viernes, julio 22, 2016

"Calavera coronada, conversión alcanzada"
A veces pienso en cuando dejare de ser una sombra,
un fantasmas que deambula buscando luz
pretendiendo estar vivo donde no existe más que dolor
me engaño jugando a la ilusión…
pero es que no puedo tener más voluntad el día de hoy
se que no aporto nada bueno ni soy alguien el cual extrañar
soy más bien el tipo de perro que estorba y es abandonado
después de que llega uno nuevo…
está bien jamás he servido a nadie ni he querido sustituir a nadie
se que no valgo nada sé que no soy nada
muchos más vienen y otros se van pero siempre me queda a mí el silencio
y la espera de la muerte,
yo no tengo la culpa de haber nacido así maldito,
feo y tonto, me he esforzado por no ser monstruo
pero me gana la vida, me gana lo que soy y por mas lagrimas tontas
estoy triste y enojado por mi razón,
no quiero me compadezcan porque esto es muy normal
pero me duele mucho sentirme tan solo e inútil…
ojala si tuviera algún talento, una función dejaría de ser un muerto,
pero estoy aquí en México en el país de la muerte,
manchado por la sangre,
soy la puta muerte que lo jode todo,
desde el mi nacimiento enfermo por mí,
envenenado por lo que soy debí morir,
¿pero le robe a alguien la vida…?
nací muerto y crecí muerto,
merezco el sufrimiento de la jodida soledad,
merezco el deprecio de la estrella,
eternamente una sombra buscando luz.
Soy La Muerte...
esa muerte que da miedo,
la muerte que te coge bonito,
la que te viola y te quita todo a la que le tienes miedo y odias
por cómo te arranca lo que amas sin misericordia,
soy la puta muerte,
la peste negra,
la que baila en el cementerio burlándose del vivo,
soy la amante del gusano,
soy el pinche niño muerto...
le oí decir sólo a trozos me fui porque no porque creía que él y si todos
pensé que me iba a quemar le di algunas vueltas tuve
miedo dijo sí él lo había dicho bueno escuché cosas
de este tipo excusas o yo diría lamentos
quejas imperceptibles quejas
como un fino polvillo de raíces
trituradas algún árbol muy joven con la madera

podrida
Con toda esta vida me costumbre
a la nostalgia como se hace a la cerveza o a fumar
primero con mueca de disgusto, con el gesto arrugado y la amargura propia de vivir
en una eterna tarde de domingo;
luego, con la inercia con la que uno remueve un guiso
o besa a la nada después de ocho años de ausencias en las sabanas,
me santigüe a la tristeza, a una auténtica,
con aliento grosero, que te hace querer vivir deprisa deprisa deprisa,
soltar toda la adrenalina de golpe y envejecer de repente,
morir mareado, asomarse a la ventanilla de un tren en marcha
seguramente Mauricio murió, el mismo día en que nació,
mi imposibilidad de reprimir el deseo de vivir
era el motivo de mi apasionada cólera,
de mi anhelo suicida: llegar al destino lo antes posible,
trampear la naturaleza y su a veces, excesiva longevidad
siempre he sido un idiota un crío llenos de palabras,.
un olor putrefacto que se intuye tan levemente que te acostumbras a él,
como ese alimento podrido en la nevera
cuyo hedor lo impregna todo pero no consigues
identificar de dónde procede
corazón y alma, yacían ya en el cenicero después
de haber reposado entre mis dedos como un cigarro
la huida en círculo que te devuelve al lugar del que pretendías alejarte
desprenderse de carne y pellejo
del mismo modo en que lo haría de un traje de chaqueta y corbata,
mi evasión me hacía ser aún más humano,
desgraciadamente humano.