sábado, octubre 22, 2016

Octubre

"y dormir hasta que me duelan los sueños

despertarme y haberlo olvidado todo"

Octubre - Ruido Blanco



"Y todo lo demás se va quedando en minucias

Como el olor de la tierra después de la lluvia

Es un largo viaje hasta aquí

Fíjate en las señales que dejaron

Alguien va siguiendo nuestros pasos

Es un largo viaje hasta aquí"

Canción de octubre - Pablo Moro


 
OCTUBRE


I

No quiero luchar más por estar tranquilo
la calma no es una pelea
es el opuesto.

II

Era tan fácil haber creado un imperio con tu nombre,
me hubiera sido sencillo conquistar soles
para que brillaran menos que tú
en la oscuridad eterna del universo,
y al domar a todos los dioses;
a los nuevos, a los viejos...
les ordenaría se inclinaran y te rindieran culto,
o tejería sus mortajas
con los hilos del destino,
coronando sus muertes,
todo habría sido posible, tan fácil,
y yo aun así seguiría siendo
la sombra ausente
que se observa en la  oscuridad de tu habitación.

III

La simetría entre el todo y el núcleo,
soy el ouroburos cenital
devorando una hidra sacramental
soy la canción Decades de Joy Division,
minotauro ciego, herido en el laberinto
este otoño me llama
Octubre pronto seré un dulce noviembre
tengo miedo como siempre
de que sea el último invierno.

IV

Ya no me curo
necesito más tiempo
lo siento no creí que mi cariño
hiciera mal
soy el monstruo
detrás de la cortina.

V

Es tiempo de la destrucción,
de matar la conciencia y el honor,
ha caído todo rastro humano,
la bestia interna,
ese mal que siempre quiso reinar
ahora es el dueño del cuerpo
de esta mente atrofiada...  
y si Dios existe, enviara un Ángel exterminador
a acabar con este mal,
le reto a que venga a golpearme con su luz
y su espada centelleante.
 

VI

Entre mis manos la aurea vara
que adormece los ojos de quien quiero
despierta  a quien duerme
guiando por el sendero almas perdidas,
que a gritos su dolor exponen,
como los murciélagos chillando en lo más hondo
de una vasta gruta
con promesa de salir
del otro lado de las puertas del sol
y el país de los sueños
aquí están conmigo en las praderas verdes
donde vivirán las psychai
por siempre,
es tiempo de la cosecha
momento donde las imágenes de los difuntos
se presentan a mitad del otoño.

VII

La obscuridad me devuelve la mirada
el silencio besa mis oídos
Octubre acabo con los sueños infinitos,
el momento que asesino al hombre,
se convirtió en una cicatriz
que a veces arde y prefiero regresar al 83...
con suerte despertar
en un mundo sin temblor
que nos haga desfilar
a la perfección.

VIII

La última vez que te vi,
estábamos partidos en dos
tú me mirabas,  yo te miraba,
tenías algo familiar,
pero no podía reconocerte,
tenías toda la cara llena de sangre y yo tenía sangre en mis ojos
podía jurar por tu expresión,
que el dolor que había bajo tu alma
era el mismo dolor que se escondía bajo la mía,
es ese dolor,
que corta en línea recta el corazón
lo que nosotros llamamos amor,
mis brazos alrededor tuyo,
tus brazos me envolvían,
intentando estar unidos de nuevo...
estábamos inventando el amor,
una tarde oscura y fría,
horas tan largas...

IX

Dentro de tu espejo gira el recuerdo de la nieve,
de su centro en movimiento
surge tu primer sueño blanco;
mansas palabras amedrentan
el furioso avance de la luz;
la mirada fija en la cima circular del horizonte;
se agiganta la visión
del árbol desnudo de la palabra
luego se desvanece en unos ojos asombrados;
aunque me oculto en la solidez del sol
alguien avanza a mi lado,
portando en las raíces pálidas de sus manos:
el disco blanco de la soledad que le he dejado.

X

Octubre te llevas siempre mi alegría,
mis esperanzas y mi ánimo,
octubre me sabes a muerto,
¿por qué no me has llevado a mi también?
Otoño, atroz, asesíname tiempo...
y si no en primavera,
y si no en verano,
y si no en el octubre siguiente
la rueda vuelve a empezar.

