¡Es un hecho! No veré más legiones
de ángeles marchar en espesas falanges,
ni a los astros pasear por lo jardines
de la armonía... Y bien, sea...
Sabré soportar mi desgracia con resignación.
Conde de Lautréamont
sábado, junio 10, 2017
viernes, junio 09, 2017
Bendita sea la luz que atraviesa la oscuridad.
Bendita sea la oscuridad que permite la luz.
Bendita la Diosa que crea y nutre toda la Vida.
Bendito el Dios que planta la semilla y la energía, para que se cree la Vida.
Bendito el amor que nos une.
Bendito el amor que nos unió.
Bendito el amor que nos unirá.
Bendita la sexualidad sagrada.
Bendita el encuentro sagrado.
Bendito el encuentro divino.
Bendito lo masculino y lo femenino en mi,
sean unidos en mi madre y padre
hombre y mujer,
Dios y Diosa
sea el amor y la paz
Bendita sea la oscuridad que permite la luz.
Bendita la Diosa que crea y nutre toda la Vida.
Bendito el Dios que planta la semilla y la energía, para que se cree la Vida.
Bendito el amor que nos une.
Bendito el amor que nos unió.
Bendito el amor que nos unirá.
Bendita la sexualidad sagrada.
Bendita el encuentro sagrado.
Bendito el encuentro divino.
Bendito lo masculino y lo femenino en mi,
sean unidos en mi madre y padre
hombre y mujer,
Dios y Diosa
sea el amor y la paz
jueves, junio 08, 2017
Me pregunto a menudo si yo mismo me saboteo o simplemente la vida me
derrota, cada día estos logros son mínimos saben a nada saben a
desesperación y frustración, cada día me desvanezco un poco más me
siento acabado y es eso estoy derrotado, no importa que tan bien haga
las cosas que tan diestro y habilidoso siempre termino siento el otro el
que llega al último el que es cambiado o sustituido, pero siempre llevo
la consiga como si estuviera marcado en la piel que soy bueno, que soy
especial que soy maravilloso, si fuera así, ya habría ganado alguna
vez, ya habría sido yo el coronado con laurel, y no el que ahora fuma
mientras el vino le conforta en su derrota...
Hoy salí a buscar la Muerte, quise enamorarla, robarle un
beso carajo, quise su amor en su vientre violento, y soñar con velo blanco, sobre
la máscara de luto y las monedas de plata, tria la miel y el pan, rosas de
castilla y la tierra en mi pantalón, me rechazo como antes…y tanto dolor que el
cielo lloro de tristeza que limpio las lagrimas en la tierra.
beso carajo, quise su amor en su vientre violento, y soñar con velo blanco, sobre
la máscara de luto y las monedas de plata, tria la miel y el pan, rosas de
castilla y la tierra en mi pantalón, me rechazo como antes…y tanto dolor que el
cielo lloro de tristeza que limpio las lagrimas en la tierra.
miércoles, junio 07, 2017
Si bien es cierto que Un dios salvaje comparte con la película de Buñuel
la incapacidad casi sobrenatural de los personajes de escapar de esa
situación, el peso del texto de Yasmina Reza, acá no tan adaptado como
trasladado a la pantalla a cuatro manos entre Polanski y la propia Reza,
termina imponiéndose al violentísimo nonsense de El ángel exterminador.
Lo cual no sería un problema si hubiera en la película de Polanski la
idea de reinterpretar o apropiarse del material o, al menos, la
intención de exponer su origen teatral
Nadie antes de Wagner se había atrevido a concebir duraciones musicales
tan largas, que exigieran una atención tan sin descanso: sin duda ese
ejemplo confortaba a Proust cuando veía cómo su novela se iba
ensanchando y prolongando mucho más allá de lo que él habría podido
imaginar al principio, más que ninguna otra novela. Pero en esa
extensión no habría ni una sola zona de vaguedad ni de autoindulgencia,
ningún elemento que no ocupara un lugar necesario y orgánico en el gran
proyecto general, en el fondo tan austero comoTristán e Isolda, Parsifal
o El anillo. El Wagner de la madurez o el Beethoven viejo habían
exigido una nueva forma de escuchar la música: él, Proust, exigiría un
nuevo tipo de lector. Nadie ha pedido tanto, nadie ha dado tanto a
cambio.
Huir, una escapada sin final, un azul que se convirtió en negro,
ausencias, luces apagadas y mi alma queriendo gritar ¿dónde está el sol
cuando no entiendo nada? minutos que se hacen horas, horas que se hacen
días, capítulos de una serie que me perdí a mitad. A mitad de un cielo
sin estrellas, de una luz apagada, de un millón de noches sin dormir.
martes, junio 06, 2017
poeta Judía Nomi Mey Ami, y se titula: Quererte.
Quererte
Es como emprender un viaje encantado a la luna
Rayos de plata entretejen la red
Y yo estoy dentro.
