viernes, marzo 03, 2017

Maté a aquel monstruo con mis manos. Pasé mil calles dudando de si sería mi sangre o la suya la que resbalaba por mi cuerpo cansado. Llegué a un portal que no era el mío alumbrado por las luces rojas de los semáforos. Llegué y morí. Cuando desperté allí estabas tú, pero no se sí lo inventé... Era tu portal, al que siempre vago, a los portales que son nuestros sin contrato, llegue sin aviso, pero me recogiste, o al menos los restos de estos meses. Yo te dije que estaba incompleta aún, que me había dejado cosas que ya no servían por el camino. Me dejé en la boca del monstruo mi oscuridad, la barbaridad de las noches, los restos de alcohol y locura, dejé partes de mi que estaban intactas, pero ya no servían, eran sólo cadenas al pasado, que sólo traían recuerdos del infierno.
Podría haber muerto en el intento, de hecho mil veces pensé que ya lo estaba, y llegué, llegué hasta ti moribundo, pero más viva que nunca..
Intentar explicar
todas las noches
eh de conjurar tu nombre
inmortal
bajo 7 velas multicolor
sobre el pedestal de flores rojas
envenenantes suspiros,
entrando la luz a mis ojos aparece un sueño
con el sonido latente de tus labios
chocando con los míos
en el preludio aun beso
galopante rugiente dragón
de mis venas aterciopeladas
silueta de muertos
fantasmas de amores
tu piel a mía  entreabierta
con pasión sobre entendimientos de lenguajes antiguos
es deleite amor, carne
los besos…
tu nombre
aparece se desvanece y regresa
7 veces
en besos,
velas rojas,
velas  verdes,
velas azules,
flama antigua
poco a poco
durmientes levantarse veré
tapando la fuerza de esperar
no entiendo
no lo sabes
soy la atmósfera
centellante
de una súper nova
un beso de estrellas.
Maté a aquel monstruo con mis manos. Pasé mil calles dudando de si sería mi sangre o la suya la que resbalaba por mi cuerpo cansado. Llegué a un portal que no era el mío alumbrado por las luces rojas de los semáforos. Llegué y morí. Cuando desperté allí estabas tú, pero no se sí lo inventé... Era tu portal, al que siempre vago, a los portales que son nuestros sin contrato, llegue sin aviso, pero me recogiste, o al menos los restos de estos meses. Yo te dije que estaba incompleta aún, que me había dejado cosas que ya no servían por el camino. Me dejé en la boca del monstruo mi oscuridad, la barbaridad de las noches, los restos de alcohol y locura, dejé partes de mi que estaban intactas, pero ya no servían, eran sólo cadenas al pasado, que sólo traían recuerdos del infierno.
Podría haber muerto en el intento, de hecho mil veces pensé que ya lo estaba, y llegué, llegué hasta ti moribundo, pero más viva que nunca...