XI

Camine entre los muertos
como si  en la ciudad de los vivos viviera,
la urbe solitaria en ella  se alzaban
los mismos edificios, techos  derrumbados,
charcos de lluvia reflejando el cielo delicado,
que la lluvia y el viento dejo,
las calles pueden ser las mismas
con las rejas desgastadas condenadas al abrazo del oxido,
las ventanas rotas,
los faroles apagados de las calles llenas de baches,
exigiendo un respiro de esta vida que no termina,
a mis espaldas voces olvidadas
 rugen en forma de eco moribundo
sin arte alguno,
sueñan despiertos con terminar de morir
y encontrar sus almas,
¿n donde estarán, donde podre hallar las casas
 de los muertos?
 para robarme sus cenizas y ensuciarme el rostro con ellos
aliviándome un poco esta enfermedad de vivo.

XII

La obscuridad me devuelve la mirada
el silencio besa mis oídos
Octubre acabo con los sueños infinitos,
el momento que asesino al hombre,
se convirtió en una cicatriz
que a veces arde y prefiero regresar al 83...
con suerte despertare
en un mundo sin temblor
que me haga desfilar
a la perfección esperanzada del año que volví a nacer.


XVIII

Tengo las flores para un funeral,
mil velas negras
para bañar el cuerpo inmóvil con luz,
sellar ese cuerpo que es tantos cuerpos
con paz,
cera negra con la cual no decir más,
frente a la belleza incólume
de una noche solitaria,
en la que veo mi reflejo por el rabillo del ojo...
un cruz de plata bañada en un río
a la luz de la luna,
crió a los cuervos para que canten en coro
he depositado mi sangre en un relicario
para enterrarlo junto a ti,
en aquel cementerio lleno de fantasmas
tu recuerdo en mi memoria
será la eternidad que comienza en Octubre.
 


Sir Sabbhat, ciudad de México  Octubre2016
Tengo las flores para un funeral,
mil velas negras
para bañar el cuerpo inmóvil con luz,
sellar ese cuerpo que es tantos cuerpos
con paz,
cera negra con la cual no decir más,
frente a la belleza incólume
de una noche solitaria,
en la que veo mi reflejo por el rabillo del ojo...
un cruz de plata bañada en un río
a la luz de la luna,
crió a los cuervos para que canten en coro
he depositado mi sangre en un relicario
para enterrarlo junto a ti,
en aquel cementerio lleno de fantasmas
tu recuerdo en mi memoria
será la eternidad de los pensamientos.

viernes, octubre 21, 2016

Alguien podría hablarte de amor,
pero yo vengo a demostrártelo,
me gustas triste,
pero deseo verte sonreír,
no había formas mejores de transmitir
lo que es el desamor,
cuando se rompe y no puede ser reparado por más que lo deseemos
siempre habrá algún lugar para bailar durante toda la noche,
esos murmullos
que critican un rostro
unas piernas
en medio de los bares
los tragos y la música pos-punk
allí inclusive en la ciudad
cada una de las calles marcadas con nuestros nombres
como un himno animal
aullado al silencio fantasmal
de las lejanías universales.
nadie hablara de nosotros
no contaran una tragedia ni harán películas
ningún Dios piadoso hará nuestros cuerpos estrellas en el cielo
para que nos ubiquen en el recuerdo de nuestro amor,
perfectos contaminados el uno del otro
cantando y saltando dejando la vida en cada callejón,
¿quien quiere cambiar?
evitarlo es el suicidio de lo inevitable
me encantas feliz,
deseo verte triste,
es un mes corto tan escaso
para darme cuenta que mis ojos no volverán a ver
debajo de la mortaja,
en la que me oculto para no encontrarte
descubrirás que es tu falda
robada de tus caderas,
tal vez te estremezca la perversión de usar tu ropa como bandera,
no es amor es corrupción
de lo bello ante lo podrido de la muerte,
es mi luto
los 40 días que curaran las heridas
el tiempo infinito que hace los viernes un lunes,
preciosos fines de semana sin poetas que elogiaran tus ojos,
quedaran solo mis pintas en los muros,
las canciones que pincho en el bar
todas cada una profanando tu memoria
porqué febrero se presta para contar tragedias
ya que el odio es una forma del amor.
Leopoldo María Panero: El lamento de José de Arimatea
No soporto la voz humana,
mujer, tapa los gritos del
mercado y que no vuelva
a nosotros la memoria del
hijo que nació de tu vientre.
No hay más corona de
espinas que los recuerdos
que se clavan en la carne
y hacen aullar como
aullaban
en el Gólgota los dos ladrones.
Mujer,
no te arrodilles más ante
tu hijo muerto.
Bésame en los labios
como nunca hiciste
y olvida el nombre
maldito
de Jesucristo.

