media noche es entre las 3 y las 4 am justo cuando no hay mas oscuridad justo cuando la calma que antecede a un amanecer violente esta, pero esta noche la lluvia que simulaba un diluvio, se convirtió de poco en tormenta,  se escuchaban los truenos y se miraban los relámpagos, las laminas y los techos sonaban al retumbar de las gotas de lluvia y a veces de el ligero granizo, es verdad que la noche refresco pero también alboroto  el polvo y un poco el calor, pero fue una noche extraña, desperté y no puede volver a dormir, estaba allí afuera la lluvia y yo me quede pegado a la ventana observando caer el agua desde una ventana en mi habitación, dese tener un cigarro  para poder contemplar el humo y el agua y como si este fuera un ritual de limpieza, se fuera al carajo todo eso que está mal en el mundo en la vida y en mis pensamientos también,  a veces creo que el agua que llueve, son las lagrimas que el mundo les regala a quien no tienen quien llore por ellos y limpian las tristezas de las almas de ambulantes en la madrugada. La lluvia torrencial me da cierta calma el golpetear de el agua que cae, es un canto que me hipnotiza y me lleva, si  me cautiva y me encanta, estuve  un ratote despierto hasta que por fin pude conciliar el sueño, en momentos me acorde de usted, no fue el agua, no fue la noche, ni el insomnio, tal vez fue la premura de despertar, pero creo que lo que hizo recordarte fue lo poético del momento, esa escena llena de arte y claros oscuros que a uno le entrega sonrisas, ¿porque sabes?, al final, la lluvia pasa y al amanecer la luz y el agua crean una alegoría simple y maravillosa de esperanza de que un día inicia, y el agua lo limpia todo, así como las lagrimas limpian las penas, y el sol ilumina la oscuridad. y como todo momento, hermoso estaba presente en mi memoria.
Hubo un tiempo/ en el que aún no nos conocíamos./ Tú caminabas entonces/ por las mismas calles que yo/ sin verme/ o me veías pero no me mirabas/ y yo te veía o te miraba… Eso escribió Alberto Hernández, justas palabras en esta lirica, en este juego desbocado por los sentimientos. ¿será? yo creo que es verdad que destino o alguna entidad mayor no nos permite el encuentro... una visita, un momento, una mirada, un trago, una copa de vino o un cigarro, ¿habrá mas deseos de ello? La vida es caprichosa y largo son sus ramas, estamos entre los senderos y caminos se bifurcan, y es todo tan asombroso, pero en su mismo efecto caótico, que por fortuna la vida esta aquí sin dejar de sorprendernos, como yo me sorprendo con cada charla, con la música y las lecturas que en momento hemos compartido...

Es curioso, ¿la vida de todo hombre es como lo dijo San Agustín?; condenados a vivir días predestinados... ¿o debemos hacer lo que los héroes; luchar y  enfrentarnos a esa predestinación y derrotarla dejándonos golpear  por el destino? nunca creí en las coincidencias solo en lo inevitable... sigo pasando hojas en mi mente intentado responder si es que  algo no nos deja realizar un encuentro. Podrá ser este caprichoso destino, algún envidioso dios antiguo o moderno, o si solo es así como tiene que ser, incluso la simpleza de los eventos que se desencadenan como un vendaval no nos deja coincidir o tal vez es que las reglas están puestas y no las sé y ¿lo que funciona aquí con nosotros es el azar y la coincidencia?. Tanto que hablar sobre ello, pero  lo mejor es intentar seguir creando momentos... ya existirá, un encuentro, hasta ese momento, guardare algún abrazo, tres besos y mucho cariño, hasta luego Musa.
No se nota pero es que soy  como un perrito sin domesticar, salvaje  hijo de nadie,  libre en la tempestad  de la nada, hambriento buscando una caricia.

Soy el perro al que todos llaman cuando están mal y necesitan ayuda, pero al que nadie le tiende la mano cuando necesita una caricia el que sustituyen cuando aparece un perro mejor, soy el perro muerto que arrojan a la calle porque no sirve…

Un Perro callejero que traga basura bebe de los charcos agua putrefacta, somos los  tristes perros de mercado; como niños abandonados sufren sus ausencias caminan en silencio escondiéndose del azote y el maltrato pobres perros solitarios.

Tristes perros de mercado juegan a vivir ladran una caricia muerden sin razón no tienen perdón  aúllan soledades y brincan con esperanza ¿ por si un día alguien les amara?  Tristes perros de mercado buscando compañía buscando en todas partes una mirada, un hueso, una caricia, la cobija del frio el resguardo del calor perros moribundos solitarios maltratados olvidados pobres perros de mercado.

