miércoles, junio 08, 2016



Hay una pintura que no conozco en absoluto solo en foto, hasta que ponga un pie en el Museo de Orsay, siempre me impactó fue precisamente La jeune fille et la mort, de Marianne Stokes, una alegoría de La muerte y la doncella de Franz Schubert, que, a su vez, había trabajado aquí una variación del tema de la danza macabra medieval. Schubert trabajó el asunto primero en un Lied, en 1817, y después en el famoso cuarteto de cuerdas, en 1824. 

Ante la imagen ofrecida por Stokes, lo inevitable es una sensación desesperada, hasta cierto punto trágica, igualmente dulce: la muerte está ahí, no importa la belleza, la juventud, ni siquiera la probable alma buena de la doncella: ha llegado su tiempo, un tiempo impostergable, la mano del espectro lo reitera. Al parecer, Schubert había inspirado su Lied en un poema de Matthias Claudius, la adaptación de Schubert se titula La canción de la muerte:

Das Mädchen:
Vorüber! Ach, vorüber!
Geh, wilder Knochenmann!
Ich bin noch jung! Geh, lieber,
Und rühre mich nicht an.
Und rühre mich nicht an.
Der Tod:
Gib deine Hand, du schön und zart Gebild!
Bin Freund, und komme nicht, zu strafen.
Sei gutes Muts! ich bin nicht wild,
Sollst sanft in meinen Armen schlafen!
La doncella:
¡Pasa de mí!, !Oh, pasa de mí!
¡Vete, fiero esqueleto!
¡Aún soy joven! Vete, querido,
Y no me toques.
Y no me toques.
La muerte:
Dame tu mano, preciosa y tierna figura
Soy un amigo, y no he venido a castigar
Ten buen ánimo, no soy fiero
¡Delicada has de dormir en mis brazos!

Cuando volvo a verla, un par de veces más, meses después, la sensación inicial fue la misma: una tensión del tiempo, contraste entre lo efímero de la doncella y la eternidad de la muerte, pero algo había cambiado. Me di cuenta que, contrario a lo que parece, contrario al "contenido" mortífero del tema, la joven estaba a salvo, nunca sería tocada por la sombría figura. Es irónico el modo en que los cuadros más severos y serios, al escucharlos con cuidado, cambian de semblante: el cuadro en realidad se burla de nosotros, ambos: la muerte y la doncella son cómplices aquí, pues son eternos, o si no eternos, al menos mucho más longevos que nosotros, las obras de arte –al igual que los dioses– tienen una esperanza de vida cifrada en siglos y milenios, frente a ellos, nuestra vida es la que se pudre en un abrir y cerrar de ojos. Ante la imagen, probablemente, del otro lado del marco, la situación sea la misma y a la vez la opuesta. Son los espectadores los que están al borde de la muerte, no la doncella. Lo que me recuerda esto que dice Georges Didi-Huberman:

«Ante una imagen –tan antigua como sea–, el presente no deja jamás de reconfigurarse por poco que el desasimiento de la mirada no haya cedido del todo el lugar a la costumbre infatuada del "especialista". Ante una imagen –tan reciente, tan contemporánea como sea–, el pasado no cesa nunca de reconfigurarse, dado que esa imagen sólo deviene pensable en una construcción de la memoria, cuando no de la obsesión. En fin, ante una imagen, tenemos humildemente que reconocer lo siguiente: que probablemente ella nos sobrevivirá, que ante ellas somos el elemento frágil, el elemento de paso, y que ante nosotros ella es el elemento del futuro, el elemento de la duración. La imagen a menudo tiene más de memoria y más de porvenir que el ser que la mira.»
Es increíble el tono utópico de este texto ante los días que corren. Uno pensaría que pocas veces tuvimos tantas opciones como ahora, pero resulta que sólo estamos al tanto del abanico de vidas que no queremos vivir (padecer) por saberlas al riesgo de la supresión por parte de este régimen práctico y simbólico en el que estamos. Veo la respuesta de otras generaciones, sobre todo gente que pasa de los 35-40, y envidio la determinación y la rabia que los movía y empuja todavía a no ser totalmente subordinados a este mundo empobrecido de experiencia. Escucho a la gente quejarse, pero siguen prestando sus potencias a una red de instituciones ante las cuales se saben víctimas, pero nos conformamos con el corral en el cual se nos permite gozar ya castrados nuestros deseos. Guattari dice: «Ya no podemos soportar que se nos robe nuestra boca, nuestro ano, nuestro sexo, nuestros nervios, nuestros intestinos, nuestras arterias… para hacer las piezas y las labores de la innoble mecánica de la producción del capital, de la explotación y de la familia.», pero lo hacemos, lo permitimos más que nunca: hoy día todo el mundo quiere una familia: con sus espos@s, los hijos que entregarán a esta tradición de atropellos, sus mascotas convertidas en personas decentes y hasta piadosas. La familia se ha colado hasta ahí donde el deseo era, en otro tiempo, un acto creador de potencias subversivas y joviales. Somos la tía, hermana o madre de nuestras amigas jotas, ¡cómo sí los cuerpos sólo pudieran pasar por ese régimen de inscripción! Ante la posibilidad de una relación afectiva cifrada en términos menos objetivantes, siempre volteamos a ver primero en qué medida la apertura mina nuestra propiedad privada. Generalmente trato de mantenerme al margen del discurso de la denuncia crítica porque me parece un tanto trágico y otro tanto neutralizado, pero hay días, como este, en el que me causa algo intermedio entre la nostalgia y el asco, ver lo fresas y mutuo-persecutorios, lo subordinados y cómodos que estamos con este mundo. No siempre creo en otro mundo de posibles, hay tardes en las que sólo veo la proliferación de cuerpos y deseos tan bien castrados que ya no les importa saber con certeza a qué Amo sirven.
Los años corren. La historia es idéntica, de manera precisa: la misma. Mas no es justo la misma. No hay historia ni paso del tiempo. Nunca hemos existido. Únicamente existe el vacío, que, en su vértigo, nos hace creer que hay alguien en donde no hay senderos, sólo bosques, niebla, nadie. 

