martes, febrero 14, 2017

Confieso.
Que peco,
de pensamiento,
de palabra
y de obra
sobretodo
de obra,
cada vez
que mis manos
te imaginan.
La vida es esta inquieta
quietud del alma,
y la curiosidad
de la imaginación en la mirada.
La vida es una sucesión de imprevistos,
un ir dándose cuenta de la poesía
que camina a tu lado
y por la que sigues vivo. En su milagro.

¡Paseas
por tantos recuerdos! Siempre
cargado de libros y soñando
atardeceres naranjas,
o rojos, como sus labios.
Y ahora tu verso
ceñido a su cintura…
La vida: este paso de peatones
pendiente de la abertura de su falda.
No lo puedo evitar,
tengo que preguntarte,
y averiguar si puedo yo rescatarte,
¿que puedo hacer,
que necesitas?
dime y lo haré,
si es un segundo de luz de luna,
la tendrás,
si es necesaria una estrella te entregare en una caja de plomo su brillo,
podré yo rescatarte,
podré yo hacer te sonreír un instante,
podré?
ir hasta donde habitas para acompañarte a un mejor momento?
no lo se pero puedo intentarlo…

CAVE AMANTEM
-Quid dicis, doctissime?. ¡Veamos si estamos de acuerdo en cuanto al sentido de cave amantem!
Por lo pronto, tiene dos sentidos. Se puede traducir: «Ten cuidado con quien te ama, desconfía de tus amantes»; pero en este sentido, no sé si cave amantem sería una buena expresión latina. Viendo el aspecto diabólico de la dama, creería más bien que el artista ha querido poner en guardia al espectador contra esta terrible belleza. Yo la traduciría así, pues: «Ten cuidado si ella te ama».