Danza en la nieve
mujer maldita
danza hasta que tus pies
descalzos sangren,
el Sabbath ha empezado
y en las casas tranquilas
de los hombres
hay muchos más
lobos que aquí.
Luego de bailar toca
la nieve: verás que es buena
y que no quema tus manos
como la hoguera
en la que tanta belleza
arderá algún día.
Partiendo de los pies
hasta llegar al sexo
y arrasando los senos
y chamuscando el pelo
con un crujido como de
moscas al estallar en la vela.
Así arderá tu cuerpo
y del Sabbath quedará
tan sólo una lágrima
y tu aullido.
me pregunto si alguien me va llevar cigarros y libros al psiquiatra? terminar encerrado como Pizarnick o Panero, no se siempre he tenido miedo a perderme y dejar de ser yo.

domingo, octubre 16, 2016

Cipreses quemados en el fósforo de la sílaba, esqueletos jugando con la bola de estambre del gato obsceno, ataúdes que entierran lágrimas en las pupilas de las aceras; orejas que oyen al ojo, gritar ecos de muerte: piernas envueltas en ardientes fogones, dedos mutilados ante la navaja de la sociedad, agujeros negros en la muela que rebalsan la taza de té, rodillas agazapadas en la pensión del glúteo; noches, noches, noches y más noches, que se estrellan en la madrugada; aldaba erótica, aldaba que rompe en llanto y escupe balas de sus poros; senos de escopeta y muslos envueltos en sábanas; caderas pintadas en escudos y cintura amarrada al blues de los bardos. ─Estoy perdido, buscando una solución al resquebrajamiento de mi espíritu: ¿qué es lo que florece en la cuna de los versos?, ¿qué es lo que surge como daga de mis labios?, ¿qué es lo que te mata cuando te muestras?, tú me lo dirás muerte. Mientras tanto, entre golpes y trallazos: letras, sílabas, abecedarios, palabras de quebranto y elegías que perturban el manso caudal del poema; raudales que acompañan al poeta maldecido, grilletes que diseccionan los escombros de aquel que pensó diferente. Allá en la pradera: zarzas bebiendo el licor tiznado de los árboles, girasoles que mueren en manos de abejas tatuadas, venados que gritan como espectros: ¡ya no existimos!; tortugas que llevan en sus lomos el sinsabor del colmillo afilado de la injusticia, conejos que ya ni saltan, sino que se ahorcan en el árbol más cercano; todo esto, parece una película de ciencia ficción; sin embargo, es la caótica realidad en la que los peces saben a petróleo y el agua a putrefacción estancada. Todo esto, es lo que pienso del ataúd que arrastro en mis ojos; ¡perdóname poesía, por usarte en el caos que sufre mi amada alma!
Algún día Alguien
me encontrará Fosilizado
sobre este edén
desfigurado
Crucificado
en el silencio de Dios ....
Para los griegos las gotas de lluvia eran los besos que Urano lanzaba a su esposa Gea... Cuando ha terminado de llover el agua se evapora y sube hacia el cielo, las nubes que forma eran las caricias con que Gea correspondía a su esposo. Así para los griegos la lluvia era un acto de amor entre los dioses.

Gracias al amor, al poder de Eros, inició la lluvia en el Cosmos, y Urano y Gea comenzaron a tener descendencia. Aunque todos los seres nacieron de la unión de estos dos dioses, fueron doce sus principales hijos; seis varones llamados Titanes y seis mujeres, que llamaron Titánides. Titanes y Titánides eran dioses enormes y su forma de ser era terrible y salvaje. Con sus cantos hacían temblar la tierra. Sus voces desataban tempestades. Eran capaces de subir hasta el cielo y ahí saltar de un planeta a otro. Si así lo deseaban podían detener el sol e incluso obligarlo a dar marcha atrás atrás. Ellos extendieron el mar por toda la tierra y crearon la multitud de seres fabulosos que lo habitan. Con sus propias manos construyeron montañas y acantilados. En fin, Titanes y Titánides fueron los primeros príncipes del Cosmos, y como se unieron entre sí, engendraron una gran cantidad de descendientes que se distribuyeron por todas partes dela tierra, del mar y del cielo.

Los Titanes poseían un tempreamento salvaje, pero Cronos el menor de los doce, fue el más sanguinario de todos. Cuan Cronos llegó a la edad adulta, sustituyó a su padre en el trono del universo.

