lunes, enero 06, 2020

Aún tu música.
Aún tus labios.
Aún tu rostro
(En mi cara
Sonando)
Aún tu sonrisa infantil
Aún tu baile de mariposa
Aún tu nombre que no puedo nombrar
(Por si me equivoco y
Te vas.)
Aún tus palabras dictadoras de emociones
Increíbles
Para mi experiencia.

Aún las ganas.
Aún la esperanza.
Aún la incredulidad
De tu existencia.
La frontera es un lugar real, de encuentros y desencuentros. También es un espacio ficticio. En ocasiones, una metáfora de la soledad y de la incomunicación. Por la frontera pululan los desheredados del mundo, gente perseguida y acosada, también gente incomprendida y sola. Un mundo injusto, despiadado, donde todos son forasteros y se lucha por la propia supervivencia.
Llórame, puta muerte,
cobíjame con tus lagrimas el hueco donde morí,
haz algo con mi dolor que arde,
haz algo gran ramera oscura
quieres mi sexo te lo entregó,
quieres mi carne hártate que es tuya,
quieres los huesos, chúpalos te pertenecen,
o prefieres lagrimas y gritos,
ven entonces a arrancármelos desde lo más profundo,
asiste a la noche de mortaja y devuélvele la belleza al cadáver
Recordar a los difuntos. no me ha pesado en absoluto
pues he llegado a reconocer la voz
una voz familiar
una casa amable dentro de la que meditar.
es posible transmitir con palabras la experiencia del dolor y la muerte
la muerte es la vida que me busca
y por ello él mismo he decidido,
acompañar con palabras este deterioro
que es parte inherente e infranqueable de la vida
a mí, en lo personal,
los difuntos me acompañan para martirizarme
o al menos eso quiero creer
pero jamás me van a abandonar...