Pero aunque sea yo no digno de tus dones de cargar en la justa tus
colores mis votos sinceros en tú nombre morirán en aquella la más nobles
de las guerras triunfaran
miércoles, octubre 05, 2016
Háblame muerte, háblame
Dime como es que en tu reino
El cielo brilla hermosa mente y las estrellas cobijan
Iluminando la esperanza
Dime que no estaré solo
Que alguien dirá mi nombre con cariño
Sincero y sin la necesidad de invocar
La ayuda que siempre doy
Dime que muerto no pensare
Que no existe nada y que el miedo desaparecerá,
Háblame por favor
No me abandones como lo hizo dios
Dime como es que en tu reino
El cielo brilla hermosa mente y las estrellas cobijan
Iluminando la esperanza
Dime que no estaré solo
Que alguien dirá mi nombre con cariño
Sincero y sin la necesidad de invocar
La ayuda que siempre doy
Dime que muerto no pensare
Que no existe nada y que el miedo desaparecerá,
Háblame por favor
No me abandones como lo hizo dios
martes, octubre 04, 2016
He visto a mi ego, envanecerse y decir YO SOY LUZ.
He visto a mi ego engrandeserce, y ocultarse tras el manto de las palabras prestadas sin siquiera haber probado el vino de la Amada y clama ser un dios sobre la tierra.
He visto a mi ego cobrar dimensiones estratosfericas, mientras alienta a otros egos para acribillar el alma de los seres humanos, he visto al ego, hacer más ego en el propio ser.
He visto con dolor en mi corazón, enguarnecerse al ego y cegar mis ojos, para no dejarme ver y mentirme en un espejo gastado haciendome creer lo que veo, cuando todo es solo proyecciones abyectas y deliberadas de mi propia mente.
He visto a mi ego engrandeserce, y ocultarse tras el manto de las palabras prestadas sin siquiera haber probado el vino de la Amada y clama ser un dios sobre la tierra.
He visto a mi ego cobrar dimensiones estratosfericas, mientras alienta a otros egos para acribillar el alma de los seres humanos, he visto al ego, hacer más ego en el propio ser.
He visto con dolor en mi corazón, enguarnecerse al ego y cegar mis ojos, para no dejarme ver y mentirme en un espejo gastado haciendome creer lo que veo, cuando todo es solo proyecciones abyectas y deliberadas de mi propia mente.
He visto el ego podrirme en los barrotes del tiempo, y al paso de los
años, hacerse más grande y más burdo, he visto a mi ego derrotarme con
el tiempo, sin embargo, he visto a mi ego, que hace creerme que soy un
ser extraordinario, un ser mágico que sin trabajar nada absolutamente,
se ha ganado el derecho de ser eterno.
He visto a mi ego, y solo cuando lo veo en el espejo, se que la lucha ni siquiera ha empezado, puesto que todo lo que he visto, es eso, solo mi ego...
He visto a mi ego, y solo cuando lo veo en el espejo, se que la lucha ni siquiera ha empezado, puesto que todo lo que he visto, es eso, solo mi ego...
No me hace falta saber nada del mundo
Para conocer el estado de mi corazón.
Si te estiro el cuerpo
y te tiro de la lengua
¿guardarás espadas de cometas?
Para conocer el estado de mi corazón.
Si te estiro el cuerpo
y te tiro de la lengua
¿guardarás espadas de cometas?
Non ti preoccupare.
Nadie escucha a la voz imperativa de la soledad
Y hoy la Luna está para que la miren.
Conjugo el silencio con la atención hacia su Luz
Única farola hambrienta, de la noche con cuerdas de guitarra vieja
Nadie escucha a la voz imperativa de la soledad
Y hoy la Luna está para que la miren.