También los perros necesitan caricias. Los perros también se mueren de amor. y es que hay un perro muerto. Hay un hombre solo, un mounstro. melancólico, el que mira al suelo, que se pierde por un disco de the field mice o another sunny day recuérdaselo mañana, y que le perdone la vida,
creo que no ha cambiado, sino que incluso ha mejorado en las manos de nada tiene tanta fuerza que el miedo a perder nuestros miedos y temores sigue siendo el mismo...¡Qué desastre de mí!.

Pero sigo siendo un buen perro, un fiel guardan, una gran guía, soy u  buen perro...

Pensaba esta noche en la definición de Santa Teresa que tanto éxito tuvo y que reza: "La vida es una mala noche en una mala posada". Está muy bien hecha, mezclando en su punto la angustia existencial con el contemptus mundi con el lenguaje coloquial y el humor que desactivan la amargura por elevación, paradójicamente. Una frase redonda.

En mi mala noche en mi buena casa, en mi buena cama, pensaba que la posada, aunque nos trae los ruidos y las incomodidades de una venta de Juan Palomeque  a la memoria, está para recordarnos que en la vida estamos apenas de paso. La frase transpira lo tácito: el alivio de ver amanecer y de coger la puerta de la venta y dejarla atrás.

La mala noche en casa propia tampoco es manca, y no tiene, encima, el resquicio de la esperanza. Sería una definición mucho más ajustada para un materialista: "La vida es una mala noche en una casa sin salida". 

Para el que no muere porque no muere, sino que está bien aquí, aunque a los órdenes de la superioridad, para el  que ama el mundo apasionadamente, la vida son noches buenas y noches malas en una casa estupenda, que tendrá necesariamente una salida, antes o después, y a una casa mucho mejor, pero que no hay prisa, porque el viaje sí será fastidioso y hacer las maletas ha sido siempre un horror. 

La mala noche en buena casa tiene más afilado el contraste que en la mala posada, pero no será tan grave, porque, a esas alturas del monólogo interior, me quedé dormido.
Tengo a la furia corriendo dentro de los sueños. Despierto y casi puedo ver tu rostro malicioso diciéndome que te soy prescindible, diciéndome que te olvide porque todo tiene que recomenzar. Que el mundo se rige por procesos. En mis sueños tú no sabes mi nombre, no importa cuántas veces me llames ahora, Vera, al final del pasillo de esta casa. Yo no existo, soy un mueble que se pudre en un lugar, siempre. Y tú mirándome así, cumpliéndome deseos. Entregándote tan aparentemente. ¿Qué será de esta casa cuando te vayas? Mis manos casi están amputadas por la sombra. No puedo tocarte.
Aquí no hay luz.

Quiero llegar a esa isla, nadando, sintiendo en los huesos el frío de un olvido total.
Esta noche los ojos se inundaron, Tú me abandonabas como tantas veces. Me despertó el llanto atravesado en la garganta y tu mano sobre los hombros.
– No llores, aquí estoy.
Y yo era un niño pequeño implorando que me aguardaras, que me metieras en ti, que me dejaras ahí.
-No me dejes. No te vayas. No te quedes. No comiences. No me ames, ¿para qué? ¿qué soy yo? Inútil explorador que busca luces en islas perdidas, que busca hielo en tierras de fuego, que busca brazos para un cuerpo insustancial.
No importa cuánto me quieras. Retráctate, qué encuentras en este templo de cenizas, en esta carne consumida por un par de imágenes desoladoras. ¿No ves cómo me jalan los recuerdos? ¿No ves cómo no puedo creer en la bondad? ¿No ves que mis sentidos se niegan a volver de ese viaje sin retorno que emprendieron para dejarme sentir nada más que dolor, hambre y frío? ¿O sí? ¿Qué era antes de esta bombilla cercenada que me enseña el fin de un laberinto recorrido inútilmente?
Vengo a tus brazos, tengo las ganas provistas de un marinero, de un explorador impertinente
que encuentra monstruos en todos los viajes. Eres el relámpago que me sacó de la oscuridad en un camino inexplorado. Y yo, primer contrincante de ese marino que soy, estoy cansado.
Voy hacia ti, Vera, como yendo a todas las partes que debo, como venciendo para siempre y como nunca todos los abismos que existen, como leyéndote y descifrándome, como si en realidad nada pasara en el mundo más que esto. No hay nada en el mundo más que esto.
¿Qué más me dan las luces, los faros, las islas, los caminos? Ir, a todos lados, todo el tiempo. Con estos pasos torpes que se acostumbraron a recorrerse solos. Llévame. Llévame…
Cioran decía que; Más que un error de fondo, la vida es una "falta de gusto" que ni la muerte, ni siquiera la poesía, logran corregir" Cada vez que pienso en la muerte, me parece que voy a morir un poco menos, que no puedo extinguirme ni desaparecer, sabiendo que voy a desaparecer y extinguirme... Y desaparezco, me extingo y muero desde siempre.

