miércoles, agosto 22, 2012
La Locura
yo soy Hellboy
diferente solitario,
una criatura de dos mundos,
y en ninguno aceptado
Impregnado de esta soledad y melancolía
propia de los outsiders.
una verdad que no me peudo guardar
Es eso Te quiero y mas, mucho mas.
Hoy es un nuevo dia
yo no quiero para que me quiera, yo no ayudo ni estoy o espero para que haga lo mismo, lo hago de amor puro y sincero, que no vale nada ni significa nada... que es solo mi sentir, pero mi forma de honrar mis sentimientos sera sin duda intentar ser el mejor y siempre que pueda decir te quiero aunque no importe, porque lo mio es real.
Mientras Meia lo teje, yo pienso en el destino.
Alrededor de la Tabla Redonda se crea un mundo previo a la perfección, el de la lucha por instaurar el orden perfecto, el sometimiento del mal, la formulación de las condiciones para la recuperación del paraíso terrenal, la cual se llevaría a cabo cuando la Tabla Redonda se completara teniendo el Santo Grial en el centro.
A donde me ire..
A donde me ire..
Desde su guitarra flamenca hasta el riff de la guitarra punk de el punk vasco, pasando por cantautores de padres hasta los mas indies o modernas, la música española me atrapa y me enigma es tan yo tanto me hace vibrar, es que es su folk, el poder de su heavy su siniestro y su pijillo pop, que se yo pero me gusta, sus ciudades vejas llenas de modernidad, sus parques y cementerios su cultura sus museos y castillos, su gente, sus modos y la comida, que ella sea de Barcelona y media gallega, pega todo eso, y afecta, son presagios son indicios son de los de mi corazón frutado que necesita ir a completar ese ciclo, con gusto iría a vivir allí...de que podría trabajar, podría estudiar foto, o cine, podría trabajar con la foto, no sé, al final soy mexicano y eso es un peso que no se que tanto importe. Pero yo sé que no soy ni de aquí ni de allá, mi alma y mi corazón están divididos por anda y no se sienten en ningún sitio.
En ocasiones tan a menudo he soñado con desfiladeros de finsiterra con cruces celtas y con el mar de Galicia, con el verde ancestral con el fin del mundo, he visto un caballero cansado y derrotado llegando allí y sonriendo muere porque cumplió su promesa en otras sueños ver el ocaso y la noche estrellada al sonido del mar, que se yo, estos augurios esta llamada de destino o mi obsesión… da igual yo lo siento dentro de mí en el palpitar de mi corazón y en la sonrisa que mi rostro se carga cuando pienso en todo ello. Tengo miedo hasta hace dos meses pensaba que me iría y todo estaría bien, en mis planes tenía ya preparado papeles y había ordenado dinero y cuestiones burocráticas para irme, ahora no se esos planes murieron mas no mi interés, aun deseo ir a Guijón, y visitar las herrerías en Toledo, ver la estatua de Lucifer en Madrid, admirar el mazinger z ser una moderna mas en Barna mientras camino con unas gafas de sol por la rambla, estar en El camino de Santiago y tantos otros sitios que podría describir por tantas lecturas y fotos que he visto pero jamás he tenido la oportunidad de respirar o sentir, tengo miedo de no ir nunca de quedarme encerrado, tengo miedo de perder lo poco que tengo aquí por la inmensidad del desconcierto, porque siempre he dicho que si yo me voy es porque no voy a volver, pero Juro que el miedo no me hará ceder, voy a ir ya me estoy moviendo a España…
Si el camino es difícil es porque vas en la dirección correcta
en los cuentos
Mirada divergente
Composiciones secretas que nacen del azar del tiempo atrapándolo en el lienzo, la imagen, la dualidad de la luz y las inquietas vibraciones del color.