Conjugo el silencio con la atención hacia su Luz
Única farola hambrienta, de la noche con cuerdas de guitarra vieja
"La piedad es lo primero", me recuerdan en la charla espiritual, y
asiento. "Lo primero es la poesía", me escribe un maestro, que también
me ve distraído. Aunque sea profesor de secundaria, la enseñanza es
primordial, me reconvino. La familia es lo más importante. Mi mujer. Los
plazos y los encargos. "Tus artículos...", me para un lector por la
calle. "La salud es lo primero", me avisa el médico. Y así, y así. Menos
mal que tengo a los jasídicos, Dios se lo pague, y, en concreto, cuando más falta me hacía, este cuento inesperado:
"¿Qué era lo más importante para Moshé de Kobryn?"
El discípulo reflexionó y dijo:
"Cualquier cosa que estuviera haciendo en ese momento".
El discípulo reflexionó y dijo:
"Cualquier cosa que estuviera haciendo en ese momento".
Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de
señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho
del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino
a llamarla 'Dulcinea del Toboso' porque era natural del Toboso: nombre,
a su parecer, músico, peregrino y significativo, como todos los demás
que a él y a sus cosas había puesto
lunes, octubre 03, 2016
Por mucho tiempo, tenía un miedo casi insoportable a la muerte. No sé
muy bien que me lo provocaba, pero rozaba los nada deseables límites de
la obsesión: no toleraba la idea desde ningún punto de vista. Jamás
asistía a velorios, muchos menos sepelios. Evitaba el tema tanto como
podía. Para mí, era un tema que no se tocaba, que era incapaz de
analizar. Había una fina linea entre lo que creía podía suceder luego de
la muerte y lo que había más allá, ese silencio de la definitiva
desaparición de lo que consideraba identidad en el olvido. Un silencio
eterno. La oscuridad que destruía toda razón, toda belleza, toda idea,
toda simple iniciativa humana de vencerla. La caída final.
Probablemente, ese temor inaudito a la muerte me lo provocaba lo poco
que sabía sobre la idea: aunque crecí en la tercera ciudad más peligrosa
del mundo, la muerte se toca con más dramatismo que incluso reflexión o
serenidad. M. suele decir que la cultura occidental le da demasiado
importancia a la muerte y creo que tiene razón. Un poco de esa idea
egocéntrica sobre nuestra existencia, el excesivo valor que adjudicamos a
nuestra Individualidad. Y los ritos mortuorios lo confirman: El
sepelio con el ataúd abierto, con el difunto bien visible para sus
deudos. La larga noche en vigilia. Los gritos de dolor, públicos e
irreprimibles. La larga ceremonia del sepelio. La costumbre parece
insistir más en el dolor que se muestra, que la ausencia que se teme.
Muy probablemente, haya sido esa idea del dolor, desgarrado y brutal, lo
que me aterraba. Pero más allá de esa emoción desbordada, había una
frontera de silencio. Lo que ocurre después, cuando el ataúd se cubre de
tierra y los deudos vuelven a sus casas. Ese mutismo de la perdida
definitiva. Eso sera para mi infinitamente más destructor que las
lágrimas, los gritos agónicos de sufrimiento, las muestras visibles de
desesperación. Había algo aterrador en las flores marchitándose.
Secándose bajo el sol, o flotando sobre la lluvia. El tiempo
transcurriendo hacia el olvido.
Recuerdo haber pensado en todas
esas cosas, la tarde en que asistí al sepelio de ..... Traumatizado y
abrumado por su muerte, recuerdo haber mirado la placa conmemorativa sin
comprender que significaba. Leí su nombre y no lo reconocí. Vi a mi
madre llorando, en brazos de mi padre, y fue una escena lejana, que miré
entre brumas. Pero lo que me provocó nauseas de verdadera angustia, fue
sostener un crisantemo entre las manos. Bajo la lluvia. Los pétalos
rotos, húmedos. Cuando levanté los ojos y el cielo encapotado ondulo
sobre mi, comprendí todo lo que no había logrado digerir durante esos
dos días interminables: Abuela formaba parte del pasado. Viviría en mi
mente. Ya no formaba parte del tiempo, del que corre hacia adelante.