Este violento titán tomo una hoz muy filosa, hizo a un lado los cabellos que le cubrían el rostro, y se abalanzó sobre Urano con intención de matarlo, aunque Urano era inmortal. De cualquier manera, finalmente Urano se declaró derrotado al serle mutilados los genitales por su propio hijo, y se alejó chorreando sangre. Pero antes de retirarse, le advirtió a Cronos:

"Ten mucho cuidado, pues así como ahora tú me expulsas de mi señorío llegará el día en que tú mismo serás expulsado por tus propios hijos". Fue así como los Titanes, encabezados por Cronos dejaron de ser príncipes para convertirse en señores del Cosmos.
últimamente hay un culto romántico al underground, a lo que pasó hace años, una fascinación por la crisis y el desastre, pero esa fascinación puede llegar a ser una nueva manera de no querer mirar lo que nos está pasando, no querer ver que ir a peor no tiene por qué generar un movimiento de superación, sino de mediocridad, creo que es una mistificación el hecho de que estando aplastados y débiles las cosas tienden a explosionar, creo que es un mito basado una falta de análisis, es un mito romántico que se desentiende de condiciones materiales de nuestro aquí y ahora que son únicas e irrepetibles, la historia siempre tiene algo de imprevisible y creo que estamos cegados queriendo vivir en un presente mítico, como si todo siempre fuese lo mismo, lo que evita que intentemos entender nuestro presente.

sábado, octubre 15, 2016

El cine es como la literatura, cuando miras una pelicular o puedes ser un lector simple o un buen lector, es simple, quédate en la superficie o adentrate en el gozoso camino de un análisis, no es la trama, las actuaciones, los efectos, la película es un conjunto de todo y autónoma en si.
Todavía los cementerios
se aroman solitarios,
ya lavada la cara
para el Día de los Difuntos.
En las tumbas los líquenes
roban sus nombres a los muertos
y se desposan con la piedra
escribiendo a su antojo el epitafio,
otros linajes, fechas diferentes.
En la ciudad de los vivos,
en un caballete invisible
se alza el lienzo del día;
los puestos de castañas otorgan
su niebla a la tarde de otoño.
Añoro esas conversaciones interesantes... ahora me quedan soliloquios donde el hallazgo es un interinato que deambula entre mi pasion y locura... tan triste es darse cuenta que lo que aman y les importa es un juego superficial adornado do con pueril satisfacción.
cito una frase "Los intelectuales y el poder". El doble papel del "intelectual" debería ser el de ideólogo y crítico y la naturaleza de sus relaciones con el Estado de disidencia y contrapoder pero los actuales "intelectuales" en nuestro país son cómplices arribistas de los poderosos. Es decir los que se creen intelectuales de hoy son de una pésima condición humanista, ignoran a los griegos, ignoran a los intelectuales del siglo XIX y principios del XX, trabajan para las grandes corporaciones de medios de comunicación enajenantes. ¿Pero quien les dio el papel de intelectuales? ¿Porque se creen intelectuales? ¿Por que la gente les dice intelectuales?

 yo que yo creo como siempre es que el problema viene de la revolución francesa y sus castradores de cultura intelectuales señores del siglo de las luces, El Humanismo nace en la edad media que a nadie se le olvide.

jueves, octubre 13, 2016

Es curioso porque pienso en octubre y me vienen a la mente el color rojo y las orquídeas violetas que te gustaban, sigo mirando tu ventana y, ahora, tus dibujos en mi pared; tus momentos en cada rincón de esta ciudad que llora porque te echa de menos.
No puedo describir una rutina contigo más que la vuelta a casa, las veces que esperábamos en la puerta de aquel edificio pintado con ese tema de Bowie, pero tengo recuerdos que hacen que me broten flores del estómago y aunque trague, consiguen salirme por la boca, convertidas en arboles perennes que pueden vivir en el mar de los sargazos.
Querida, no hay nada que decirte, te lo dije todo, y desde ahora no me queda más que repetirte versiones de lo mismo con palabras alguna veces más nuevas, pero en esencia es lo mismo, pero durante un tiempo pensaba en lo enojado que estaba, porque tenia...tengo tanto por vivir contigo...
Querida, hidra sacramental, cuánto te quiero. Y no hay más que eso y echarte de menos, pero te deseo felicidad, belleza cada vez que abras los ojos, allí donde estés, durmiendo el sueño de los héroes.
Estas lejos y te noto aquí y creo que eso es lo que verdaderamente me hace llorar.
Quiero que entiendas que contigo ya no hay párrafos adornados y preciosos, solo hay frases colmadas de pureza. y estas aquí aun cuando la muerte presente duele, más duele no existas mas, más duele saber que ya son mas años que no estás en mi vida de los que si estuviste.
Todo ha mejorado, lo sabes, lo sabías, porque al final de tanta enfermedad, de tanto dolor, del miedo y le tristeza, dejaste al fondo de esa caja de pandora la esperanza, Agatha Carolina Díaz Patz, deberías decirme, ¿quién chingados te dio permiso de morirte?. Siempre Te querré.

