viernes, mayo 01, 2020

Un Relato de Walpurgis




Hace un año a esta hora estaba en el autobús dirigiéndome a la ciudad de México, el asunto es que tome el Bus nocturno, no era ni el ultimo, ni el próximo, fue el bus que estaba destinado a mí, siempre lo digo; nada en este mundo existe por casualidad. En aquel autobús no subieron mas de 6 gentes que nos distribuimos por separado en el vehículo.

Cuando arranco el vehículo yo ya había llegado de la ciudad de Cholula a Puebla a la terminal, así que digamos había pasado una frontera, que no era otra que unas vías de tren, al partir de la ciudad de Puebla, el camino fue placentero, dejamos la ciudad sus luces y su urbe, para adentrarnos en la carretera, aquí justo es donde este relato comienza a tener un poco mas de sentido para ustedes o al menos interés, si bien las carreteras en México son particularmente oscuras, de vez en cuando  luces de señales esporádicas, o los reflectores en el piso para señal líneas o curvas destellan con la luz  de los vehículos que circulan, en este viaje no eran la excepción, yo miraba atento por la ventana  observando como aparecían algunas estrellas y se veía la luz de las ciudades o pueblos,  pero poco a poco se fueron apagando esas luces y digo apagando porque conformé pasábamos por la carretera Puebla-México, todo se oscureció,  no había reflectores que reflejaran la luz el cielo ennegreció y no se vio más ningún halo de luz por durante una hora o mas tiempo, yo estaba completamente ensimismado recordando el día, la gente dentro del autobús dormía o  que se yo y el chofer conducía con una limitada vista, pero aceleraba, en verdad aceleraba, era como si quisiera dejar esa oscuridad, ¿y quién no lo habría querido?, después de un momento observe la luz de un auto que venía en contra flujo por el otro lado de la carretera cuando lo vi fue porque la luz estaba a un lado mío, no se vio a la distancia, pero note algo más, -no hizo ruido- y pasado unos minutos otro autobús en esa misma dirección y sin ruido, allí fue cuando observe el cielo y vi esa oscuridad que cubría todo no había distinción entre el cielo y la tierra todo era una plasta oscura.

Claro que me asuste no era normal la oscuridad no en este tiempo, ni era normal ese silencio, cuando reaccione me di cuenta que estábamos justo cruzando la sierra que divide Puebla, podría no ser nada, pero es que era 1 de mayo, en realidad, era Beltaine también, y era Walpurgis y yo estaba en un umbral natural en un viaje, ¡joder! ¿saben lo que significa? Literal, estaba en esa puerta entre mundos, en una puerta entre mundos cruzando umbrales, en medio de una oscuridad y silencio.

Todo hubiera estado normal, hasta que me levante dentro del autobús y la gente estaba dormida como en trance y estática, el único que estaba despierto y acelerando era el chofer que supongo yo, se aferraba a la luz de los faros del autobús que apenas iluminaban un poquito la carretera, y aclaro no había neblina, era oscuridad y el silencio se rompió;
murmullos de fuera del autobús, gruñidos y canto de aves, ladridos y aullidos, y esperpentos, sombras que volaban en el horizonte que apenas podían diferenciarse, para este punto estaba aterrado y fascinado.

En mis adentros, pensaba si estaba en realidad preparado para haber cruzado a ese mundo, ¿pero estaba en realidad listo? para estar allí, porque todos sabemos es fácil entrar, pero casi imposible salir. Ese momento hice lo más coherente  que pude haber hecho; percatarme de que no estaba dormido, al asegurarme de que no era un sueño, me sentí como todos esos personajes de cuentos fantásticos cuando su realidad se rompe y no saben si lo que pasa es locura o verdad, así que me senté en mi asiento, solo espere, seguí observando  por la ventana mientras el autobús segua su camino, mientras el vehículo bajaba, la sierra,  a lo lejos un destello de luz se observó, eran los principios del mundo humano, respire,  me sentí contento.

Había yo tenido una experiencia de Walpurgis, o un Don de Beltaine, no lo sé con seguridad, pero toda esa oscuridad que cuentan en las antiguas leyendas e historias, fe verdad. Cuando baje del autobús en la ciudad de México eran cerca de las tres de la mañana de Walpurgis, y aun me faltaba cruzar una calle más, pero era un crucero y que hice  lo cruce normalmente, no, le di la vuelta y lo evite ya había tentado a la suerte y al destino saliendo victorioso de un umbral tal vez otro, justo a las 3 am a la media noche de la noche de las brujas hubiera sido demasiado, pero  ahora me siento con ánimos de aventura…