Ser explorados por la mirada, es una experiencia inquietante que nos llena de desasosiego cuando no nos consideramos anónimos. Todo artista, en su cumulo de pasiones desea saberse existir en medio del mundo, a mitad de todo lo establecido y en la línea que divide lo real de lo fantástico, solo el receptor puede enunciar como conjuro, solo su mirada puede captarnos y atraparnos, la mirada a un artista o a varios dialogando entre si, en un metalenguaje de motivos, símbolos y actitudes, logra mostrar un submundo que parte de lo real para insertarse en el dialogo con lo cotidiano, el mundo aun espera ese suspiro que nos haga conmovernos con la más gratificante de las emociones, un grito, un aliento de miedo, un fragmento de alegría y un momento dulce, esa es nuestra mirada, esa es la forma con la cual observamos el mundo, y tal vez la mirada divergente de quien logra atraparse en el momento que robamos objetos del paisaje, intercambiables con cualquier otro objeto que se expusiera a la mirada del observador, sin más detenimiento e interés que el del puro pasear indiferente la vista de un lado a otro es la mirada escrutadora, la que se fija por más tiempo y dedicación a nosotros, averiguando qué somos, qué pretendemos ser o que nos gustaría ser.
Mirar es diferente de observar porque observar es un acto concierte, nuestras divergencias, son el retrato de algo profundo, algo que deambula entre nuestras sombras y nuestra luz, y quien pueda detenerse un momento y mirar sin observar, está invitado a quedarse dentro de la realidad que nuestras divergencias coexiste…
martes, agosto 21, 2012
Servește pentru
lunes, agosto 20, 2012
la explicación última de lo ocurrido
Desde el amanecer de la civilización hasta nuestros días, un interminable hilo conductor de dolor, soledad, desesperanza, auto despreció y agotamiento une a aquellos hombres y mujeres que, venciendo el instinto primario de conservación, se quitan la vida antes de llegar al fin natural de su existencia. Aunque el terror a la muerte es universal y nutre la necesidad humana de subsistir, es un hecho que en todas las culturas y pueblos un número relativamente constante de personas se matan intencionadamente. Según la Organización Mundial de la Salud, actualmente 1.200 hombres y mujeres se suicidan cada día en el mundo; por cada uno que se inmola 20 lo intentan sin éxito. La frecuencia del suicidio es tan previsible que algunos antropólogos sostienen que la inmolación del ser humano obedece al orden natural, al proceso evolutivo.
A pesar de siglos de reflexión y de los enormes avances que ha experimentado nuestro conocimiento sobre las motivaciones que guían el comportamiento de las personas, todavía es dificil explicar con certeza el suicidio, aunque este acto trágico supremo forma parte de la naturaleza humana tanto como el mismo deseo de vivir que parece negar. La razón más obvia de nuestra ignorancia es que no podemos examinar directamente la mente atormentada de los suicidas consumados. Dependemos exclusivamente de conjeturas retrospectivas de sus vidas pasadas. El suicidio está rodeado además de una espesa nube de tabú y superstición, y muy a menudo se esconde o se disimula, por lo que los datos oficiales no suelen reflejar toda la magnitud del problema.
A lo largo de la historia, el significado del suicidio ha variado considerablemente, dependiendo de los valores culturales del momento y, sobre todo, de la interpretación que se le ha dado a la vida y a la muerte. Cuando un antiguo egipcio se suicidaba, la muerte suponía el principio de su inmortalidad dichosa. Si el mismo individuo se hubiese inmolado durante la Grecia clásica o el Imperio Romano, su final habría sido celebrado como una demostración de sabiduría; o si, como tantos cristianos suicidas de la época, se hubiese enfrentado a sus perseguidores paganos, su martirio en el circo habría constituido el billete más rápido a la eterna felicidad. Igualmente, si este hombre hubiera optado por abrirse las entrañas según el rito del haraquiri en el Japón feudal, habría sido alabado como un samurai de honor y de principios.
Por el contrario, si este egipcio del pasado se hubiera autodestruido en una cultura imbuida por el cristianismo, como la Francia del siglo XVII, su cadáver habría sido arrastrado por las calles, colgado cabeza abajo a la vista pública para después ser arrojado a la pila de basura común. Mientras que si el acto final hubiese ocurrido en la Inglaterra de la misma época le habrían confiscado sus propiedades y después de atravesarle el corazón con una estaca se le habría enterrado en un cruce de caminos.