Necesitamos un poco de luz, para seguir, un poco de luz para descubrir que la oscuridad es aliada, un poco de luz basta para no perder el camino, Nos Atamos a la "vida" con las cuerdas de la muerte, Bailamos para ahuyentar a la muerte, Cazamos a la muerte y a veces la besamos.
En el principio era el Caos. Y el Caos habitaba en todo y lo ocupaba todo.  O no habitaba nada y no ocupada nada.  Era el principio anterior a todo antes que el mundo fuera creado. Luego vino el Orden y todo fue creado, habitado y ocupado.  Cosmos y Caos son dos palabras griegas que significan habitualmente orden y desorden. El término Cosmos designa el universo concebido como un todo ordenado, por oposición a caos. Significa orden, armonía y belleza. El Cosmos era el mundo, el conjunto de todo lo existente, producido y ordenado por el Demiurgo, especie de arquitecto del universo. La palabra Caos designa la confusión general de los elementos y de la materia, antes de la creación del mundo. No es sólo confusión y desorden: es sobre todo el estado primigenio del universo infinito.

Para Platón, existen dos reinos o mundos: el reino celeste, inmutable, perfecto y perpetuo: el Cosmos; y el reino terrestre, regido por la heterogeneidad de los cuatro elementos (agua, aire, fuego, tierra), cambiante, imperfecto y temporal: el Caos. Platón poseía una intuición poderosa y genial, pues de algún modo el ser humano siempre se ha debatido entre ambos mundos. En los albores de la humanidad, el mundo del Caos comprendía todo ese conjunto de fenómenos naturales desconocidos que generaban miedo y extrañeza. Así nacen los mitos, las religiones, la poesía y la filosofía. Los dioses surgieron en todas partes para ordenar un poco la incertidumbre humana. Toda la historia de la ciencia consiste en la búsqueda del Orden dentro del Caos. Todos nuestros sistemas de creencias apuntan hacia un mismo propósito: intentar comprender y explicar el mundo desconocido.

"El caos es una sutil forma del orden"... Una simple comprensión del caos, cambiará para siempre nuestra idea acerca de todo. En realidad el caos no existe, sólo existen diferentes niveles de orden, entrelazados y plegados sobre sí mismos. La perspectiva es la clave para percibir el orden. Sólo basta un pequeño cambio para tornar un sistema caótico, o convertir el caos en orden. A esto lo llamo "la extraña atracción". La teoría del caos explica que, cuando un sistema comienza a virar hacia el desequilibrio, es atraído en una nueva dirección por la "extraña atracción". De acuerdo a John Briggs: "La extraña atracción es una región o fase espacial, que ejerce una atracción magnética sobre un sistema, pareciendo tirar del sistema hacia ella."

Eres el Puto Caos ya lo creo... y por eso te Adoro y mas...
Era mi sueño. Pero algo se metió de por medio, y me levanté en plena noche. Di algunos traspiés hasta que llegué a la nevera. El agua estaba helada (me ha dado un escalofrío sólo de escribirlo). Intenté recordar lo que soñaba, porque era donde quería volver. Pero no recordaba nada. Y me senté en la cocina, apoyando la cabeza en algunos recuerdos gratos de la infancia, cuando todo era más de día y los sueños no se me olvidaban. Es curioso, no me puse a leer, pero pensaba en los libros que leía por entonces. Al llegar del colegio o por la noche, medio a escondidas. Con el pecho valiente de corsarios y mosqueteros. Esas historias. O investigando algún crimen despiadado, o un robo muy extraño. Me levanté, pero antes de volver a la cama, recorrí a tientas la casa, y salí para respirar la madrugada. Y contemplar la calle vacía, y el sueño de los árboles, en esa nana en la que les mecía la brisa.
Dulce y Salvaje; no soy muy aficionado a soñar o mejor dicho a querer soñar, casi siempre sueño cosas horribles o dolorosas, y las ausencias en los sueños pesan como si fueran de verdad, pero además no mencionare los otros sueños que al final no son sueños. Pero de vez en cuando logro soñar cosa lindas, cosas curiosas o que me entusiasmas y contrario a los demás sueños despierto con ánimo y con una sonrisa, como será el caso de esta mañana porque fui adormir a medio día y cuando desperté tenía ese recuerdo de la otra vida la vida del sueño te contare:

Era un encuentro estábamos tu y yo charlando mientras comíamos no recuerdo que ero era un local  algo friki  solo recuerdo lo repetíamos está muy friki, y bebíamos eso si vino un tinto bastante sabroso sabia ese tinto que siempre quieres beber y jamás encuentras pero este vino sabia ese vino perfecto, chocábamos las copas y reíamos, y también fumábamos, creo allí fue el momento en donde supe era un sueño fumar en un local. La conversación era  tan simple como contarnos las vidas los momentos y los instantes, si así de simple, pero para mí era más, era compartir con alguien que aprecio  la vida, una amiga. Cuando me di cuenta era yo un hombre  viejo tendría más de  60 años mis manos se veían viejas y con esa piel marcada y pegada a los huesos por la edad, mi voz era más extraña y jamás me vi el rostro pero sabía era viejo, viejo de verdad y tú, tú eras guapa tenías el cabello más oscuro muy negro y los ojos maquillados con un violeta lindo y tus labios eran de un color carmín, que te resaltaba no diré que tenías la misma edad que yo pero  eras tú ni tan niña como te recuerdo ni tan mujer como eres ahora eras tú y sonreíamos tomabas el cigarro con la mano y fumabas eras sexy reíamos y esa felicidad era pela sabes saber que en veinte años aun la gente, mi gente estaría presente en mi vida me daba ese gusto de vivir.

Ese era el sueño, no es anda del otro mundo, simplemente fue y al despertar te echaba en falta, y heme aquí escribiéndote este correo mientras una versión muy rara de it’s over de The Cure suena.

Gracias, siempre suyo Mauricio.
Tus pies han conservado el tiempo en su interior
y pletóricos de recuerdos
te obligan a bailar...
acróbata es el silencio que brota de tus movimientos cortados
es un pálido saltimbanqui que se traga el sonido con su voltereta macabra;
ofrecerás tu danza a las vidrieras que te reflejarán;
y tu cuerpo hará cantar a los campanarios del siglo pasado
mueves lentamente tu blanca piel y alisas tus plumas de plata
pequeño danzante cuervo.
¿Por qué alzas los ojos para retener en tu retina los sueños del sol?
Ellos siempre se desvanecen, como la niebla que planificaron tus pestañas
para ocultar el esqueleto brillante de la luna que busca atemorizar al sol.
Tus manos como copas inmensa reciben la mañana,
cuya luz insoportable te delata,
Y te impone el eterno juego de la resurrección.

Ahora puedes abrir los ojos,
La oscuridad en retirada se oculta en los bordes de tus sábanas,
Sabes que el sol soñó contigo y que sus sueños se cumplirán.
Cada vez que te vayas de ti misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales…

Siempre habrá un sitio donde quieras
con un montón de bienvenidas
todas te reconocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan discreta
sin cantos sin fulgor sin tamboriles
que sólo tú sabrás que es para ti…

Cada vez que te vayas de ti misma
procura que tu vida no se rompa
así tu otro yo no sufra el abandono
y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos…

Cada vez que te vayas de ti misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero…
Contra la oscuridad

Despunta el canto en el alba
y con el sol regresa la esperanza.

El ejército sigue el sitio,
pero los pendones verdes y blancos
luchan contra la oscuridad.

Despuntan los cuernos en el alba
y los cascos de los caballos
combaten la oscuridad.

Y las palabras
que se agolpan en la memoria
se murieron con la verdad.

El viento arrebata las ideas
y el lodo al asco
de ya no esperar.

Hoy la oscuridad se cierne
comiéndose vivos los sueños,
mientras las hojas se queman
te miro a los ojos y entiendo,
porque la mañana es creencia
y el eco de tu palabra mi huella.


Dame tu voz para que sea mi agua,
préstame tu risa para que sea mi sal.

Para de tus palabras hacer un nido
y de su eco construir el muro
que permita escalar el aire
y encontrar la palabra destino.

Despuntan al alba las palabras
en las que anillo, espectro y muerte
son notas en la canción de la espada,
mientras el campo retumba sobrecogido
con los cascos de los caballos norteños.

El canto es la esperanza final
de salvaje y moribunda fe.

Tu nombre es...
el tejido sagrado en que ahogo mis días,
el agua que bautiza y lava mis olvidos.

Tu nombre, nombre de travesía,
está hecho de los hilos que forman el tejido fatal
del que los hombres somos apenas una línea.

