Animas llorando en la pared olvidadas
clavadas como postales para huérfanos,
entonando cantos en los sacrificios
que no valieron nada,
voy cargando las causas perdidas en mis ropas
manchando el aire con el hediondo perfume de la muerte,
idiota placer esplendido revolcar la paz y la esperanza
de un violento inexistente futuro frágil
en todos los marchitos amuletos,
o los corazones muertos
y las lagrimas de los huérfanos moribundos,
en la ciudad no cambia, nunca cambia nada
no era ni el ayer ni el mañana
pero vigilaba el universo enfrente de mis ojos,
sin aliento y sangrando de pies y manos
tengo que cerrar los ojos
ocultarme detrás de la puerta
que se abre dejando paso a los inocentes
aquellos que sufren en par por la falta del resto de su alma
mientras los de afuera, como yo,
observamos la esperanza, el amor y la felicidad
que se va y jamás se quedara,
eternamente en un todo que me es negado
por mi triste linaje monstruoso.
miércoles, septiembre 06, 2017
Algo está ocurriendo. Tanto es así
que me asomo a tu rostro
para saber lo que de verdad me ocurre.
Porque algo sucede, y tú eres
la única persona de la que sospecho.
que me asomo a tu rostro
para saber lo que de verdad me ocurre.
Porque algo sucede, y tú eres
la única persona de la que sospecho.
Una cosa es vivir y otra muy distinta
desvivirse así. Es un hecho:
mi vida ha cambiado, se ha trastocado,
pasea resucitada de tu mano
y cada poco se abraza a ti.
La mirada se me ha vuelto hacia dentro
y hacia ti, y mucho más curiosa.
(Mi curiosidad contigo no tiene límites).
Y no pierdo de vista el rosáceo tono de tus labios,
el bordado blanco en esa falda negra,
o el discernimiento sobrenatural de tus pestañas.
¿Qué me ocurre? Porque el hecho
es que ocurre, que no puedo más de pasión,
que no soy el mismo, que se me olvida todo
en cuanto te miro o pienso.
¿Qué otro objeto puede tener la vida -mi vida-
que no sea estar contigo, y amarte?
Hasta hace un momento creía que te amaba,
pero nunca es suficiente.
¡Más, más! (Y yo menos).
Y a veces se cruza ese pensamiento horrible:
el abismo de perderte.
(Entonces dejaría de saber quién soy,
y se desvanecería el aliento, y el latido).
No sé vivir sin ti. Ven.
Te necesito.
Ayúdame a saber lo que me ocurre.
desvivirse así. Es un hecho:
mi vida ha cambiado, se ha trastocado,
pasea resucitada de tu mano
y cada poco se abraza a ti.
La mirada se me ha vuelto hacia dentro
y hacia ti, y mucho más curiosa.
(Mi curiosidad contigo no tiene límites).
Y no pierdo de vista el rosáceo tono de tus labios,
el bordado blanco en esa falda negra,
o el discernimiento sobrenatural de tus pestañas.
¿Qué me ocurre? Porque el hecho
es que ocurre, que no puedo más de pasión,
que no soy el mismo, que se me olvida todo
en cuanto te miro o pienso.
¿Qué otro objeto puede tener la vida -mi vida-
que no sea estar contigo, y amarte?
Hasta hace un momento creía que te amaba,
pero nunca es suficiente.
¡Más, más! (Y yo menos).
Y a veces se cruza ese pensamiento horrible:
el abismo de perderte.
(Entonces dejaría de saber quién soy,
y se desvanecería el aliento, y el latido).
No sé vivir sin ti. Ven.
Te necesito.
Ayúdame a saber lo que me ocurre.
martes, septiembre 05, 2017
El nacimiento del primer vampiro, de acuerdo a una antigua leyenda, se
debió a un sueño que tuvo Adán antes del nacimiento de Eva. En el
transcurso del mismo deseó intensamente una compañía femenina y se
sintió repentinamente satisfecho. Este principio de vida que no pudo
generar otra similar, se mantuvo en activo con una fuerza sobrehumana de
supervivencia. En el momento que este germen de desesperación encontró
un cadáver, surgió el primer vampiro.
lunes, septiembre 04, 2017
Camine entre los muertos
como si en la ciudad de los vivos viviera,
la urbe solitaria en ella se alzaban
los mismos edificios, techos derrumbados,
charcos de lluvia reflejando el cielo delicado,
que la lluvia y el viento dejo,
las calles pueden ser las mismas
con las rejas desgastadas condenadas al abrazo del oxido,
las ventanas rotas,
los faroles apagados de las calles llenas de baches,
exigiendo un respiro de esta vida que no termina,
a mis espaldas voces olvidadas
rugen en forma de eco moribundo
sin arte alguno,
sueñan despiertos con terminar de morir
y encontrar sus almas,
¿n donde estarán, donde podre hallar las casas
de los muertos?