En 1897, el sociólogo francés Emile Durkheim pretendió derribar las barreras de indignación moral en tomo al suicidio al considerarlo un hecho social cuya incidencia responde al grado de desintegración social. A pesar de ésta y otras muchas explicaciones posteriores, aún no sabemos con seguridad por qué el índice de suicidios en Hungría es 20 veces más alto que en México, en Copenhague es el triple que en Nueva York, y en España se ha duplicado en la última década. Tampoco entendemos por qué en Estados Unidos los blancos se suicidan más que los negros, los ricos más que los pobres, o los lunes de primavera son los días más fatídicos.
En el fondo, la mayor incógnita es que, bajo las mismas condiciones sociales, unas personas se quiten la vida y otras no. En este sentido, a pesar de que la mitología clásica rebosa de inmolaciones femeninas -Yocasta se ahorcó al descubrir que se había casado con su hijo Edipo, Leukakas se arrojó al mar para evitar que Apolo la violara y Dido se apuñaló ante la pérdida de su amante-, la evidencia estadística general de muestra contundentemente que la incidencia del suicidio entre las mujeres es tres veces menor que en los hombres. Este hecho quizá se explique por la legendaria misión de la mujer como protectora de la sustentación de la vida, o su profunda antipatía hacia la violencia.
A simple vista, el suicidio parece un desprecio a las leyes de la naturaleza, un insulto supremo a la solidaridad humana, aunque con frecuencia es el recurso más desesperado y patético de la locura. Hoy sabemos que bastantes suicidios se deben a depresiones profundas producidas por alteraciones biológicas cerebrales relacionadas con niveles bajos de ciertas sustancias transmisoras de impulsos nerviosos, como la serotonina. Estos trastornos son reversibles con medicamentos. La tragedia de estos casos es que el doliente no reciba el debido tratamiento curativo. Para los psicoanalistas, el suicidio es una especie de autoasesinato, un homicidio invertido en el que el odio dirigido a otra persona es desviado hacia uno mismo. Sigmund Freud consideró en 1913 que "el impulso suicida es siempre un autocastigo por el deseo de matar a otro". Otras fuerzas de autodestrucción incluyen el afán de venganza, la necesidad de escapar de una humillación, el deseo de expiar una culpa, el anhelo de unirse con alguien querido ya muerto, o el ansia de una nueva vida. Para alcanzar estas metas, unos se arrojan desde las alturas, se pegan un tiro, se ahorcan o se envenenan. Otros se inmolan escalando montañas o buscando experiencias peligrosas. También hay quien simula accidentes o provoca a alguien para que actúe de verdugo.
Al igual que Demóstenes, Sócrates, Cleopatra, Séneca y otros grandes suicidas de la historia, en la Norteamérica de hoy y de ayer existe un panteón mítico dedicado a Ernest Hemingway, Marilyn Monroe, Judy Garland, Elvis Presley y Kurt Cobain, todos muertos de sobredosis de drogas y de fama. Todos con sus vidas marcadas casi tanto por su trágico final como por el impacto de su obra. Pero igualmente existen millones de suicidas anónimos que ni las autoridades ni las estadísticas aceptan como tales porque la muerte es emocional y no física. Me refiero a las amas de casa paralizadas en su infelicidad, a los burócratas aburridos, a las parejas en bancarrota afectiva, a los narcisistas ensimismados, a los alcohólicos disimulados, a los adolescentes drogadictos, a las anoréxicas enajenadas y a quienes viven aletargados, sumergidos en el cinismo, la desidia y la rutina.
El suicidio es la muerte más cruel para los que se quedan detrás. A través de los tiempos, una línea imborrable de culpabilidad, pena, traición, desconcierto y desolación ha vinculado a los supervivientes. Al pasar, los suicidas dejan sin querer un rastro denso y contagioso de nulidad. Su acto privado de negación conmueve nuestro frágil sentido de la existencia y nos hace sentirnos más indefensos ante la nada. Alguien ha dicho que quienes se quitan la vida no cumplen con las reglas del juego, se van de la fiesta demasiado pronto y dejan al resto de los invitados penosamente incómodos.