El jazmín del aire, como entonces,
Y la brisa, tus secretos
Me murmura
Los sonidos, sólo dos,
el tuyo y el mío
dentro de la red
Quererte
Es como emprender un viaje encantado a la luna
Rayos de plata entretejen la red
Y yo estoy dentro.
El jazmín del aire, como entonces,
Y la brisa, tus secretos
Me murmura
Los sonidos, sólo dos,
el tuyo y el mío
dentro de la red
Quererte
La emoción en mi alma
se integra al Universo
Y al viento y al silencio que murmura
Quizás
Un sueño
Jamás terminará
Jamás despertaré
Por siempre el viento
por siempre el sonido
El Jazmín del Aire
Y dos corazones
para siempre
dentro de la red.
La emoción en mi alma
se integra al Universo
Y al viento y al silencio que murmura
Quizás
Un sueño
Jamás terminará
Jamás despertaré
Por siempre el viento
por siempre el sonido
El Jazmín del Aire
Y dos corazones
para siempre
dentro de la red.
lunes, junio 05, 2017
Tres noches junto
a esa princesa Chartreux,
contaría a su oído
pequeños horrores imaginarios,
a esa princesa Chartreux,
contaría a su oído
pequeños horrores imaginarios,
Como aquellos tiempos en que
éramos devorados por los demonios
en los balcones del invierno,
maullando decías que querías poesía
decías que querías salir por la noche
y me decías tan poco..
Pero hoy es verano
y los halcones han asesinado
a la paloma,
mientras ella cazaba un ruiseñor
un domingo por la tarde.
Quisiera tres noches junto
a mi princesa Chartreux,
contaría a su oído
pequeños horrores imaginarios
como, te extraño
y si hay algo ahí afuera, en la noche,
disculpa… soy yo,
convertido en gato negro buscándote.
Quisiera tres noches junto
a mi princesa Chartreux,
contaría a su oído
pequeños horrores imaginarios…
éramos devorados por los demonios
en los balcones del invierno,
maullando decías que querías poesía
decías que querías salir por la noche
y me decías tan poco..
Pero hoy es verano
y los halcones han asesinado
a la paloma,
mientras ella cazaba un ruiseñor
un domingo por la tarde.
Quisiera tres noches junto
a mi princesa Chartreux,
contaría a su oído
pequeños horrores imaginarios
como, te extraño
y si hay algo ahí afuera, en la noche,
disculpa… soy yo,
convertido en gato negro buscándote.
Quisiera tres noches junto
a mi princesa Chartreux,
contaría a su oído
pequeños horrores imaginarios…
Quiero inventar un ritual,
donde el amor no se llame amor,
un espacio para apartar la droga llamada nostalgia,
hay que liberar el cuerpo
condenado a vivir en este torrente de sangre
y cantare una oración para ir más allá del ente,
la vida es como debe ser
y yo soy un puente ente ella y el infinito,
llamare en voz baja
al sentimiento mientras susurro su nombre,
acuden los fantasmas besando mi conciencia
me recuerdan que somos 80% llanto,
me miran,
estoy marchando, en la corte de brujas
en el camino de los herejes directo a la hoguera
así me desapego de las enseñanzas,
soy el arte y el fuego
me despojo de la piel, de las lagrimas y los miedos,
mis ojos ya no son ajenos a el resto del universo....
donde el amor no se llame amor,
un espacio para apartar la droga llamada nostalgia,
hay que liberar el cuerpo
condenado a vivir en este torrente de sangre
y cantare una oración para ir más allá del ente,
la vida es como debe ser
y yo soy un puente ente ella y el infinito,
llamare en voz baja
al sentimiento mientras susurro su nombre,
acuden los fantasmas besando mi conciencia
me recuerdan que somos 80% llanto,
me miran,
estoy marchando, en la corte de brujas
en el camino de los herejes directo a la hoguera
así me desapego de las enseñanzas,
soy el arte y el fuego
me despojo de la piel, de las lagrimas y los miedos,
mis ojos ya no son ajenos a el resto del universo....
jueves, junio 01, 2017
Ayer me robé tus dedos los crucé para más suerte
bailé al compás de un cielo que prometía lluvia,
que me negaba el paso a las sombras de siempre
luego, de tarde, vino en negro dolor de la ausencia,
el temor a una profunda tristeza al quebrarse las nubes
y ver salir el ingenuo sol para alumbrarte.
bailé al compás de un cielo que prometía lluvia,
que me negaba el paso a las sombras de siempre
luego, de tarde, vino en negro dolor de la ausencia,
el temor a una profunda tristeza al quebrarse las nubes
y ver salir el ingenuo sol para alumbrarte.
Tomé el camino de costumbre,
anduve las mismas calles, l
os mismos edificios de siempre me saludaron,
aún en tu ausencia
caminé por esas veredas a las que temo,
crucé mañanas, otoños,
pasé cerca del lugar donde vi por vez primera tu manía de ser incomprensible
al fin llegué a tocar el suelo cuando las saludé en la esquina
ellas, las gloriosas atadoras de cables perdidos,
las que hacen que mis pies toquen tierra
y también tomen vuelo de vez en cuando.
