miércoles, abril 25, 2018

Aedh desea las vestiduras del cielo
Si tuviera las vestiduras bordadas del cielo,
entretejidas de luz dorada y color plata,
las azules, las opacas, las oscuras
vestiduras de la noche y la luz y la penumbra,

tendería a tus pies las vestiduras:
pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
he tendido mis sueños a tus pies;
pisa suavemente, pues caminas sobre mis sueños.
Yeats
Soy La Muerte... esa muerte que da miedo, la muerte que te coge bonito, la que te viola y te quita todo a la que le tienes miedo y odias por cómo te arranca lo que amas sin misericordia, soy la puta muerte, la peste negra, la que baila en el cementerio burlándose del vivo, soy la amante del gusano, soy el pinche niño muerto...
—¿Quién eres tú?
—La muerte.
—¿Es que vienes por mí?
—Hace ya tiempo que camino a tu lado.
—Ya lo sé.
—¿Estás preparado?
—El espíritu está pronto, pero la carne es débil. Espera un momento.
—Es lo que todos decís, pero yo no concedo prorrogas.
—Tú juegas al ajedrez, ¿verdad?
—¿Cómo lo sabes?
—Lo he visto en pinturas y lo he oído en canciones.
—Pues sí, realmente soy un excelente jugador de ajedrez.
—No creo que seas tan bueno como yo.
—¿Para qué quieres jugar conmigo?
—Es cuenta mía.
—Por supuesto.
—Juguemos con una condición, si me ganas me llevarás contigo, si pierdes la partida me dejarás vivir.
—Las negras para tí.
—Era lo lógico, ¿no te parece?
Yo soy un hijo de la tierra.
Por la tierra camine muchos años.
Me acuesto en la tarde de mis días
y renazco a la vida en una nueva mañana.
Mi vida sigue puntualmente los ritmos de los tiempos.
Yo soy un hijo de la tierra.
Yo siempre seré fiel de la tierra.
Yo siempre seré fiel a la tierra.
Cuando muera o renazca, seré fiel a ella.
Mirad, ahora vuelvo a florecer;
me estoy renovando,
según los ritmos milenarios del tiempo.