para robarme sus cenizas y ensuciarme el rostro con ellos
aliviándome un poco esta enfermedad de vivo.
como si en la ciudad de los vivos viviera,
la urbe solitaria en ella se alzaban
los mismos edificios, techos derrumbados,
charcos de lluvia reflejando el cielo delicado,
que la lluvia y el viento dejo,
las calles pueden ser las mismas
con las rejas desgastadas condenadas al abrazo del oxido,
las ventanas rotas,
los faroles apagados de las calles llenas de baches,
exigiendo un respiro de esta vida que no termina,
a mis espaldas voces olvidadas
rugen en forma de eco moribundo
sin arte alguno,
sueñan despiertos con terminar de morir
y encontrar sus almas,
¿n donde estarán, donde podre hallar las casas
de los muertos?
para robarme sus cenizas y ensuciarme el rostro con ellos
aliviándome un poco esta enfermedad de vivo.
Yo
no soy santo, ni tampoco pecador, y es raro porque la gente cuando era
pecadora me miraba y pensaba ¿será acaso un santo? Mientras otros que se
sentían santos, decían: ¡no!, es un pecador.
Asi, intentando encontrar a Dios encontré que no había nadie, salvo yo mismo, y unos decían: ¡allí va el hereje que no respeta la religión, más otros hablaban y yo escuchaba que murmuraban: ¿Qué es, acaso un santo, o en verdad un gran pecador?
Asi, intentando encontrar a Dios encontré que no había nadie, salvo yo mismo, y unos decían: ¡allí va el hereje que no respeta la religión, más otros hablaban y yo escuchaba que murmuraban: ¿Qué es, acaso un santo, o en verdad un gran pecador?
Las mejores cosas que me han dicho enb la semana;
Un vendedor de cigarros afuera de un metro, viste la película de Hellboy, te pareces a ese el Hellboy
Chica ala cual invito a que tome mi curso; ¿El que dará el curso es confiable?
Un vendedor de cigarros afuera de un metro, viste la película de Hellboy, te pareces a ese el Hellboy
Chica ala cual invito a que tome mi curso; ¿El que dará el curso es confiable?
Amigo llegando a la Oficina; ¿y como no quieres que te detengas si vienes vestido así y con la cara cubierta...?
domingo, septiembre 03, 2017
Sin las nubes de mis ojos
el ciclo del cariño...
desciende como neblina en la montaña,
nada se observa
pequeña trampa blanca,
el cielo es de pétalos
y está hecho con afecto
en el alma de la tierra,
los ojos nunca se cierran,
tiempos confusos donde las uniones son una
porque el cielo es una espiral que no se entiende,
y es mejor así…
con ¿orden? o ¿caos?
el ciclo del cariño...
desciende como neblina en la montaña,
nada se observa
pequeña trampa blanca,
el cielo es de pétalos
y está hecho con afecto
en el alma de la tierra,
los ojos nunca se cierran,
tiempos confusos donde las uniones son una
porque el cielo es una espiral que no se entiende,
y es mejor así…
con ¿orden? o ¿caos?
No sabía que mi cariño causaba daño,
soy como el erizo que espina cuando se acerca,
como la boa que su abrazo mata,
no es mi culpa ser el veneno,
ni es mi gusto saberme el mal,
pero tengo que pagar el infortunio,
pagar con mis lágrimas esta soledad
no quiero ser el malo, no quiero robarme la vida de nadie,
ni destruir felicidades,
primero morirme yo,
desaparecer y huir,
así que me alejo lo suficiente para no contagiar mi peste,
pero tan cerca para observar en silencio,
es que este cariño es de corazón, puro y sincero
que me hace atreverme
ser valiente y no claudicar.
soy como el erizo que espina cuando se acerca,
como la boa que su abrazo mata,
no es mi culpa ser el veneno,
ni es mi gusto saberme el mal,
pero tengo que pagar el infortunio,
pagar con mis lágrimas esta soledad
no quiero ser el malo, no quiero robarme la vida de nadie,
ni destruir felicidades,
primero morirme yo,
desaparecer y huir,
así que me alejo lo suficiente para no contagiar mi peste,
pero tan cerca para observar en silencio,
es que este cariño es de corazón, puro y sincero
que me hace atreverme
ser valiente y no claudicar.