Sentí una frustración estremecedora, un hilo de sufrimiento helado que
me dejó sin voz. Comprendí entonces el motivo por el cual la gente
coloca lapidas y ramos frondosos de flores en las tumbas. Comprendí el
motivo de los rezos, de volver cada cierto tiempo a mirar el nombre de
quien amaste escrito sobre marmol. El consuelo de la ausencia,
comprender el vacio sin nombre de la muerte, ese que es irrecuperable.
Invencible. Que es mucho más real que las débiles promesas de cualquier
religión por la vida eterna y Paraísos extraordinarios. La muerte que es
un enorme silencio extiendose a todas partes a partir del dolor.
Pensé mucho en eso mientras recorría el Cementerio. Cámara en mano. La
única manera como podría soportar enfrentarme a mis miedos. La única
manera tolerable en que podría caminar por esa gran ciudad de la muerte -
porque eso es de hecho, el Cementerio Una extensa necropolis -
intentando asumir la idea de la ausencia de una forma totalmente nueva.
Mire las largas caminerias solitarias, arrasadas por un sentimiento tan
antiguo como la mente humana y al cual no pude darle nombre. Pero allí
estaba: en los ángeles extraordinarios veteados de Moho, alzando sus
alas rotas al cielo azul. O los Santos piadosos con las manos
extendidas, recibiendo al difundo que yace bajo sus pies. Sentí con
nitidez esa lucha contra lo definitivo ante un enorme Mausoleo, con su
bóveda ribeteada en pan de Oro y sus rejas de metal bruñido. Incluso lo
percibí con toda claridad frente a la tumba de la niña llamada Josefina.
Caminé temblando de miedo. Pero de pronto, el miedo se transformó en
algo más. Fotografiando, captando ese silencio destruido, esa lejanía
ausente de las palabras que dejaron de pronunciarse, de las historias
perdidas y rotas, comprendí que el corazón del hombre no comprende por
la muerte por su inocencia, por su necesidad insoportable de mirarse así
mismo como inmutable. De pie, frente a un hermosisimo ángel de alas
delicadas y manos extendidas, aprendí mucho más sobre la muerte que en
llanto de los deudos, y el temor de los que recuerdan.
Pensé en
esta otra ciudad, la de los muertos, de pie en la zona más alejada, con
las cientos de esculturas y cruces a mis pies. Pensé en esta otra
ciudad, donde habitan los olvidados. No en vano, el Cementerio ha sido
testigo de buena parte de su historia. Y ahora solo hay escombros, de
gran belleza por supuesto, pero escombros al fin. Quizás un bello
cadaver de un sueño de eternidad que nunca llegó a cumplirse. Y quizás,
no se cumpla jamás?
Y anoche dancé con el diablo
su aliento era intenso y seductor
un baile entre sombras y cánticos
su señora nos vio girar
y ella sonriente descendió
y las joyas de plata y ónix dejo ver
frente a la tenue luz
allí todos éramos uno
donde estuve yo no osare preguntar
pues aún no se si de un sueño se pudo tratar
mientras la rueda giraba a lo lejos pude vislumbrar
arriba y abajo a otros festejar
con viejas ropas de tiempos que desean olvidar
y un verde color iluminaba su andar
en qué momento me perdí no lo puedo recordar
solo susurros en la profunda oscuridad
sí, anoche dance con el diablo
y su luz me cegó
donde estuve yo no osare preguntar
pues aún no se si de un sueño se pudo tratar
solo sé que al despertar
vividos paisajes podía recordar
sí, anoche dancé con el diablo
y aún mis pies no paran de bailar
su aliento era intenso y seductor
un baile entre sombras y cánticos
su señora nos vio girar
y ella sonriente descendió
y las joyas de plata y ónix dejo ver
frente a la tenue luz
allí todos éramos uno
donde estuve yo no osare preguntar
pues aún no se si de un sueño se pudo tratar
mientras la rueda giraba a lo lejos pude vislumbrar
arriba y abajo a otros festejar
con viejas ropas de tiempos que desean olvidar
y un verde color iluminaba su andar
en qué momento me perdí no lo puedo recordar
solo susurros en la profunda oscuridad
sí, anoche dance con el diablo
y su luz me cegó
donde estuve yo no osare preguntar
pues aún no se si de un sueño se pudo tratar
solo sé que al despertar
vividos paisajes podía recordar
sí, anoche dancé con el diablo
y aún mis pies no paran de bailar
Si los objetos en la Edad Media pueden figurar en la pintura, es
porque tienen un sentido, los objetos representados son todos símbolos.