SABEN QUE a la chingada, el mundo y sus maravillas, la música,
la poesía y el cine... nada tiene sentido, ni lorca ni guillen, ni curtis ni
smith, ni del toro o bergman, porque sin amor, el universo no existe yo no existo.
Hoy salí a buscar la Muerte, quise enamorarla, robarle un
beso carajo, quise su amor en su vientre violento, y soñar con velo blanco, sobre
la máscara de luto y las monedas de plata, trai la miel y el pan, rosas de
  Castillay la tierra en mi pantalón, me rechazo como antes…y tanto dolor que el
cielo lloro de tristeza que limpio las lagrimas en la tierra.
eramos un alma con dos cabezas complementándonos en el universo, alguien celoso de nosotros nos separo convirtió el alma en dos almas desgraciadas condenadas a una soledad sin significado, incompletas y asustadas...


Me pregunto a menudo si yo mismo me saboteo o simplemente la vida me derrota, cada día estos logros son mínimos saben a nada saben a desesperación y frustración, cada día me desvanezco un poco más me siento acabado y es eso estoy derrotado, no importa que tan bien haga las cosas que tan diestro y habilidoso siempre termino siento el otro el que llega al último el que es cambiado o sustituido, pero siempre llevo la consiga como si estuviera marcado en la piel que soy bueno, que soy especial que soy maravilloso, si fuera así, ya habría ganado alguna vez, ya habría sido yo el coronado con laurel, y no el que ahora fuma mientras el vino le conforta en su derrota...
Dicen los viejos que el cazador de las astas
nunca aprendió a llorar
por eso embiste a los árboles para descargar
Toda la furia y la rabia que no le deja vivir
Toda la furia y la pena que no me deja olvidar
Así como esta foto vieja abandonada y lastimera puedo hallar en ella un reflejo de mi alma después de todo mis fotos son parte de mi



Voy a matar todos los restos de cordura
que quedan en mi,
alimentare al cadáver,
para que el monstruo siga existiendo...
Bendita enfermedad que me consumes,
no me dejaras llegar
a un final sin honor.
És moment de marxar escoltant carrer de les sirenes ... que Déu sigui piadós i mani una host d'àngels i em destrossin el cos, sense possibilitat de reencarnar i que els diables devorin la meva ànima sense possibilitat de ressuscitar, per pietat que la nit em abrigui jo no vull mes això ...

la carta de la fuerza en el tarot



A veces el amor nos hace pensar y no racionalizar y yo digo porque quiero racionalizar el amor, te amo, y sé que es amor porque siento que mataría por ti y que moriría por ti...  sé que nunca es suficiente amar  y que no solo es el brillo de la luz lo que encanta, si no la sustancia, a veces se es, lo buscado, otras veces  uno es aquello que está destinado a ser sin importar lo que signifique eso.

Jugamos papeles en el cuento, somos estamentos,  protagonistas o antagonistas,  héroes o villanos, el papel que somos, lo debemos representar, mejorar y asumir con responsabilidad y consecuencia, yo aun no sé lo que soy,  por años me considere un monstruo bueno, pero entendí que a lo mejor ni lo soy y no tengo un papel mimético tan importante, así que solo soy Mauricio, el que escribe y el que hace fotos, he considerado y me he tomado a pecho, un juramento que hice hace años, cada día intento hacerlo real y dar mi mejor esfuerzo; prometo cuidar a quien amo, cuidar a mi gente y hacer lo humano en mi, para que estén bien, porque si están bien el mundo estará bien.

Es un alto papel en la no? pero es ello, es amor lo que tengo por ti, un amor sincero, en todos sus matices y  nada más puedo prometerte que haré lo posible porque la sonrisa del rostro no deje de estar porque cada lagrima sea una lagrima valiosa la existencia de una persona se mide en sus acciones,  tal vez yo al final pueda ser el monstruo bueno, si te cuido, porque tu no necesitar ser salvada, necesitas alguien que te recuerde que eres la carta de la fuerza en el tarot.