En el fondo, los vacíos que dejan los seres cercanos que se mueren definen quiénes somos los que nos quedamos. Con el tiempo, los paisajes de nuestras vidas se llenan de cráteres, como la superficie de la Luna; pero el cráter que causa el suicidio es doblemente profundo, es más doloroso aún que la muerte natural de la persona querida. De hecho, son muchos los que no logran superar la inmolación de un allegado, y aunque paulatinamente sus vidas vuelven a la normalidad, la normalidad es ahora diferente. Pienso que la razón principal es que no encuentran la respuesta al porqué, nunca logran la explicación última de lo ocurrido. Pues la lógica del suicidio es como el argumento indescifrable de una pesadilla: un enigma.
domingo, agosto 12, 2012
Tu es sorti de ce repos
Tu es sorti de ce repos
je surveille que tu es maintenant
entourée dans les plumes de la lune
je vois que maintenant non seulement
tu es argent pur mais aussi la lumière
de la nuit.
Oui, je le crois, je veux le croire, mais quelles sont
ces ombres qui emportent le miroir ?
et vois, la ronce prend parmi les pierres
sur la voie d'herbe encore mal frayée
où se portaient nos pas vers les jeunes arbres.
il me semble aujourd'hui, ici, que la parole
est cette auge à demi brisée, dont se répand
a chaque aube de pluie l'eau inutile.
Je composerai les rivières
et il sorte les mots
il les envoie entourées dans des roses
pour polir les miroirs avec son pétale enchanté
et tu surveillerais les ombres tu sauras qu'il dissimule le reflet
du mot.
jueves, julio 26, 2012
to fall in love
Enamorarse, to fall in love, según la feliz expresión inglesa es uno de los ejemplos más sencillos y menos abstractos de instanciación de aquello que Simondon y Deleuze llaman “devenir”. Enamorarse es devenir menor. Esa “debilidad” de la que habla Marías, no debe interpretarse como una falla o una falta. Al enamorado nada le falta y lo que se debilita en realidad es la propia representación que tiene de sí mismo, pierde fuerza, le falta voluntad. Ante el amado todas sus convicciones se vuelven contradictorias o vanas. Se olvida de todos los proyectos y todo se convierte en estar ahí, a la espera del encuentro. A la espera de un encuentro de lo que no sabe qué esperar porque no se puede esperar nada, cualquier expectativa es igual demasiado alta o demasiado inadecuada cuando las cosas salen demasiado bien. Los amantes se sorprenden de que las cosas salieran tan bien; a pesar de la frustración, por otro lado, a nadie sorprende que las cosas terminen mal. A veces se sabe, pero cuando estamos en el enamoramiento sabemos también que no hay salida, no hay solución. Siempre es demasiado pronto, siempre es tarde para estar enamorados.
Hay enamoramientos terribles, enamoramientos cruzados, enamoramientos que revientan, que atraviesan reventando otros enamoramientos y con ellos otros procesos de individuación en curso. Estas pequeñas rupturas se manifiestan en formas de dolor o pena. Los celos del enamorado son su propio proceso que se le escapa, es perder a mi enamorado, es decir, por qué se enamoró de otro y no de mí. Incluso, cabe aquí la pregunta nada vanal del que piensa, ¿por qué no me puedo enamorar? ¿por qué no así? ¿por qué no de él que es tan bueno? El enamoramiento no tiene que ver necesariamente con el amor, tiene una relación paradojal con el amor, casi trágica. Hay formas de enamoramiento que destruyen el amor, que son un peligro para los propios enamorados y revelan una verdad insoportable: la posibilidad de perderse tiene su sesgo creativo, pero también destructivo.
A la más perdida de todas las causas, la más desencausada de todas las aventuras; a esa madre de todas las desventuras. Elogio de la vulnerabilidad, del riesgo.; olvido que se resiste a ser llamado por su verdadero nombre. Este es el manifiesto de la sociedad de los enamorados irredentos. Sin perdón ni paz, que se agitan como locos, que no paran, incluso en el dolor, en los fracasos, de querer estar vivos.
martes, julio 24, 2012
Tu cuerpo grita un eco gitano
como mi alma
construida en instantes
en besos del color de las estrellas azules
como el océano impresionante,
sonoro y exótico bañándome las heridas con sal
para que nunca se cierren
lo que fue y lo que pudo ser
no importa jamás seré aquel,
siempre me quedare como soy…
un misionero sin fe…
agnóstico párroco sin vocación
perverso y asesino de ideas
me niego a despertar con la saliva en los labios
me gusta la aventura de manosearte
hasta tarde compartiendo el chanel de nuestros cuerpos
mi pequeña,
entre sedas no menos delicadas que tu piel
hacer de lo que hicimos ayer
antes de soñar…
no se puede no aguanto mas
te extraño
deseándote
mas.