Entre todos estos objetos simbólicos, el cráneo humano, símbolo de la
muerte, es uno de los más corrientes. Se encuentra este memento mori
(acuérdate de que vas a morir) entre los símbolos de las actividades
humanas: saber, ciencia, riqueza, placeres, belleza... explica y
simboliza la fragilidad y la brevedad de la vida, de que el tiempo pasa.
Si hay un infierno especial para los escritores sería forzosamente contemplar sus propias obras
El estado del alma.
De eso se trata en la vida.
Lo veo por la calle,
en esa muchedumbre de miradas
que se cruzan conmigo.
El estado del alma.
De eso se trata en la vida.
Lo veo por la calle,
en esa muchedumbre de miradas
que se cruzan conmigo.
Y en esas sábanas limpias.
Y en cuanto alguien habla
lo primero que yo escucho
es el tono del alma.
Y hasta en el mínimo gesto
de los cuerpos
percibo lo que ocurre dentro
de su soledad, de su silencio.
El estado del alma:
de eso se trata también en el poema,
donde cobijo mi ser
y busco la felicidad de todo.
Y en cuanto alguien habla
lo primero que yo escucho
es el tono del alma.
Y hasta en el mínimo gesto
de los cuerpos
percibo lo que ocurre dentro
de su soledad, de su silencio.
El estado del alma:
de eso se trata también en el poema,
donde cobijo mi ser
y busco la felicidad de todo.
domingo, octubre 02, 2016
Hermosos sueños penden del vapor de tu mirada,
el sol aspira las imágenes que fabricas en tu jaula interior.
Yo vi un tren de ventanas de agua cayendo desde tus pestañas
sus carros llevaban las torres oscuras de tu infancia.
el sol aspira las imágenes que fabricas en tu jaula interior.
Yo vi un tren de ventanas de agua cayendo desde tus pestañas
sus carros llevaban las torres oscuras de tu infancia.
La piel no consigue aprisionar todas esas postales animadas de oro y plata,
ellas se alejan, se evaporan, en busca de otras almas.
ellas se alejan, se evaporan, en busca de otras almas.
Noe, Teo y Máximo son tres amigos inseparables reunidos para un triste
acontecimiento: el entierro del Padre Gab. Allí conocen a Rebeca, la
nieta adoptiva del difunto. Encantados por la joven Rebeca, los tres
amigos la siguen hasta la casa del abuelo. Pero allí descubren un lugar
abandonado, donde solo permanecen un viejo gato y un pájaro. Con el
anochecer, aquel pájaro se asusta y avisa a los niños de un peligro. Así
es como se dan cuenta de que una sombra extraña les amenazaba en la
oscuridad, una sombra hostil y agresiva. Los cuatro niños también hacen
un descubrimiento extraño en aquella casa: un pasaje secreto, un pasaje
hacia otro mundo.
Continúas abriendo horizontes en mi espalda
Jugando la historia con personajes de papel
Reconociendo el gran defecto de mis pies
Sentarme en la oscuridad esperándote otra vez.
Jugando la historia con personajes de papel
Reconociendo el gran defecto de mis pies
Sentarme en la oscuridad esperándote otra vez.
Reclinaras mis manos hacia el tacto perdido
Descifrare el calor de tus pensamientos muertos
Disolveré tus ojos entre el placer que debe ser silencioso
Hoy el mundo se queja de nacer Ciego, con brazos marchitos.
Morderé y abrazare los sabores prohibidos
Para olvidarme de las cosas sin sentido
En este túnel con luces tenues mostrare canciones de dolor
Sepultando los miedos al lado de la confusión.