Con toda esta vida me costumbre
a la nostalgia como cualquiera
se acostumbra a la cerveza o a fumar
primero con mueca de disgusto,
con el gesto arrugado y la amargura propia de vivir
en una eterna tarde de domingo;
luego, con la inercia con la que uno remueve un guiso
o besa a la nada después de ocho años de ausencias en las sabanas,
me santigüe a la tristeza, a una auténtica,
con aliento grosero, que te hace querer vivir deprisa, deprisa, deprisa,
soltar toda la adrenalina de golpe y envejecer de repente,
morir mareado, asomarse a la ventanilla de un tren en marcha
seguramente Mauricio murió, el mismo día en que nació,
mi imposibilidad de reprimir el deseo de vivir
era el motivo de mi apasionada cólera,
de mi anhelo suicida: llegar al destino lo antes posible,
trampear la naturaleza y su a veces, excesiva longevidad
siempre he sido un idiota un crío llenos de palabras,.
un olor putrefacto que se intuye tan levemente que te acostumbras a él,
como ese alimento podrido en la nevera
cuyo hedor lo impregna todo pero no consigues
identificar de dónde procede,
corazón y alma, yacían ya en el cenicero después
de haber reposado entre mis dedos como un cigarro,
la huida en círculo que te devuelve al lugar del que pretendías alejarte
desprenderse de carne y pellejo
del mismo modo en que lo haría de un traje de chaqueta y corbata,
mi evasión me hacía ser aún más humano,
desgraciadamente humano
posiblemente el último en el país de la muerte.
a la nostalgia como cualquiera
se acostumbra a la cerveza o a fumar
primero con mueca de disgusto,
con el gesto arrugado y la amargura propia de vivir
en una eterna tarde de domingo;
luego, con la inercia con la que uno remueve un guiso
o besa a la nada después de ocho años de ausencias en las sabanas,
me santigüe a la tristeza, a una auténtica,
con aliento grosero, que te hace querer vivir deprisa, deprisa, deprisa,
soltar toda la adrenalina de golpe y envejecer de repente,
morir mareado, asomarse a la ventanilla de un tren en marcha
seguramente Mauricio murió, el mismo día en que nació,
mi imposibilidad de reprimir el deseo de vivir
era el motivo de mi apasionada cólera,
de mi anhelo suicida: llegar al destino lo antes posible,
trampear la naturaleza y su a veces, excesiva longevidad
siempre he sido un idiota un crío llenos de palabras,.
un olor putrefacto que se intuye tan levemente que te acostumbras a él,
como ese alimento podrido en la nevera
cuyo hedor lo impregna todo pero no consigues
identificar de dónde procede,
corazón y alma, yacían ya en el cenicero después
de haber reposado entre mis dedos como un cigarro,
la huida en círculo que te devuelve al lugar del que pretendías alejarte
desprenderse de carne y pellejo
del mismo modo en que lo haría de un traje de chaqueta y corbata,
mi evasión me hacía ser aún más humano,
desgraciadamente humano
posiblemente el último en el país de la muerte.
viernes, septiembre 01, 2017
jueves, agosto 31, 2017
Si una mujer hubiese puesto su mano ligera
sobre el comienzo aún delicado de esta ira;
si hubiera habido alguien, que estando ocupado,
ocupado en lo más íntimo, te hubiese encontrado
quedamente cuando tú, mudo, saliste a consumar la acción;
si tu camino hubiera conducido
cerca de un taller despierto,
donde hay hombres martillando, donde el día se realiza
simplemente; si en tu mirada plena
sólo hubiese habido al menos un espacio donde cupiese la imagen
de un escarabajo que se afana;
de repente y con clarividencia
habrías leído la escritura cuyos signos tú
grabaste lentamente en ti desde la infancia,
intentando de tiempo en tiempo que en ello se formara una frase:
¡ay, y ella te pareció un sinsentido!
sobre el comienzo aún delicado de esta ira;
si hubiera habido alguien, que estando ocupado,
ocupado en lo más íntimo, te hubiese encontrado
quedamente cuando tú, mudo, saliste a consumar la acción;
si tu camino hubiera conducido
cerca de un taller despierto,
donde hay hombres martillando, donde el día se realiza
simplemente; si en tu mirada plena
sólo hubiese habido al menos un espacio donde cupiese la imagen
de un escarabajo que se afana;
de repente y con clarividencia
habrías leído la escritura cuyos signos tú
grabaste lentamente en ti desde la infancia,
intentando de tiempo en tiempo que en ello se formara una frase:
¡ay, y ella te pareció un sinsentido!
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