Toda la ayuda,
sólo servirá para aliviar tu corazón,
nunca secara las lagrimas por completo,
pero las levantara
guardándolas en un frasquito,
tampoco hará que una sonrisa este en tu rostro
siempre,
a menos que la tatuemos
y exista en colores monocromáticos
para que tu espejo te diga lo hermosa que eres
cuando no traes
el disfraz de sombras
que con los años te has construido,
toda la maldita ayuda que te doy,
realmente no te sirve de nada
aunque a mi si
evita que me muera en el suspiro
de la desesperación…
aliviando mi corazón,
suplantando lagrimas con sonrisas,
tal vez,
tal vez un abrazo…
Creo que…
el mañana no llego,
hasta donde tu semblante cautiva
llevándose a lo profundo de un sentimiento,
el tiempo,
por no estar dentro de tu corazón,
fallido por deambular entre el cierre de tu pantalón,
muerto por tenerlo en la punta de la lengua
sin poder dejar llevarlo a ti…
extraños caprichos los míos
desnudar tu mente para entrar ahí,
tu corazón para residir ahí
sin llegar al destino
que me han encomendado
piadosamente
prefiero mil veces bañarme en sangre
que perder la oportunidad de estar muerto
por los besos que ansió me otorgues
culpándome de ser
el ladrón de tu inspiración…
tan solo en deseos que me persiguen
hasta cansarme
por no estar ahí
presente
donde tu necesites
algo mas que un acompañante
yo solo soy alguien que te mira
esperando no llegar
hasta donde puedas abandonarlo
Suena el silencio
estampando con pasos fuertes de “tacones lejanos”
otro camino acertado
hacia Madrid...
sin cruzar el atlántico en monoplano o buque,
comienza el sueño
deja el tiempo de rodar
el mundo de andar
las almas se las lleva el viento
como si estas fueran nubes de sentimientos
que ya no lloran y sonríen a veces
en silencio...
sábado, julio 21, 2012
Te quiero
Te quiero.
Porque puedo vivir sin ti y elijo vivir contigo.
Porque sin ti no me muero y contigo tampoco.
Te quiero no por eterna más bien por tu instante.
Te quiero porque si te vas me quedo y te quedas sin que me vaya,
Te quiero también,
porque te quiero tanto, pero te quiero bien.
Te quiero por tu silencio y por tus palabras
y porque el futuro no existe mientras tengamos presente.
Te quiero, y quizá hasta te ame,
pero mientras te quiera, ¿qué más da?
Te quiero porque hay algo antes de ti
y por todo lo que hay después de ti
y ese todo se une contigo…
y más que nada, por lo que hay contigo.
Te quiero porque te quiero
y me dejas pensar que me quieres.
Te quiero porque me tienes
y me dejas creer por un instante que te tengo.
Te quiero por qué no eres lo máximo y pretendes no ser lo mínimo.
Y eres una verdad.
Te quiero por tu cuerpo y tu mente,
que son distintos, y están a distintas horas
y no pretenden nunca mezclarse.
pero siempre te forman
Te quiero mucho, porque sin ti, no pasa nada
y contigo pasa de todo.
Te quiero por qué dices solo lo que quieres decir
y me haces rogar por lo que no dices
y de nuevo dices solo lo que quieres.
Te quiero por no ser la mujer de mis sueños
y ser la mujer de mis realidades.
Te quiero porque no eres la primera
y no pretendes ser la última y eso no te importa.
Te quiero tanto que a veces hasta me quieres por eso.
Te quiero porque no te importa mi dinero, ni mi educación, ni mi casa,
Ni mi familia, o mi auto, mi perro y mi manera de vestir.
Y aun así todo eso es importante para ti.
Te quiero de la manera más convencional, porue querer e sunapexperiencia intima y extraña
pero te quiero.
Y puede sea el que más te quiere y te quiero de todos los modos.