Te conjuro hecho de deseos y de palabras
sabiendo que contigo conjuro
la ordalía que me arrastra a la locura,
que me lleva a vivir de holocausto en hoguera.

Te conjuro porque conjurarte es vivir sin tiempo de relleno,
es esperar la noche para que la luz nos rehaga,
es esperar el día para que el silencio nos descubra
hechos de mar, de sal, de versos, de sol, de estrellas.

Te espero, entre el espejo y la vela...
oro por verte bajo la luz del alba
para que tu canción resuene dorada
y tu nombre sea cantado
mientras me acoge el túmulo ancestral,
los cascos de los caballos
combaten la oscuridad…

viernes, noviembre 24, 2017

Mario Payeras, "Kilimanjaro"
... Con evocaciones de Hemingway....
"No es la nostalgia humana
por las viejas primaveras de un país
donde los pájaros son mansos,
ni por las lluvias de la infancia
que nos dejaron los ojos diáfanos para siempre,
sino por la región de las nieves perennes
que añoran en la vejez los elefantes
de todos los zoológicos del mundo,
hacia la que una mañana,
dicen,
emprenderemos viaje,
con el secreto dolor de que no habrá regreso
a ninguno de los sitios en que fuimos felices."
Recordé éste de Boccanera,

Exilio

Expulsados de la selva del sur de Sumatra por los hombres que vienen a poblarla, 130 elefantes emprendieron hoy una larga marcha de 35 días hacia la nueva ciudad que les fue asignada. (AFP. 18/11/82)

No hay sitio para los elefantes.
Ayer los expulsaron de la selva en Sumatra,
mañana alguien les impedirá la entrada al Unión Bar.
Yo integro esa manada hacia Lebong Hitam,
yo sigo a la hembra guía,
cargo con la joroba de todas mis valijas sobre las
cuatro patas del infierno.
Llegarán a destino –dijo un diario en Yakarta.
Los colmillos embisten telarañas de niebla.
Llegarán a destino,
viejas empalizadas que sucumben bajo mareas de carne. Llegarán -dijo el diario.
Más la estampida cruza por suelos pantanosos
y mi patria –la mía- es sólo esta manada de elefantes
que ha extraviado su rumbo.
¡Guarde celosamente la selva impenetrable este ulular de bestias!
Tambores y petardos, acompañan.
Algo de todo el polvo que levantan, es mío
Recordé éste de Boccanera

Exilio

Expulsados de la selva del sur de Sumatra por los hombres que vienen a poblarla, 130 elefantes emprendieron hoy una larga marcha de 35 días hacia la nueva ciudad que les fue asignada. (AFP. 18/11/82)

No hay sitio para los elefantes.
Ayer los expulsaron de la selva en Sumatra,
mañana alguien les impedirá la entrada al Unión Bar.
Yo integro esa manada hacia Lebong Hitam,
yo sigo a la hembra guía,
cargo con la joroba de todas mis valijas sobre las
cuatro patas del infierno.
Llegarán a destino –dijo un diario en Yakarta.
Los colmillos embisten telarañas de niebla.
Llegarán a destino,
viejas empalizadas que sucumben bajo mareas de carne. Llegarán -dijo el diario.
Más la estampida cruza por suelos pantanosos
y mi patria –la mía- es sólo esta manada de elefantes
que ha extraviado su rumbo.
¡Guarde celosamente la selva impenetrable este ulular de bestias!
Tambores y petardos, acompañan.
Algo de todo el polvo que levantan, es mío

jueves, noviembre 23, 2017

Por un momento me asuste pensé que el equilibrio se había roto pero no descubri la intención así que no temais este invierno no se termina el mundo cada cosa esta en su sitio todo fluye en la normalidad así que muy ami pesar no tendré un fin digno y honorable
Sin tiempo para ser debil... nunca fui un pilar que sostenía el techo del templo, ni mucho menos el titan Atlas, pero puedo seguir el ejemplo de Cu Chulain y atarme a una roca para seguir de pie y aguantar hasta que la muerte llegue a por mi
Pensaba en que soy mal poeta pero poeta y prefiero me reconozcan como poeta mediocre a fotógrafo... aunque ame la fotografía me siento mas poeta o cuentista.
Si quiero ser algo en la vida
necesito verla de nuevo.
Si quiero ser algo en la vida
necesito darle otro beso.
Si quiero ser algo en la vida
necesito mi alma en su cuerpo.
Si quiero ser algo en la vida
necesito su amor, no el tiempo.
Si quiero ser algo en la vida
necesito soñar sus sueños.
Si quiero ser algo en la vida
necesito su piel, no versos.