No escribiremos nombres en paraísos imaginarios
Correremos el pasadizo de puertas pintadas en negro
Volteare a ver tu mano entre tierras de otros senderos
No me quejare te lo prometo, será todo más sencillo
Plantare pinturas artificiales entre terrenos sin propietarios
Seré una criatura que no se logre reconocer desde muy lejos
Quiero tu presencia no tan firme para sentir que aun soy de huesos
para no congelarme con el paso del tiempo.
Descifrare el calor de tus pensamientos muertos
Disolveré tus ojos entre el placer que debe ser silencioso
Hoy el mundo se queja de nacer Ciego, con brazos marchitos.
Morderé y abrazare los sabores prohibidos
Para olvidarme de las cosas sin sentido
En este túnel con luces tenues mostrare canciones de dolor
Sepultando los miedos al lado de la confusión.
No escribiremos nombres en paraísos imaginarios
Correremos el pasadizo de puertas pintadas en negro
Volteare a ver tu mano entre tierras de otros senderos
No me quejare te lo prometo, será todo más sencillo
Plantare pinturas artificiales entre terrenos sin propietarios
Seré una criatura que no se logre reconocer desde muy lejos
Quiero tu presencia no tan firme para sentir que aun soy de huesos
para no congelarme con el paso del tiempo.
Puedes ver que a duras penas logro mantenerme entero. Puedes ver que lo
que hice ya, no puedo deshacerlo. Yo creí que lo nuestro era infinito
como la arena. Ahora sé que lo único inagotable es esta insoportable
pena. Ya se fue mi amor, lo sentí marchar. Esta noche me voy a
emborrachar. Voy a emborrachar, lo sentí marchar, ya se fue mi amor, ya
no volverá. Quisiera y no quisiera, son dos cosas diferentes. Quisiera
que me quisieras y yo no quisiera quererte, pero en vida no suele
ocurrir lo que uno quiere que ocurra. Y tú te fuiste detestándome y yo
hoy te quiero más que nunca. Ya se fue mi amor, lo sentí marchar. Esta
noche me voy a emborrachar. Voy a emborrachar, lo sentí marchar ya se
fue mi amor, ya no volverá. Hoy soñé que te tenía otra vez entre mis
brazos, de saber que no era más que un sueño, no me habría despertado.
Así que si hoy amaneces y los pies te están doliendo es porque estuviste
toda la noche caminando por mis sueños. Ya se fue mi amor, lo sentí
marchar. Esta noche me voy a emborrachar. Voy a emborrachar, lo sentí
marchar, ya se fue mi amor, ya no volverá. Tengo ya que despedirme
porque las fuerzas me fallan y las pocas que me quedan son para curar mi
alma, que enfermó cuando perdí lo más precioso que tuve. Dime, pensarás
solamente un poco en mi, cuando mires el Montduverr? Ya se fue mi amor,
lo sentí marchar. Esta noche me voy a emborrachar. Voy a emborrachar,
lo sentí marchar, ya se fue mi amor, ya no volverá. Si dices dame tu
corazón, me lo arranco y te lo doy. Pero yo digo amor quédate y tu me
respondes, me voy, me voy, me voy.
Una mañana más
agotado por esta incertidumbre, por el miedo
quiero rendirme tengo tantas ganas de tumbarme en el piso y desfallecer
pero siempre cumplo mis promesas
y te prometí estar contigo
hasta que tú DIJERAS lo contrarió
este silencio no es nada la luz siempre brilla…
la alegría no se escapa
quiere dejar de sufrir el corazón una eternidad
dormir para soñar mas
como si el andén del tren jamás tuviera fin…
agotado por esta incertidumbre, por el miedo
quiero rendirme tengo tantas ganas de tumbarme en el piso y desfallecer
pero siempre cumplo mis promesas
y te prometí estar contigo
hasta que tú DIJERAS lo contrarió
este silencio no es nada la luz siempre brilla…
la alegría no se escapa
quiere dejar de sufrir el corazón una eternidad
dormir para soñar mas
como si el andén del tren jamás tuviera fin…
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