miércoles, octubre 12, 2016

Y este caos,
este Tifón envuelto en circunstancias
pose mas belleza que la luz del amanecer
mas penumbra que el tejido de una mortaja,
sé que encanta...
ha de saber al beso de la muerte,
a una bendición tan antigua
que se desconoce su nombre...

martes, octubre 11, 2016

Cierro los ojos
y solo es azul
casi morado
el ir y venir
Bailan los murciélagos con las ratas,
comen palomas de iglesia
al ritmo de la lluvia.
La luna angustiada ilumina
a todos los miedos
clavados en el corazón

La diosa de las estrellas
gime se azota con el cinturón de un hereje.
Y aúllan los perros y mueren los sapos
las brujas desnudas queman sus ropas.
Bailan los diablos con murciélagos y ratas
en la noche de la creación

domingo, octubre 09, 2016

“El cilenio Hermes llamaba las almas (psychàs) de los pretendientes, teniendo en su mano la hermosa áurea vara con la cual adormece los ojos de cuantos quiere o despierta a los que duermen. Empleábala entonces para mover o guiar las almas y éstas le seguían profiriendo estridentes gritos. Como los murciélagos revolotean chillando en lo más hondo de una vasta gruta si alguno de ellos se separa del racimo colgado de la peña, pues se traban los unos con los otros, de la misma suerte las almas andaban chillando y el benéfico Hermes, que las precedía, llevábalas por lóbregos senderos. Traspusieron en primer lugar las corrientes del Océano y la roca de Léucade, después las puertas del Sol y el país de los Sueños y pronto llegaron a la pradera de asfódelos donde residen las almas (psychaí), que son imágenes de los difuntos (eídõla kamóntõn)”.
"Si la muerte es no ser, ya le hemos vencido una vez: el día en que nacimos", dice Savater la mar de bien. Dos precisiones: ya la hemos vencido una vez y de una vez para siempre, porque siempre habremos sido, como poco. Y la vencimos antes: el día en que fuimos concebidos, ya seres humanos únicos, irrepetibles
La niña y el Cid

Cuando en la épica o en los cantares de gesta se filtra un rayo lírico, qué luz, y cómo esta alumba las adustas sombras de lo macizo y férreo. Por ejemplo, en ese pasaje del Poema del Cid que tan hermosamente recreó Manuel Machado en su "Castilla". Con selección de Abelardo Linares y prólogo (un texto recuperado de 1985) de Felipe Benítez Reyes, Renacimiento acaba de publicar una antología del sevillano. En sus páginas 32-33, esa emoción que formaba parte de Alma, libro compuesto por textos escritos entre 1898 y 1900. 

Debe de ser de lo más antiguo que recuerdo del libro de lectura del colegio, y la que ahora sigue siendo niña -qué don, el de la poesía, que no le ha salido una sola cana- en aquel tiempo era, pálida y de ojos azules, mi coetánea. Pide al Campeador que por piedad siga su camino, que el rey castigará a su familia si se queda. Y lo hace con palabras que no quiero glosar por no empobrecerlas, resumidas en ese "¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!". Releyendo ahora el poema, las dos últimas estrofas me dejan otra vez y por un instante con nueve años en la Aneja, barrio de Nervión de Sevilla, descubriendo los placeres de leer:

Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: "¡En marcha!".

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.

Casi tres lustros después -y la niña igual de joven y desamparada- me llegó un eco del mismo episodio en el Canto III de Ezra Pound, quien en 1906 estuvo en España y pasó por Medinaceli. Conocedor del viejo poema castellano (no sé si del de Machado), Pound nos pinta lo sucedido, y hace que "una niña de nueve años" (así en español entre los versos en lengua inglesa) le muestre al Cid el edicto del rey prohibiendo que se le socorra.

Eugenio Montes recordaba cómo en Italia, ya muy viejo Pound, este le preguntó: "¿Cantan aún los gallos del Cid al amanecer en Medinaceli?" Lo que yo oigo ahora, viniendo del hontanar profundo de la memoria más que de la página, son los versos de Machado bajo el sol ya de mediodía, ahora que me interno por mi tarde.