Convicciones, más dudas y el horrible pánico
de no saber qué hemos de encontrar
un día, por favor un día,
lluvia, deja que me moje un día en la cordura
de sus manos apresuradas,
de su compás soñoliento, de su animada velada un día, por favor,
lluvia, un día deja que me incruste en la frente la certeza
de que somos algo, de que no vacilamos todo el tiempo
entre sueños ajenos,
de que somos más palpables de lo que pensamos.
Al fin la calle es toda nuestra,
todo un camino recto para ascender al pesado aire que rodea la sala
colores, no recuerdo qué colores, pero los había
ahí sí, crucé los dedos que había robado
y cerré por un instante los ojos fue distinto,
pero fue casi lo mismo.
Nada, palabras que hay que sacar,
silencios, un incontrolable deseo de escapar
del gusto amargo de una soledad ajena
caminamos nuevamente en silencio,
la tarde se pierde en un cielo dividido.
¿Lo recuerdas? Dos cielos
anduve las mismas calles, l
os mismos edificios de siempre me saludaron,
aún en tu ausencia
caminé por esas veredas a las que temo,
crucé mañanas, otoños,
pasé cerca del lugar donde vi por vez primera tu manía de ser incomprensible
al fin llegué a tocar el suelo cuando las saludé en la esquina
ellas, las gloriosas atadoras de cables perdidos,
las que hacen que mis pies toquen tierra
y también tomen vuelo de vez en cuando.
Convicciones, más dudas y el horrible pánico
de no saber qué hemos de encontrar
un día, por favor un día,
lluvia, deja que me moje un día en la cordura
de sus manos apresuradas,
de su compás soñoliento, de su animada velada un día, por favor,
lluvia, un día deja que me incruste en la frente la certeza
de que somos algo, de que no vacilamos todo el tiempo
entre sueños ajenos,
de que somos más palpables de lo que pensamos.
Al fin la calle es toda nuestra,
todo un camino recto para ascender al pesado aire que rodea la sala
colores, no recuerdo qué colores, pero los había
ahí sí, crucé los dedos que había robado
y cerré por un instante los ojos fue distinto,
pero fue casi lo mismo.
Nada, palabras que hay que sacar,
silencios, un incontrolable deseo de escapar
del gusto amargo de una soledad ajena
caminamos nuevamente en silencio,
la tarde se pierde en un cielo dividido.
¿Lo recuerdas? Dos cielos
Y las damas vestidas de rojo para mi dolor y con mi dolor insumidas
en mi soplo, agazapadas como fetos de escorpiones en el lado más interno
de mi nuca, las madres de rojo que me aspiran el único calor que me doy
con mi corazón que apenas pudo nunca latir, a mí que siempre tuve que
aprender sola cómo se hace para beber y comer y respirar y a mí que
nadie me enseñó a llorar y nadie me enseñará ni siquiera las grandes
damas adheridas a la entretela de mi respiración con babas rojizas
y velos flotantes de sangre, mi sangre, la mía sola, la que yo me
procuré y ahora vienen a beber de mí luego de haber matado al rey que
flota en el río y mueve los ojos y sonríe pero está muerto y cuando
alguien está muerto, muerto está por más que sonría y las grandes, las
trágicas damas de rojo han matado al que se va río abajo y yo me quedo
como rehén en perpetua posesión.
En Extracción de la piedra de la locura
Imagen: s/d
Imagen: s/d
Haré cabidela y morcilla
con tu sangre
y mis manos las lavaré
con lejia
con tu sangre
y mis manos las lavaré
con lejia
Con tus ojos muertos
jugaré tiritos
minutos antes
de trozar tus huesos
Y tapar tu amor
con tierra y piedras
azules, verdes, blancas
sin que pase el aire
Para que tus labios
se sequen como charqui
y no hayan más besos que dar
ni comisuras que latan
Voy a echar tus restos
en una bolsa de polietileno
haré un radier y una animita
en el sitio de tu cuerpo
Para que nadie sepa de ti
ni de tus dobleces
voy a esconder tu recuerdo
a cubrirlo de silencio
Silencio pal mundo
y carnaval por dentro
voy a morder mi labios
cuando venga el mal olor
jugaré tiritos
minutos antes
de trozar tus huesos
Y tapar tu amor
con tierra y piedras
azules, verdes, blancas
sin que pase el aire
Para que tus labios
se sequen como charqui
y no hayan más besos que dar
ni comisuras que latan
Voy a echar tus restos
en una bolsa de polietileno
haré un radier y una animita
en el sitio de tu cuerpo
Para que nadie sepa de ti
ni de tus dobleces
voy a esconder tu recuerdo
a cubrirlo de silencio
Silencio pal mundo
y carnaval por dentro
voy a morder mi labios
cuando venga el mal olor
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